...y era culpa de ella, así que te levantaste con los ardores del anhelo imposible lacerando entre tus piernas. No, no ibas a tocarte. ¡Qué vulgar te parecía! Sobre todo en su memoria. Como cuando eras niño: cerrar los ojos y pasar el dedo índice sobre el lomo de los libros de tu biblioteca. Encontrar el grimorio viejo. Tu abuelita orgullosa, mamá triste con sus ansiolíticos porque le saliste creyente en esas "pavadas" y abrir una página cualquiera en busca de una solución por sabio azar. Pronunciaste los poemas que servían de invocación con un tono lúgubre, en el fondo un tanto descreído. Hasta que ella se te esfumó del corazón y el bulto en tus pantalones, presente todavía, te llamó a ser saciado sin culpa alguna. Lo hiciste. Dormiste mejor esa noche y las siguientes. No volviste a pensar en ella. Hasta dejaste de ir a dejarle flores en la tumba, como si te hubiera querido mientras vivía.
The other night
I was dreaming
about you and me,
and somehow
I ran into
your own fantasy.
You were kissing me
hard and wet
thinking that
it would not mind
to someone like me
such thing for once.
But you are wrong
because now I know
your name and
why you are always
looking at me
with such bright eyes
in the dark.
At least now I know too
that it's not because
you hate me.