Lena
24 October 2009 @ 08:53 am
Te dolía la cabeza, no podías dormir...

...y era culpa de ella, así que te levantaste con los ardores del anhelo imposible lacerando entre tus piernas. No, no ibas a tocarte. ¡Qué vulgar te parecía! Sobre todo en su memoria. Como cuando eras niño: cerrar los ojos y pasar el dedo índice sobre el lomo de los libros de tu biblioteca. Encontrar el grimorio viejo. Tu abuelita orgullosa, mamá triste con sus ansiolíticos porque le saliste creyente en esas "pavadas" y abrir una página cualquiera en busca de una solución por sabio azar. Pronunciaste los poemas que servían de invocación con un tono lúgubre, en el fondo un tanto descreído. Hasta que ella se te esfumó del corazón y el bulto en tus pantalones, presente todavía, te llamó a ser saciado sin culpa alguna. Lo hiciste. Dormiste mejor esa noche y las siguientes. No volviste a pensar en ella. Hasta dejaste de ir a dejarle flores en la tumba, como si te hubiera querido mientras vivía.

The other night

I was dreaming

about you and me,

and somehow

I ran into

your own fantasy.

You were kissing me

hard and wet

thinking that

it would not mind

to someone like me

such thing for once.

But you are wrong

because now I know

your name and

why you are always

looking at me

with such bright eyes

in the dark.

At least now I know too

that it's not because

you hate me.

Current Mood: satisfied