Él: ¿Pero de qué tamaño es?
Lena: Eh...*llama al perro, lo manda a que se tumbe y lo revisa de nuevo, con el teléfono apretado entre el hombro y el cuello* ¿Dos centímetros, más o menos?
Él:Ah. Pero dejate de joder, esperá a que crezca. Seguro que es algo que comió.
Lena:...
No supe qué decir entonces. Pero supongo que tiene razón. Así, si sigue creciendo, le saldrá pelo, dientes y cola que moverá cuando me vea, así que voy a enseñarle a traer la pelota y ramitas, Lena va a poder sacarlo a pasear y entre todas mis personalidades alternas, le elegiremos un collar y un nombre guay. ¿Quién dice que un tumor (benigno o maligno) no puede ser tu amigo y mascota también? No hay que ser tan cerrado de mente, solo porque se trata de algo que crece dentro tuyo para ejem, matarte, si la información de la que dispongo no es errónea.
*suspira* O supongo que podría (y tendré) que llevarlo la semana que viene al veterinario. Avec mon argent.
Quizás sí que estaba interesada. Por eso me molesta un poco darme cuenta de que si no la llamo yo para ver si hacemos algo, a ella ni se le ocurre, encerrada como está en su cuarto cuando no cursa, divagando con sus compañeras de Universidad y a lo mejor ya pagando por prostitutas. No termino de saber si es que se aisla de esa manera porque le afecta emocionalmente que yo no esté o si simplemente me desprecia. Tengo miedo de esto último, parezco una niña y de ahí viene gran parte de mi irritación, además de la tensión por culpa de mis múltiples fracasos en la carrera por la que me decidí, el tiempo y el dinero perdido.