18 March 2010 @ 05:56 am
Título: Naufragus
Fandom: Claymore
Personajes/Pairing: Irene x Teresa, menciones de Irene x Noel x Sophia x Priscilla.
Comunidad:
Décimo piso. Torre Eidos. 02. Abogado.
Fragmento:
Un buche de sangre saltó de entre tus labios al recordar que esas formas que amaste tantas veces ahora debían ser devoradas con gula por los cuervos. Si es que ellos se atrevían a probar la corrupción del demonio.
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Título: Bacchantis
Fandom: Claymore
Personajes/Pairing: Teresa/Irene.
Comunidad:
Nivel 10, Torre Eidos.
03. Ahogarse.
Fragmento: En la confusión te dijiste que Teresa lo planeó desde el principio. Que fingió irse para que bajaras la guardia. Que le había salido bien, porque no podías gritar.

 

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Título: Nitor exoriens
Fandom: Claymore
Personajes/Pairing: Galatea x Miria.
Comunidad:
Nivel 10, Torre Eidos.
05. Carbones humeantes.
Fragmento: Galatea gustaba de memorizar las voces de sus amantes, junto con el flujo de energía que manaba de ellas, como un río especial, cuya esencia nunca se repetía. 

 

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Current Mood: numb
12 March 2010 @ 08:05 pm
pitty thing
Falta de cobre

Resumen: De cuando la hipocondría de Tom es real.

Tom se miró las manos temblar ligeramente y juntó las cejas, preocupado. Dejó su lugar en el sillón y fue hacia el baño a ver su reflejo en el espejo. ¿Era su imaginación o estaba un poco pálido? Cuando regresó a la sala, Bill le miró con aburrimiento.

—¿Qué?

—Sé que estás a punto de decirme que te sientes mal, que tienes algo, que debería llevarte al médico, y blablablá… Tom, escúchame —le dijo con seriedad—, tú no estás mal.

—¿Cómo sabes? —se atrevió a preguntar a pesar de que sabía la respuesta de antemano.

—Ya hemos pasado por eso. —Bill no admitió réplicas, girándose y tomando a uno de sus cachorritos en sus piernas y centrando su mirada en la televisión.

Tom no dijo nada.

En serio se sentía mal, como si todas sus energías estuvieran drenadas, sin mucho apetito y, según él, su apariencia estaba a una nada de ser deplorable.

Sin embargo, Bill tenía razón: ya habían pasado por esto. Miles de veces. No podía precisar exactamente en qué momento comenzó a ponerse paranoico y a considerar cada resfrío simple o una digestión leve como el fin del mundo. Pero esto era algo, estaba seguro.

***

Abrió los ojos y sintió pánico. ¡Había perdido el conocimiento! Aunque era cierto que estaba en su cama y acababa de despertar, podría jurarlo por su vida, la de su hermano y la de sus mascotas. Sin calzarse corrió hacia la habitación de su Bill y entró sin tocar.

—¡Despierta, Bill! —exclamó sacudiendo el cuerpo inerte. Scotty que estaba echado al lado, le ladró.

—¿Qué… qué pasa? —preguntó abriendo un ojo—. Mierda, Tom, es temprano, ¿qué tienes?

—Acabo de desmayarme. —Ante su obvia intranquilidad, Bill se incorporó y puso todo de su parte para alejar el sueño—. Estaba por levantarme cuando…

—Seguro te quedaste dormido o algo así. Bah. —Movió la mano en el aire y se dejó caer encima de sus almohadones, bostezando profundamente—. Sé buen chico y deja que tu hermano menor vuelva a su sueño.

Antes de pensar en algo para refutar, Bill estaba soltando ronquidos suaves y ni siquiera otro ladrido de Scotty, pudo despertarle.

Derrotado salió del cuarto y fue a la cocina. Sería fácil ir él solo a su médico particular, pero no le gustaba la idea. ¿Qué tal si se desmayaba mientras conducía? O, peor todavía, ¿y si el médico decía que no tenía nada y le declaraba hipocondríaco? La última vez que Bill le había llevado por un sarpullido en la parte superior de las piernas, que no resultó ser más que el resultado del continuo roce con su pantalón de dormir, se lo había advertido con expresión grave.

***

Sentía que estaba faltándole el aire y la cabeza le daba vueltas. Pero no dijo nada ni estiró la mano hacia Bill que estaba a su costado en al auto; seguro se le pasaría.

Estaban camino a reunirse con los chicos de la banda para hablar sobre el álbum, y si seguí sintiéndose mal al llegar, recién le comunicaría a su hermano, a pesar de que era indudable de que le diría que se encontraba bien, que eran imaginaciones suyas, que…

—Tomi, ¿estás bien? Te ves medio… —No escuchó qué otras palabras dijo Bill porque todo quedó sumergido en lo negro.

***

Al abrir los ojos y verse rodeado de blanco en extremo limpio y olor a hospital y enfermos, una ola de felicidad le recorrió el cuerpo antes de pensar el motivo por el cual estaba ahí.

—Tom —susurró Bill haciéndole notar su presencia.

—¿Cuánto he estado inconsciente?

—Un par de horas… —La entrada de un señor canoso le interrumpió—. ¿Ya salieron los análisis? ¿Qué tiene Tom? —cuestionó ansioso.

—Hipocupremia leve —diagnosticó el médico acomodándose sus lentes y la carpeta que tenía entre las manos.

Como ambos chicos le miraron con interrogación, aclaró:

—Baja concentración de cobre en la sangre. Te recetaré un complemente vitamínico para que tomes y te recomiendo que visites un nutricionista que te indique una dieta balanceada y sana. No se puede jugar con la salud, ¿entendido?

Tom asintió.

—Te recomendaría a ti lo mismo —añadió echándole una ojeada a Bill, quien se limitó a encoger los hombros—. Te daré de alta.

—Gracias doctor. —El médico asintió y desapareció de sus vistas.

—Vaya susto —suspiró Bill sentándose al pie de la cama—. Pensé que saldría que ibas a morirte y sería mi culpa por no haberte hecho caso…

—De verdad sería tu culpa, en todo caso —dijo con un puchero diminuto que hizo sonreír a Bill.

—Ya estaba pensando en hacer audiciones para buscarte reemplazo. —Tom alzó una ceja, olvidando el puchero—. Es que puedo vivir sin un gemelo, pero no sin una princesita… una princesita a la que tengo que cuidar como oro.

La risa de Bill borró lo ofensivo de su declaración y pronto, sin saber con precisión por qué, acompañó las carcajadas.

—Espero que esto te enseño a prestarme atención —murmuró cuando la calma había retornado.

Bill aspiró una gran cantidad de aire, sin responder, sopesando cómo sería su vida de ahora en adelante, sobre todo los meses más próximos. Porque Tom había comprobado que no todo su histerismo era en balde. ¿Y qué significaba eso?… Prácticamente tenía ganas de llorar, que Dios lo amparara.

-fin-
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