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  <title>Soultaker</title>
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    <title>Soultaker</title>
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  <pubDate>Sat, 13 Mar 2010 03:29:25 GMT</pubDate>
  <title>pitty thing</title>
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  <description>&lt;div style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Falta de cobre&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br style=&quot;font-weight: bold;&quot; /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Resumen&lt;/span&gt;: De cuando la hipocondría de Tom es real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tom se miró las manos temblar ligeramente y juntó las cejas, preocupado. Dejó su lugar en el sillón y fue hacia el baño a ver su reflejo en el espejo. ¿Era su imaginación o estaba un poco pálido? Cuando regresó a la sala, Bill le miró con aburrimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sé que estás a punto de decirme que te sientes mal, que tienes algo, que debería llevarte al médico, y blablablá… Tom, escúchame —le dijo con seriedad—, tú no estás mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cómo sabes? —se atrevió a preguntar a pesar de que sabía la respuesta de antemano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya hemos pasado por eso. —Bill no admitió réplicas, girándose y tomando a uno de sus cachorritos en sus piernas y centrando su mirada en la televisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tom no dijo nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En serio se sentía mal, como si todas sus energías estuvieran drenadas, sin mucho apetito y, según él, su apariencia estaba a una nada de ser deplorable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, Bill tenía razón: ya habían pasado por esto. Miles de veces. No podía precisar exactamente en qué momento comenzó a ponerse paranoico y a considerar cada resfrío simple o una digestión leve como el fin del mundo. Pero esto era algo, estaba seguro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*** &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrió los ojos y sintió pánico. ¡Había perdido el conocimiento! Aunque era cierto que estaba en su cama y acababa de despertar, podría jurarlo por su vida, la de su hermano y la de sus mascotas. Sin calzarse corrió hacia la habitación de su Bill y entró sin tocar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Despierta, Bill! —exclamó sacudiendo el cuerpo inerte. Scotty que estaba echado al lado, le ladró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué… qué pasa? —preguntó abriendo un ojo—. Mierda, Tom, es temprano, ¿qué tienes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Acabo de desmayarme. —Ante su obvia intranquilidad, Bill se incorporó y puso todo de su parte para alejar el sueño—. Estaba por levantarme cuando…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Seguro te quedaste dormido o algo así. Bah. —Movió la mano en el aire y se dejó caer encima de sus almohadones, bostezando profundamente—. Sé buen chico y deja que tu hermano menor vuelva a su sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de pensar en algo para refutar, Bill estaba soltando ronquidos suaves y ni siquiera otro ladrido de Scotty, pudo despertarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Derrotado salió del cuarto y fue a la cocina. Sería fácil ir él solo a su médico particular, pero no le gustaba la idea. ¿Qué tal si se desmayaba mientras conducía? O, peor todavía, ¿y si el médico decía que no tenía nada y le declaraba hipocondríaco? La última vez que Bill le había llevado por un sarpullido en la parte superior de las piernas, que no resultó ser más que el resultado del continuo roce con su pantalón de dormir, se lo había advertido con expresión grave.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentía que estaba faltándole el aire y la cabeza le daba vueltas. Pero no dijo nada ni estiró la mano hacia Bill que estaba a su costado en al auto; seguro se le pasaría. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaban camino a reunirse con los chicos de la banda para hablar sobre el álbum, y si seguí sintiéndose mal al llegar, recién le comunicaría a su hermano, a pesar de que era indudable de que le diría que se encontraba bien, que eran imaginaciones suyas, que…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tomi, ¿estás bien? Te ves medio… —No escuchó qué otras palabras dijo Bill porque todo quedó sumergido en lo negro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al abrir los ojos y verse rodeado de blanco en extremo limpio y olor a hospital y enfermos, una ola de felicidad le recorrió el cuerpo antes de pensar el motivo por el cual estaba ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tom —susurró Bill haciéndole notar su presencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cuánto he estado inconsciente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Un par de horas… —La entrada de un señor canoso le interrumpió—. ¿Ya salieron los análisis? ¿Qué tiene Tom? —cuestionó ansioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hipocupremia leve —diagnosticó el médico acomodándose sus lentes y la carpeta que tenía entre las manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como ambos chicos le miraron con interrogación, aclaró:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Baja concentración de cobre en la sangre. Te recetaré un complemente vitamínico para que tomes y te recomiendo que visites un nutricionista que te indique una dieta balanceada y sana. No se puede jugar con la salud, ¿entendido?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tom asintió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te recomendaría a ti lo mismo —añadió echándole una ojeada a Bill, quien se limitó a encoger los hombros—. Te daré de alta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Gracias doctor. —El médico asintió y desapareció de sus vistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vaya susto —suspiró Bill sentándose al pie de la cama—. Pensé que saldría que ibas a morirte y sería mi culpa por no haberte hecho caso…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—De verdad sería tu culpa, en todo caso —dijo con un puchero diminuto que hizo sonreír a Bill.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya estaba pensando en hacer audiciones para buscarte reemplazo. —Tom alzó una ceja, olvidando el puchero—. Es que puedo vivir sin un gemelo, pero no sin una princesita… una princesita a la que tengo que cuidar como oro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La risa de Bill borró lo ofensivo de su declaración y pronto, sin saber con precisión por qué, acompañó las carcajadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Espero que esto te enseño a prestarme atención —murmuró cuando la calma había retornado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bill aspiró una gran cantidad de aire, sin responder, sopesando cómo sería su vida de ahora en adelante, sobre todo los meses más próximos. Porque Tom había comprobado que no todo su histerismo era en balde. ¿Y qué significaba eso?… Prácticamente tenía ganas de llorar, que Dios lo amparara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-fin-</description>
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  <pubDate>Sun, 28 Feb 2010 23:51:44 GMT</pubDate>
  <title>g2 [silver~]</title>
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  <description>&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Günther vs. Gregor &lt;/span&gt;~Georg/Gustav; Tom’s POV; Resumen: Porque, en realidad, quienes sustentan el título de pelear épicamente son Gustav y Georg. Al igual que las reconciliaciones.&lt;br /&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span style=&quot;&quot;&gt;Había sucedido el desastre. Cuando entramos a la sala de entretenimiento, atraídos por el ruido, apenas pude moverme lo suficiente para que un cenicero de cristal pasara volando por encima de mi cabeza y se estrellara contra la pared, haciéndose añicos en un sonido que ninguno de los dos reparó. Pude notar cómo instintivamente Bill se pegó un poco más a mí, sin embargo, en su rostro un profundo surco entre sus cejas…&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;span style=&quot;&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;—&lt;span style=&quot;&quot;&gt;¡Contrólense! &lt;/span&gt;—grité. Pero sabía que era inútil. Los imbéciles de Georg o Gustav no dieron señales de escucharme, centrados en gritarse y enlanzarse objetos al azar.&lt;span style=&quot;&quot;&gt; Vaya sorpresa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;Para todos era conocido que &lt;i style=&quot;&quot;&gt;las&lt;/i&gt; peleas las dábamos Bill y yo, sin embargo, aquella era solo otra mentira más que se sumaba al millón que habíamos dado a traslucir por el simple placer de hacerlo.&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;Tampoco es que fuera mentira que cuando con mi hermano las cosas podían ponerse muy negras, y que si necesitábamos irnos a los puños, lo hacíamos y nos sacábamos sangre y terminábamos magullados, pero todo eso estaba bien. Porque al día siguiente, uno de los dos cruzaría el corredor a tocar con timidez la puerta del otro, o se colaría en la litera del otro, y el perdón sería tácito del que había iniciado todo y, sin palabras, el problema estaría resuelto. Sin jodidos resentimientos.&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;Muy contrario a Gustav y Georg con su costumbre de guardarse molestia tras molestia en lo más profundo hasta que todo les explotara sin más en las caras.&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;Lo malo era que no solo reventaba en sus caras, sino en la mía, y también en la de Bill que en ese momento se encontraba con una expresión de suma disconformidad por la destrucción de la estancia y sus muebles y porque todos sus intentos verbales de detener el asunto, eran futiles. Supongo que al igual que yo, en lo más profundo, pensaba en todo el sermón del demonio que nos daría Dunja sobre destrucción de propiedad. “¡Destrozar es de estrellas de los 80s!”, podía jurar escuchar.&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;Ella no creería que todo el desastre había sido causado por Gustav y Georg. Oh, no. No hasta que lo presenciera ella misma, al menos. Es decir, ¿no bastaba verles las actitudes relajadas, las conversaciones relativamente maduras que podían sostener para considerar imposible semejante descarga de ira guardada?&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;Ja, y doble ja.&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;Georg y Gustav, podían estar bien &lt;i style=&quot;&quot;&gt;detrás&lt;/i&gt;, dejar que Bill, mayormente, y yo fuéramos el centro de atención y atrajéramos a todos los medios sobre cada uno de nuestros pasos, pero lo que nadie sabía que eran unos volcanes dormidos, que cuando Günther y Gregor, los nombres con los que los habíamos bautizado esos alter ego que se odiaban, emergían, era mejor correr en dirección opuesta.&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;Bill y yo no corríamos en dirección opuesta, pero tampoco nos atrevíamos a intervenir.&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;—Esto no puede continuar así —dijo Bill a mi lado, observando cómo Georg se agarraba el estómago, intentando recuperar aire. Gustav acababa de darle un puñetazo en esa zona—. Voy a… hacer lo que hablamos. &lt;i style=&quot;&quot;&gt;Sí&lt;/i&gt;.&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;Miré desconfiado a mi gemelo.&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;Se refería a llamar al Dunja o David para que los detuvieran. Georg y Gustav no discutían, pero cuando pasaba, realmente pasaba. Ir a llamar a otra persona, a acusar tal niños bocazas, era como traicionar la confidencialidad entre los cuatros, eso de yo no me meto tus problemas y tú tampoco lo haces. Sin embargo, a pesar de que significaría &lt;i style=&quot;&quot;&gt;traición&lt;/i&gt;, ya estaban yendo demasiado lejos.&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;No contesté, no hizo falta, ya que la camiseta de Gustav ensagrentada y su nariz hinchándose, fue el último empujón que necesitó Bill.&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;—Ni te atrevas a entremeterte, Tomi —me advirió antes de desaparecer a paso rápido.&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;¿Entremeterse? No, gracias. Tenía mi instinto de supervivencia en buen estado. Esquivé nuevamente un objeto y caminé prudentemente hacia la puerta, intentando disuadirlos otra vez con un a exclamación que volvieron a ignorar.&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;¿Por qué había comenzado todo? Hasta donde sabía y podía interpretar de las vociferaciones, alguien, una fan lo más seguro, le había regalado a Gustav una cadena de plata con una “G” grabada. Pero Georg clamaba que era suya. Todo era tan jodidamente estúpido e inaudito. Molerse a golpes por el regalo de una fan.&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;Pero quizá, y lo más probable, era que eso solo había sido el catalizador.&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;Con miedo contemplé cómo Gustav estrellaba la cabeza de Georg en una pared. Era demasiado, tenía que hacer algo. Y ya.&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;Corría hacia ellos pero me quedé estático y con la mandíbula chocando el suelo cuando, repentinamente, Gustav atrapó a Georg con todo su cuerpo y sujetó su cara para mantenerlo quieto. Entonces, con rapidez susurró un par de palabras al oído de Georg, palabras que hicieron efecto inmediato porque ambos se quedaron viéndose a los ojos con tanta intensidad que me hizo sentir incómodo.&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;De alguna forma, ellos estaban comunicándose con la mirada, lo podía sentir. Era privado y yo salía sobrando de toda la maldita imagen. Los tres nos quedamos sin hacer ningún moviento por lo que me pareció un largo, largo rato, Gustav muy pegado a Georg, yo muy alucinado hasta que Bill entró acompañado por Dunja.&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;—¿Qué demonios ha sucedido aquí? —chilló Dunnie viendo cómo el lugar lucía cómo si un huracán hubiera reducido todo a escombros.&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;Apenas notaron la presencia de Dunja, Gustav y Georg se separon y tuvieron la decencia de lucir avergonzados. Si no fuera porque todavía no podía recuperarme de los instantes previos, mis labios se hubieran curvado en una sonrisa por cómo los Gs estaban apaleados y Dunja incrédula.&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;—Gustav y yo tuvimos un… altercado —dijo finalmente Georg mientras Dunnie observaba la sangre en su rostro, los objetos destrozados y no podía acabar de creerlo. Volví a pensar que era hasta casi divertido verla así—. Nosotros nos encargaremos de arreglar y pagar por los daños.&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;—Más les vale —soltó, aún conmocionada. Era evidente que tanto era el shock que esa noche Georg y Gustav no recibirían el sermón de rigor, pero tampoco se salvarían—. Esto es demasiado, incluso peor que Tom y Bil…&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;—Hey —se empezó a quejar Bill, pero no añadió más.&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;Nadie dijo más por unos segundos.&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;Yo estaba pensando y repitiendo una y otra vez la pequeña escena que había presenciado. La discusión había iniciado por una cadenita insignificante de plata… ¿Habían sido celos? Dunnie pronunció unas cuantas vagas sílabas más y se desvaneció. Podía entenderla, era como si uno de sus canons más estables se hubiera derrumbado a patadas. O, mejor puesto, a golpes entre Gustav y Georg.&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;—Se excedieron —habló Bill, excusándose por haber traído a nuestra productora.&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;—Sí —asintió Gustav. antes de iniciar un lento caminar a la puerta—. Me iré a dormir, mañana será largo día.&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;—Yo también. Hasta mañana —anunció mi hermano. Me dio una sonrisa y siguió los pasos de Gustav, dejándonos a Georg y a mí solos.&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;Tenía que preguntar, tal vez era demasiado entrometido pero tenía qué.&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;—Oye, Geo, ¿qué mierda fue todo eso? —No me refería a algo en concreto, sino al motivo de la pelea, a que se hubieran descontrolado tanto… al momento tan personal entre Gustav y él.&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;Vi cómo Georg encogió los hombros, y arrugó la ceja y los labios en un gesto de dolor.&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;—Me duele hasta el alma —respondió evadiendo mi pregunta—. Tendré que tomar algo y desear dormir hasta el año que viene. ¿Te quedas aquí?&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;Asentí con la cabeza y busqué en mis bolsillos una cajetilla de cigarros que saqué y la sacudí en el aire.&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;—Solo un rato. Necesito uno. —Georg asintió y medio cojeando se marchó.&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;Vaya noche, pensé, volviendo a buscar entre mis bolsillos, esta vez por un encendedor. No encontré ninguno, y me acordé súbitamente que Bill me había pedido el mío un par de horas atrás y nunca me devolvió. Gruñendo, empecé a caminar a la habitación de mi hermano sin ni siquiera molestarme en encender las luces.&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;Y, nuevamente, mi mandíbula cayó al suelo cuando escuché unos suaves toques en la primera puerta del corredor, la de Gustav. Resguardado en la oscuridad, vi como luego esta se abrió a los segundos, dejando ver a Gustav en bata y un Georg magullado, al que puso una mano en la cintura y otra en el hombro, y ayudó a entrar a su habitación, hablando en murmullos.&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class=&quot;MsoNormal&quot;&gt;Sacudiendo la cabeza, seguí a la habitación de Bill. Era… demasiado raro… Parecía que Günther y Gregor se odiaban. Pero era algo muy distinto sucedía entre Georg y Gustav, tras puertas cerradas, detrás de las bromas y las palmadas en la espalda. ¿Qué? Probablemente, más antes que después, me enteraría.&lt;/p&gt;</description>
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  <pubDate>Thu, 18 Feb 2010 04:16:25 GMT</pubDate>
  <title>all the damn picture lost</title>
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  <description>&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Imagen completa&lt;/span&gt; ~General: Georg, novia ~1660 palabras&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No podría estar seguro si había despertado por el intenso aroma a desayuno recién preparado o el ruido estridente de una ambulancia pasando. Se levantó y sacó algo de ropa interior para cubrir su desnudez, luego pasó las manos por si cabeza en un intento de arreglarse el cabello despeinado bostezando ruidosamente en su camino a la cocina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si bien no había pensado en probar bocado, su estómago no hizo más que gruñir al intensificarse el olor a huevos revueltos, tostadas y café recién hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mi mujercita está haciéndose una experta en cocinar —susurró atrapando el talle de su novia que le daba la espalda concentrada en verter los huevos a un plato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante sus palabras, Chris soltó “¡hey!” antes de reírse y girar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pensé en despertarte pero estabas como un oso —comentó dándole un vistaso de arriba abajo—. Bonito paquete que llevas, Hägen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sabes bien la respuesta —contestó Georg con una sonrisa abierta antes de quitarle el plato, depositarlo en la mesa y cogerla en sus brazos para darle un beso, acallando sus grititos de reclamo en el proceso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos, muchos minutos y besos después, y aún indeciso, Georg la liberó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Campeón —pronunció sacándole la lengua—, espero que te guste que hasta creo que me rompí una uña mientras…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Oh, dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bromeo, bromeo. Ay contigo, tan sensible siempre… —murmuró, sin embargo, cuando sus ojos se encontraron con los de su novio, sonrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron un rato sumergidos en un silencio cómodo, pateándose juguetonamente por debajo de la mesa y comiendo con avidez. Cuando Georg apartó ligeramente su taza de café recién acabada, Chris ya estaba echándole una ojeada a la tanda de revistas y periódicos que le habían llegado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mira, son Bill y Tom —llamó su atención alzando un poco el periódico que estaba leyendo en ese momento—. Son sus fotos de vacaciones están en Bild.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Bild? Vaya sorpresa —ironizó—. Me daré una ducha, ¿vienes conmigo?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;—Georg…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conocía ese tono demasiado bien y estaba de buen humor porque su novia le había preparado un desayuno de ensueño, ese que solo hacía cada vez cada luna nueva. Con languidez se levantó y fue hacia la chica, agachándose a su altura para darle un vistazo a las fotos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Esto es invasión a la privacidad, ¿no? —preguntó mordiéndose el labio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Georg sabía que era porque desde que estaba con él su vida había cambiado en algunos aspectos y ahora podía comprender el significado abrumador de falta de privacidad y prensa amarillista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Cada año sucede lo mismo. Tom y Bill van a las Malvinas y sus fotos son publicadas en Bild, no se sienten tan violados, créeme —dijo conciliador omitiendo a propósito que sus mismos mánagers eran los encargados de enviar las fotos al periódico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los encuentros entre sus amigos de la banda y su novia habían sido más bien limitados; no veía el punto en volverlos cercanos; si bien era cierto que, de algún modo, era imposible no mezclar esas dos facetas de su vida, por el momento era mejor así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Cariño… —De nuevo, Chris se mordía el labio, pero ahora era por un motivo diferente. Acarició su espalda para que siguiese hablando—. Odio ser entrometida…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso es nuevo —expresó con falsa sorpresa alzando las cejas y causando que Chris le diera un golpe en un hombro—. Ya sé que no lo eres, no hay necesidad de violencia física.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Oh, claro —rodó los ojos—. Es que… esta foto —dijo señalando con un dedo a cuál se refería—, ¿no crees que es demasiado romántica?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la foto se veía a los gemelos Kaulitz al parecer cenando. Nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Romántica? No, es decir, son Bill y Tom —remarcó como si eso explicara todo—. Son gemelos, ¿sabes? Vaya mentecita que te manejas ahí, abejita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Georg! Sé que la simple idea es incesto y todo, pero… ¿ni siquiera te parece extraño que vacacionen juntos en un sitio exclusivo y paradisíaco? Y que vayan año tras año. Además, he leído entrevistas suyas. ¿Almas gemelas y que no pueden vivir uno sin el otro? Vaya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez, Georg no contestó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabía que su novia no lo decía con malicia o cotilleo, sino por simple y sana curiosidad. Vio una vez más la foto con nuevos ojos y no puedo evitar enarcar una ceja. Había mirada las fotos de los años pasados y nunca notó algo extraño, sin embargo, partiendo del mismo punto que Tom y Bill siempre parecieran adheridos con pegamento a los costados del otro y que muchas ocasiones habían pasado encerrados en una habitación dos compartiendo supuesto “tiempo de gemelos”, las palabras de Chris daban un significado muy distinto a todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hey, hey, te has quedado en blanco… Llamando de la tierra a Hägen. ¿Aló?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mujer, ¿qué me has hecho? —dijo en un quejido y Chris le miró con confusión—. Me has revuelto la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La chica soltó una carcajada que retumbó en todo el departamento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Creo que entonces este no es buen momento de decirte de que Gustav llamó para decirte que se reunirían porque Tom y Bill ya han regresado de la visita a la casa de su madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Por qué no me despertaste?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te dije que dormías como un oso. No vas a enfadarte por tomar tus llamadas, ¿verdad? Pensé que ya habíamos pasado esa etapa —expresó lista a saltar si es que recibía una afirmación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Georg negó con suavidad, tomando de su mano y haciendo que se levantara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sabes que no. Pero por tu culpa ahora veré raro a Tom y a Bill.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En vez de una risotada, esta ocasión Chris liberó una risita y se dejó llevar a la habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tú los conoces por no sé cuántos años y yo solo te conté lo que pensaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabiendo que tenía razón, mayormente porque siempre tenía razón, Georg encogió los hombros y mientras le despojaba de la bata que tenía que darse juntos un baño, le comunicó que tenía que cancelar cualquier plan que tuviera ya que le acompañaría a la reunión quisiera o no. Por supuesto, Chris accedió divertida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día transcurrió rápido entre bromas, besos subidos de tono, “Hägens” y amor difuminado en el aire. Después de una cena ligera en un restaurante vegetariano para odio de Georg por perder una apuesta, aparcaron frente al complejo de edificios donde estaba el departamento de Tom y Bill.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Quiero que te comportes y no me hagas pasar el ridículo —instruyó con falsa seriedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ni aunque quisiera, porque me comporte como sea, sigo siendo demasiado no a tu altura… —Georg meneó la cabeza sin replicar y cogió del brazo a Chris—. Quien calla otorga, sabes, ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te quiero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo sé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aparentemente, Gustav había llegado unas horas antes y entre jugar videojuegos que los remontaban a las primeras giras y abrir un par de botellas de vino, la reunión que supuestamente tendría que ser para hablar de temas serios respecto a la banda, no sería más que seguir abriendo más botellas, luego pasar a tomar cervezar y aspirar incontable cantidad de nicotina entre jolgorio y risas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué haces con el Hoobit? Es tan… él que vamos —rió Tom antes de tomar un sorbo de su copa—. Siendo tan guapa y agradable podrías conseguirte muchos mejores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Oh, Tomi, no seas así —amonestó Bill dando palmaditas en la rodilla a su hermano—. Es la envidia que le hace hablar porque ha pasado tanto tiempo desde que le pone un dedo encima a una mejor, si me explico…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los presentes, incluido Tom, estallaron en carcajadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así era cómo se acordaba que eran sus amigos, dictaminó Georg cuando Bill se levantó anunciando que traería latas de cervezas y Tom le siguió a los segundos anunciando que tenía que ir al baño. Bromas a costa de cualquiera en los momentos relajados y nada de extrañezas con palabras tan duras como “incesto” de por medio. Respondió algo que Gustav comentó y se inclinó para hablar al oído a Chris.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Ves, abejita? Son hermanos y solo eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No estaría tan segura —insistió haciendo un gesto. Georg siguió la mirada de su novia que observaba cómo Tom le escendía el cigarro a Bill, y luego este le sonreía con calidez antes de avanzar hacia ellos—. Eso me pareció dulce, ¿a ti no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tuve nada que responde, nuevamente. Y todavía más se quedó sin poder refutar cuando los gemelos salieron a su balcón a tomar un poco de aire y, en un instante, mientras contemplaban el oscuro manto del cielo escueto de estrellas, Bill había recostado su cabeza en el hombro de Tom.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Wow, son tan lindos juntos —susurró Chris con una risita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué era lo peor de todo? Que creía que su novia tenía razón: se veían lindos juntos. ¿Cómo había podido ignorar algo que sucedía en sus narices todo ese tiempo? Más y más pensamientos se le vinieron a la mente acompañados de recuerdos que dejaban espacio a malinterpretaciones. No fue hasta que escuchó a Gustav hablar que apartó los ojos de Bill y Tom.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Saben lo que encontré navegando por internet hace unos días? —Sin esperar respuesta, añade—: Miles, no, millones de páginas dedicadas al “amor fraternal” —hace comillas con los dedos— de Tom y Bill, ¿pueden creerlo? Cuando uno los mira así, todos idiotas en una situación que parecería perfecta para película cursi, es tan risible, pero ¡mierda!, si las fans supieran de todas las tipas y tipos con los que Bill se acuesta y lo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gustav sigue hablando y hablando, ebrio y con las mejillas rojas. Chris y Georg lo escuchan y silencio, especialmente el último que ve muy cierto en el discurso de borracho de su amigo baterista. Había considerado ciertos elementos, pero no la imagen completa y en general. Sintiéndose un imbécil de primera por dejarse mover el piso con tanta facilidad, se empina un gran sorbo de vino que aún tiene en su copa y apega a Chris, que escucha con atención el divague de Gustav, a su cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-fin-</description>
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  <pubDate>Mon, 15 Feb 2010 01:57:28 GMT</pubDate>
  <title>pinky, pinky (y golden boy)</title>
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  <description>&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Notas: &lt;/span&gt;1)Podría decirse que el fic está entre general y un muy ¿leve? Andreas/Bill. 2)Todas las referencias a Pinky son reales hahaha, yeah, lo sé. 3)Sobre el fic: Son poco más de 500 palabras. El resumen va más o menos así: Porque entre Pinky y Dan la respuesta le sale de la cabeza casi sin tener que pensarlo mucho. Y no porque Pinky sea... Pinky, sino porque Dan le trae a alguien a la memoria, en el fondo. Muy en el fondo. 4)Sí, yo también pienso que el resumen está más largo que el mismo fic. LOL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;¿Pinky o Dan?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Era una mala costumbre que había desarrollado cuando recién empezaban a llamar la atención de la prensa: leer reseñas en internet y de revistas alrededor del globo sobre la banda y sobre él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y estaba lejos de afectarle cada cosa que leía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad, era todo lo contrario, porque encontrarse cada dos por tres artículos que trataban sobre sus supuestos trastornos alimenticios, sobre su andrógino modo de vestir o estilo en general, le había vuelto inmune contra cada peste que le echaran o hablaran sobre sus espaldas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había sido así desde que eran niños y los estúpidos de sus compañeros usaban camisetas de “Kill Bill” solo para hacerle sentir mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él sabía lo que valía. Sabía su popularidad y que marcaba tendencias. Sabía cuánto era su peso en oro. Y en ropa de diseñador y en autos y, en general, lujos y objetos carísimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, su mundo se remeció un poco cuando Bild publicó que tenía novia y que el ex de la chica en cuestión estaba clamando a los cuatro vientos que él se la había arrebatado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no era cualquier chica. Era una que se llama Pinky, una que era media asiática, punk y tenía una pasantía como jardinera en un cementerio. ¡Un cementerio!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Linda novia, Billy. Tienes que presentármela —se burló Tom con el periódico en mano y una sonrisa de burla en los labios—, ¡mira que tener semejante trabajo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Cállate imbécil —silenció con el ceño fruncido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto era medio atroz… Medio completo. Sabía que los encargados de la imagen de la banda y el mismo David ya estaban en movimiento para desmentir semejante cosa, pero no dejaba de inquitarle por muchos motivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca había sido una persona superficial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bien, mentira, sí era superficial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Pinky… simplemente no. Echándole nuevamente una ojeada a la foto que acompañaba el apartado, tuvo que reprimir una mueca al pensar que si al menos lo hubieran relacionado con el tal Dennis, Dan o lo que sea, hubiera sido distinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, ¿cuál hubiera sido la novedad? Que lo tacharan desde homosexual hasta alienígena no llevaba novedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El circo prosiguió unos días más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tal Dennis/Dan resultó parte de una banda y Pinky la jardinera de cementerios, solo una fan amiga de muchos Bills y Toms falsos por toda la red social a la que les advirtieron que no se metiera con sus nombres reales o publicaran fotos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Pinky, uh? —fastidió Gustav cuando se reunieron para jugar y tomar algunas cervezas luego del chequeo de los avances del escenario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Pinky… quién? —preguntó alzando una ceja. Sabía a qué se refería pero no veía lo entretenido de seguir el juego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tu novia, pues.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Apuesto a que nuestro Billy-boy le hubiera gustado más que el ex de la chica, esa pobre alma dolida. —El comentario arrancó risas generales y Bill le lanzó un cojín en plena cara a Georg que había sido el graciosito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hablando en serio —intervino Tom—, ¿quién hubiera sido mejor? ¿Pinky o Dan?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No jodas. Ahora vamos a tomar…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la verdad es que Bill seguía pensando que se lanzaría por la segunda opción sin pensarlo dos veces. Más porque notó cierto parecido entre el tal Dan y Andreas, y había pasado tanto maldito tiempo sin saber de su amigo desde que decidió alejarse un poco por la invasión a su privacidad. Sabía que en la línea de sus pensamientos había algo “raro”, algo de “estás pensando en tu amigo, imbécil, heey”, pero no pensaba hacer caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No. Y punto final.</description>
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  <pubDate>Sun, 14 Feb 2010 23:39:59 GMT</pubDate>
  <title>hidden [hierro]</title>
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  <description>&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;La verdad oculta tras puertas cerradas&lt;/span&gt; ~General: Tom, Bill ~Resumen: En el fondo, y no tan el fondo, no lo soporta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Somos almas gemelas.” Esa quizá sea una de las frases que más ha repetido a lo largo de las incontables entrevistas en los cuatro años de la banda… Una de las tantísimas mentiras que dicen a diestra y siniestra. Quiere a Tom, claro que sí, es su hermano gemelo. ¿Pero llegar a pensar que no podría sobrevivir uno sin el otro? Es todo una jodida farsa. No hace más que comprobarlo cuando se siente encerrado en el apartamento espacioso y lujoso que está obligado a compartir con él. Lo cual ocurre mucho más seguido de lo que nadie podría imaginarse jamás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Bill, has dejado todo la cocina sucia! —escucho el grito que atraviesa la puerta cerrada y la música a medio volumen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Echa la cabeza hacia delante y devuelve el grito, el cual es amortizado por su cabeza enterrada en sus almohadas. Hace un puño y lo estrecha contra su colchón repetidamente con rabia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Qué te he dicho de dejar la ducha llena de pelos! ¡Mierda, Bill! —nuevamente la voz alzada de Tom se deja oír.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, de nuevo, no contesta. Esa tarde no tiene ánimos de discutir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo una época en la que quiso tener una convivencia en paz y se quebraba las uñas intentando ser útil en las labores de la casa, ordenaba todo el desastre que causaba en el baño, la cocina y la sala. Sin embargo, nunca hizo lo suficiente. Tom siempre encontraba errores y detalles de los que retarle como si fuera su madre… a excepción de que Simone nunca los obligó a levantar un dedo más de lo necesario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Me tienes harto! ¡Hay que encontrar una maldita doméstica! —había vociferado un día cansado de que su hermano le obligase a agacharse y le hiciera notar las motas de polvo ocultas debajo del sillón que habían sobrevivido a su limpieza. Tom, en respuesta, salió por milésima vez con su lamento de la ineficiencia de las señoras de limpieza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la verdad es que no son solo esas pequeñas cosas fastidiosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es el conjunto, son las discusiones por quién dormirá esa noche con los perros o quién los sacará a pasear. Es porque la comida sana que llena el congelador y hace que su estómago se retuerza y no en buena forma. Es porque la convivencia es una mierda y a veces hasta es incapaz de acordarse de los tiempos en los que Tom le gustaba como hermano… o el simple hecho de verlo no la causaba ira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Presintiendo que si su gemelo nota que ha perdido el control del televisor de la sala por tercera vez, se levanta, saca a Scotty que le mira con sus grandes ojos marrones y pone el seguro a su puerta. Se acuesta en su cama y sube el volumen de su equipo de música todo lo que puede.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Almas gemelas? Por supuesto… Tal vez. Aunque lo cotidiano elimine de a pocos el cariño y la tolerancia, y todo al final no parezca más que una puta marca en la res hecha con hierro quemante: inevitable y doloroso.</description>
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  <pubDate>Wed, 10 Feb 2010 04:48:33 GMT</pubDate>
  <title>i&apos;m such a emo fuck</title>
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  <description>&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;center&quot;&gt;&lt;b&gt;Infrangible (o Interludio)&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;No es por el sexo que no han tenido. No es por las miradas, las sonrisas discretas, risas bulliciosas o las indirectas que han compartido desde hace tantos años atrás. Tampoco es porque decidieron de pronto aceptar que no pueden vivir uno sin el otro ni porque una vez, en medio de una pelea en la que estaban a un grito de irse a los puños, Bill empujó a Tom contra la pared y estuvo a punto de romperle los huesos por lo fuerte que lo abrazó. No, no es por todo eso. Es porque Andi es su mejor amigo, su mejor amigo en el mundo entero a pesar de que la relación que tiene con Tom. Andi importa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Andi importa —repite Bill en voz alta su último pensamiento—. Pero también &lt;i&gt;él&lt;/i&gt;, Tom.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tom no dice nada, y aunque sabe que es verdad, es lo que menos le importa. Bushido puede irse a la mierda. Es un tipo que le cae relativamente bien y que logró, con ayuda de su hermano, que dejara de vomitar un poquito en su boca cada vez que Bill mencionaba algo sobre sus escapadas, de los besos furiosos y el sexo desenfrenado. Del cariño que estaba logrando ser pero que no terminó de concretarse para su secreta satisfacción y egoísmo. Y ahora eso terminará. Y a él solo Andi le importa. Andi y sus sentimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Dios.&lt;/i&gt; De alguna manera, evita morderse el labio y poner una mueca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Va siendo la hora de marcharnos. ¿Ya estás listo? —Su pregunta tiene dos sentidos que son captados al instante por Bill.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de unos largos momentos, observa cómo asiente suspirando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí. Voy a ir en mi auto, será más fácil no depender de ti para traerme o algo así, ¿está bien? —dice Bill con un tono que evidencia que realmente no interesa si Tom no cree que está bien o mal—. Evita tomar —recomienda agarrando sus llaves y caminando hacia la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de que pueda poner la mano en la manija, Tom ha llegado a su altura y le está abrazando por detrás, susurrando palabras dulces al su oído. Cierra los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Están haciendo lo correcto, es capaz de ratificar por millonésima vez. Es cuestión de almas gemelas y de un amor que no vas a poder extirparte del alma por más que lo desees, y de terminar relaciones con terceros para no lastimarlos debido a que es un hecho de que en la ecuación correcta y que vence a todo no entran más elementos que “Tom” y “Bill”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Andi ríe ante la broma sin gracia de Georg y pone descuidadamente un brazo encima de sus hombros lo que provoca de forma inmediata que se tense por la culpabilidad. No han tenido tiempo de hablar con solas, lo cual no representa un gran inconveniente, ya que Tom ha decidido que lo mejor de todo es esperar a ir a casa; una escenita en plena fiesta de aniversario de Georg y Gustav es lo último que quisiera. O por lo menos se resguarda en eso. Sabe que lo último que haría Andi sería arruinarles la noche a Georg y Gustav.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Observa cómo Andreas se empina la mitad del vaso de whisky restante y cierra los ojos un instante. Si sigue tomando así, lo más probable es que acabe ebrio. Ebrio y con ganas inmensas de que duerman juntos y desnudos, lo cual se traduciría a él sintiéndose la peor mierda del mundo si es que lo rechaza o si lo acepta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Busca con la mirada a Bill y no puede encontrarlo en ninguna parte entre el pequeño gentío y antes de que se dé cuenta, tiene la cabeza centrada en su hermano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era solo cuestión de tiempo que terminaran cómo están, desde siempre lo había sabido, pero nada podía evitar que siguiera adelante con su vida ignorando a propósito ese hecho irremediable. Por eso, cuando tenían diecisiete y Andreas con el rostro encendido lo rodeó con sus brazos y balbuceó que lo quería, devolvió el abrazo y sonrió, no porque correspondiera los sentimientos sino porque vislumbraba la posibilidad innegable de desarrollar su amistad a amor de pareja. Y lo hizo. Más o menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se percata de la tristeza que se ahonda en su pecho al cavilar ese detalle en especial, sonríe sin ganas. No hay comparación entre lo que siente por Bill y por Andi, pero su corazón resiente la súbita y violenta decisión de prescindir de las sonrisas cariñosas y la comprensión sin medida que lo ha acompañado a lo largo de las giras y de toda la locura mediática de la banda. Está apostando el todo por el todo. Sin embargo, su resolución gira en torno a su complemento, simplemente no puede salir mal. Irá contra el mundo si es necesario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un aliento cálido en su oreja le trae al presente y gira para encontrar las facciones de Andreas muy cerca. Sus mejillas están ligeramente acaloradas y le regala una sonrisa que le rompe un poquito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Todo el rato que han estado aquí Georg no has dicho ni una palabra —hace notar con suavidad—. ¿Sucede algo? —Tom niega con la cabeza con lentitud. Andi no tiene ni puta idea de cómo terminará la noche y casi siente que podría llorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Por qué esa cara larga, Bill? —cuestiona Georg con las cejas fruncidas al ver que el menciona entra a la estancia solo y con la mirada perdida—. No me digas que discutiste…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de que Bill pueda contestar, Gustav se ha acercado y le ha saludado entregándole un cóctel de los que sabe que son sus preferidos. Cuando Georg intenta abrir la boca para repetir su pregunta, Gus exhibe su gran sentido de percepción y le hace una caricia en el brazo impidiéndole hablar. Bill le sonríe agradecido y recibe el cigarro encendido que le extiende Georg.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y cómo la están pasando, eh chicos? Planeaba venir más temprano pero me salió un percance… inesperado. En la mañana hablé con mamá y me mandó a felicitarlos y espera que los dos años se conviertan en muchos más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Georg responde con algunas palabras de agradecimientos añadiendo que deberían darle un premio que aguantar a Gusti y Bill ríe. Ambos chicos están al tanto de su relación con Bushido y sabían que iba a presentarse con él, así que la ausencia del rapero y lo tardía de su aparición hace que sea tan fácil como sumar dos más dos para suponer qué ha pasado. Pero no dicen nada y Bill les agradadece desde lo más profundo tenerlos como amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin querer, su mente va a la zona peligrosa de, “qué pensarían si supieran”, y antes de que pueda rechazar el pensamiento, recuerda las expresiones de asombro que recibió cuando les confió que desde los Comet se encontraba de vez en cuando con Bushido. “Dinos que es una de tus bromas cabronas que solo Tom entiende, por favor”, casi había rogado Georg antes de soltar una carcajada. Pero una cosa es decir que te estás acostando con el hombre que en más de una ocasión insinuó que le gustabas, y otra muy distinta es confesar que de ahora en adelante con la única persona con la que va a compartir tu vida entera es tu hermano gemelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Bill! —La voz de Andi le hace girar a su izquierda por inercia—. ¿Acabas de llegar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí —sonríe evitando pasando la mirada vagamente de Andreas a su hermano y diciéndose a sí mismo que puede actuar con normalidad—, hace unos pocos minutos. Oye, Gus, ¿dónde consigo más de estos? —pregunta levantando su copa casi llena—. Dentro de unos días empezamos el tour y será imposible emborracharme… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Justo eso pensé y no tienes ni idea de cuánto alcohol te espera en la cocina —contesta Gustav con los labios curvados en una media sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y Bushido? —interviene Andreas con genuina curiosidad—. Pensé que ibas a venir con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bill clava sus ojos en su amigo por un segundo con tanta intensidad y violencia que luego baja la mirada con rapidez, él mismo desconcertado, dando un largo sorbo a su cóctel antes de replicar con un “surgió algo, pero vendrá dentro de un rato” dicho con una voz que apenas se deja escuchar por el volumen medio de la música. Tom, que es el único que sabe las verdaderas dimensiones de lo que acaba de suceder, se inclina para hablar un poco con Andreas sin que nadie más escuche para después indicarle a Bill con un gesto la cocina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Alguien quiere que le traigamos más bebidas? —Georg dice dos cervezas porque la suya y la de Gustav están a punto de acabarse y Andreas le entrega su vaso vacío—. Volvemos en un abrir y cerrar de ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es que la cocina esté muy lejos, pero ambos recorren la poca distancia con pesadez, casi arrastrando los pies. Bill acababa de decir que Bushido vendría al rato. Andreas estaba a cuatro vasos de alcohol de perder verdadera noción, de volverse una masa en los brazos de Tom que solo quiere cariño y ternura. Nunca habían conversado sobre qué harían precisamente; lo único claro era que esa noche sería, ya no más postergaciones, ni verdades enredadas o encuentros furtivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Discutí con Bu —expone con la voz innecesariamente baja y la vista centrada en su hermano. Tom que está ocupado en buscar las cervezas y hielo en el congelador, no le ve ni le replica—. Fui a su casa para… —Bill omite “terminar” porque tanto Tom como él saben con exactitud qué significa que fuera a su casa aún cuando habían quedado a último minuto que Bushido aparecería en el departamento de Georg y Gustav por un compromiso repentino de su disquera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Miraste a Andi… extraño—cambia de tema cuando su hermano deja de hablar y luce como si no quisiera especificar más—. Fue muy penetrante, Bill. ¿Qué pasó?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Su pregunta me causó ira —confiesa. Vacía su copa y se sirve más del preparado que halla en una jarra el cual también lo vacía en un trago. Tom observa cómo coge la botella de Johnnie Walker abierta y con rudeza echa un chorro que mezcla con agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No tomes tanto —murmura, sin embargo, no hace ningún movimiento y Bill encoge los hombros—. Hoy… ¿hoy no iba a ser el día? Dijimos que no más aplazamientos. Mírame. —Se aproxima a su hermano, pero Bill le detiene con una mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Alguien podría venir. Bushido mismo ya podría haber llegado y estar buscándome. ¿Sabes de qué discutimos? —Tiene la voz crispada y Tom siente inevitables deseos de huir—. Dijo que me quería. ¿Y sabes todo lo que eso conlleva? Me congelé, parecía una puta estatua. Al final me estrelló contra una pared con brusquedad y… Tom, me siento atrapado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No era algo que había visto venir, si quería ser sincero. Bill había escuchado el “te quiero” como proyectibles que impactaron con terrorífica dureza en todo su cuerpo. No se suponía que iba a ser tan difícil. Tom era el que debía acabar una relación con sentimientos y emociones involucrados, no él. Y no había tenido la valentía de refutar con un “desde el comienzo esto iba a ser algo solo físico”, no, sino que calló. Guardó un silencio que reveló mucho de lo que había y no había en su pecho, pero que de todas maneras instaló cierta confianza sobre una posible evolución de pura inmolización a un “yo también te quiero”. Lo había jodido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡La cervezas, hombre! ¡Gustav ya está poniéndose sobrio! —el grito llega desde la sala y con un tácito acuerdo, los dos salen de la cocina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pasa mucho antes de que Bushido arribe y que Andreas esté tan borracho como una cuba al igual que Georg. No será ese día. Ni tampoco serán los días siguientes inmediatos, ni siquiera las semanas próximas, aunque ambos en ese mismo instante lo ignoren. Así como también ignoran que el amor disparado en dos direcciones, consumante, abrumador, se intensificará a lo largo de los meses siguientes, cada vez haciéndose más complejo y que, por último, los forzará a llevar una doble vida por un tiempo en el cual las mentiras y tretas los fragmentarán cada vez más hasta obligarlos a cortar de cuajo todo contacto con el mundo entero. Porque son ellos dos, al final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-fin-</description>
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  <pubDate>Fri, 22 Jan 2010 22:24:46 GMT</pubDate>
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  <description>&lt;div style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;font size=&quot;4&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;De Tow y absurdos&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid1&quot;&gt;&lt;/a&gt;Desde el inicio de su carrera han estado obligados a asistir a las fanparty, a los meeting&amp;amp;greetings, y a cuanta reunión haya con fines de estrechar lazos con la fanaticada que es la que les compra sus discos y acude a verlos a los conciertos, al final de todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero nada quita que sea aburridísimo tomarse unas cuantas fotos y firmar autógrafos a chicas que les miran con ojos medio acuosos por la adoración, que tienen las mejillas acaloradas y, tengan o no el mismo idioma materno, sueltan balbuceos en alemán que muchas veces ni siquiera tienen sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, aquel día Tom no se encuentra con su mejor humor. Ni el hecho de estar pisando tierra nipona por primera vez en su vida, le entusiasma. Porque donde antes estaban chicas europeas o americanas, ahora hay asiáticas; misma expresión, mismas miradas que no representan un cambio real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es la misma mierda que lo tiene exhausto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Me firmas esto? —Al alzar la cabeza no puede evitar enarcar las cejas por la sorpresa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un chico joven, tal vez uno o dos años mayor. Un punto que parece muy en sus cabales entre los otros asteriscos descontrolados. Y uno que habla un muy decente inglés, uno comprensible y sin tartamudeos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Claro —asiente, cordial y devolviendo la sonrisa que el chico le dirige.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid2&quot;&gt;&lt;/a&gt;Entrega el pequeño dibujo estilo animé ya firmado, y está por dar un paso hacia la izquierda (“manténgase en movimiento”, es lo que siempre dice David), cuando el chico le pone la mano en el brazo, deteniéndole.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué es esto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Uh? —Retrocede y mira el surco profundo formado entre las cejas del otro—. ¿A qué te refieres?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—“Tow” —contesta señalando su rúbrica. Todavía no le ha soltado del brazo y al parecer no planea hacerlo—. Ese es tu nombre, ¿entonces? Yo soy Kusano Akira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hola Kusano —se las arregla para decir sin saber exactamente por qué ha sido detenido. Y, especialmente, por qué no le suelta el brazo el tal Kusano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Dime Akira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Akira —repite—, ¿puedes soltarme?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El muchacho parece pensarlo seriamente durante unos instantes hasta que asiente, automáticamente liberándolo de su agarre. Tom se queda quieto, sin saber cómo marcharse. Le echa una mirada a Bill en busca de ayuda, sin embargo, su hermano que se halla tomándose fotos, no se percata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tow.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No es Tow, es Tom. Con “m” no con una “w”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero aquí dice Tow. Así que eres Tow. —Tom parpadea incrédulo y no contradice ni replica argumentado cosas como mala caligrafía—. Tow, ¿sabías que va haber mal tiempo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid3&quot;&gt;&lt;/a&gt;Al cabo de unos minutos y de haber escuchado el anuncio, inevitablemente debe preguntar: —¿Cómo sabías? —Tiene una ceja levantada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Akira le sonríe, alzando la mano derecha con sus dedos meñique e índice elevados y los otros haciendo puño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Kon-kon, Tow.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tom se pregunta por quinta o sexta vez en lo que va de los últimos cinco minutos qué demonios sigue haciendo ahí haciéndolo caso a un chico que, evidentemente, está mal de la cabeza y se encuentra en un mundo paralelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tom —llama Georg acompañado de señas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Indeciso sobre pronunciar alguna despedida o no, se sorprende mucho cuando Akira apoya un brazo encima de sus hombros. Es unos centímetros más bajo pero cuando gira hacia él con una mueca de pura extrañeza, su rostro está muy cerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha sido demasiado. Se desembaraza del chico con calma y sin dar una mirada atrás ni soltar palabra, avanza hacia el punto en el que la banda está reunida y se sienta en uno de los sofás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Entonces a qué hora podremos irnos? —escucha que Gustav pregunta a uno de los encargados que más próximo se encuentran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suspira, sin prestar atención a la respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Están atrapados en el maldito edifio hasta nuevo aviso por una tormenta para la que no se tomaron las medidas preventivas necesarias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando pasea la vista por la estancia, irremediablemente vislumbra a Akira que le está observando fijamente con sus ojos penetrantes, su cabello con un estilo extraño, y se acuerda de segundos antes cuando lo tuvo a escasa distancia. Hace una mueca cuando le ve hacer adiós con la mano, sonriendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid4&quot;&gt;&lt;/a&gt;Bill ha seguido su mirada y levanta una ceja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y ese quién es? —cuestiona desconfiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encoge sus hombros en respuesta, sin embargo, el mismo encargado que estaba hablando con Gustav y les ha puesto al tanto de la situación, gira hacia ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lamento entrometerme —dice en un inglés decente—, pero yo puedo decirles quién es. —Infla el pecho, como si estuviera orgulloso, lo cual no hace más que provocar que Bill arrugue la frente—. Es Kusano Akira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—El nombre ya lo sabía —dice Tom con amabilidad, sin querer poner en ridículo al hombre que por un instante luce confuso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero con todo respeto, sin duda desconoce que es hijo del socio mayor de la empresa que los ha traído aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tom ve a su hermano hacer un gesto de “qué más da” antes de avanzar hacia David&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El encargado hace una pequeña venia y desaparece a tiempo para dejarle escuchar cuando David dice: “No, unos minutos más y las fans van a ser llevadas a otra sala”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y dicho y hecho, no transcurre mucho antes de que las chicas sean acarreadas como ovejas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, Tom puede notar que Akira se queda en su sitio, nadie atreviéndose a pedirle que se marche con el resto del grupo. Porque tiene una maldita estrella encima de la cabeza, al parecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid5&quot;&gt;&lt;/a&gt;—Tomi, ese chico no te saca los ojos de encima. O vas a hablar con él o voy yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La estancia está vacía a excepción de los cuatro chicos de la banda distribuidos en un par de sillones, un par de guardaespaldas cerca de la puerta y, por supuesto, Akira al otro lado de la sala apoyado contra la pared, entretenido entre observarle y tomar de un cartón de jugo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya, ya —contesta de mala gana, incorporándose.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de que imaginarse a Bill caminando hacia Akira y entablando una conversación se le hace hilarante, el chico le despierta suficiente curiosidad para él mismo ir a averiguar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tow —le saluda, sorbiendo jugo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tom deshecha el pensamiento de corregirle y decide ser directo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Por qué sigues quedándote?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabe por cultura general que para los japoneses es gran cosa el respeto, las venias y el trato impersonal, sin embargo, como Akira es joven y parece trastocado, asume que no va importarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tormenta —dice señalando lo evidente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, pero por qué aquí mismo con… —Akira le clava la mirada, alzando una mano y haciendo de nuevo eso de “Kon-kon”. Suspira—. ¿Nunca te han dicho que eres un poquito… raro?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid6&quot;&gt;&lt;/a&gt;—A mí hermano le molesta que estés mirándome tanto —suelta para verle su reacción. No había planeado ser tan directo, pero algo le dice que Akira no va a responder mal a nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Celos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La suspicaz pregunta le toma tan desprevenido que solo es capaz de negar tardíamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mmm. Tow, quiero mostrarte algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No —niega ahora sí con rapidez—. Dentro de un minuto nos vamos a ir y…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No van a irse. —Akira está serio por un segundo, antes de ladear la cabeza y formar una especie de puchero con sus labios—. Estoy a cargo, Tow.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La situción es rara y todos sus sentidos le están gritando que se marche lo más rápido posible. Sin embargo, un Kaulitz terco es terco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Uh? ¿A qué te refieres?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vienes conmigo por un momento y hago los arreglos para que se marchen a su hotel, al menos. —Y antes de que argumente, añade—: El clima no es tanto problema como parece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿No estás bromeando? —Por segunda vez le dirige una mirada de auxilio a su hermano, pero el imbécil se encuentra hablando muy amenamente por teléfono y no se da cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Georg está fuera del panorama y Gustav tiene los ojos cerrados con los adífonos bien puestos en sus orejas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resolviendo que fatal no le puede ir, y que las posibilidades de ser secuestrado o que lo maten son bajas, finalmente alza los hombros y dice que sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid7&quot;&gt;&lt;/a&gt;Ninguno de seguridad hace preguntas o les dirige miradas extrañas cuando salen por la puerta, incluso uno que está franqueándola, se mueve hacia un lado para dejarles paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es una situación irreal, y casi se siente decepcionado cuando no aparecen David o Dunja repentinamente para levantar una ceja, cuestionándole tácitamente qué hace ahí y obligarle a regresar con los otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigue el caminar pausado de Akira sin tener remota idea de a dónde están yendo. Suben a un ascensor y Akira pulsa el último piso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué es lo que quieres mostrarme? —dice rompiendo el silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya vas a ver. No seas impaciente, Tow.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando las puertas del ascensor se abren, Tom levanta una ceja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un penthouse con acabados suntuosos, muebles de cuero negro distribuidos, piso de mármol, grandes cuadros de pinturas que lucen caras colgadas en paredes varias… Todo luce lujoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se haya muy sorprendido, pero las ganas de saber exactamente qué hace ahí, incrementan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno o dos años atrás cuando solo se sentía seguro rodeado de guardaespaldas monumentales ya que las fans histéricas se habían reproducido a velocidad asombrosa, hubiera entrado en colpaso cuando siguiendo los pasos de Akira, llega a una habitación que está plagada de pósters, de estantes con merchandising y etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo muestras de amor obsesivo por Tokio Hotel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, ahora solo arruga la frente y contrae cada músculo facial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Este es tu dormitorio?&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid8&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Akira ríe ante la pregunta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si te contestara que sí, ¿qué dirías?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Que estás jodido de la cabeza y necesitas empezar a buscarte una vida, hombre —responde con media sonrisa mientras revisa la colección de CDs y DVDs en todas las versiones sacadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De nuevo, Akira ríe y se acerca a donde está, haciendo que se ponga en tenso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está bien que se lo tome todo serenamente, pero tampoco es que sea un pobre idiota que ha ido a las fauces del lobo por voluntad propia sin ver medidas de escape o verificar que por su contextura y aparente delicadeza, Akira sería fácil de tumbar en poco tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tranquilo… Tow —aconseja al notar su actitud. Deposita el dibujo autografiado en el estante más próximo—, porque por más que quisieras, si se me antojara podría derribarte en medio segundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para ejemplificar sus palabras, se pone en guardia y da unos cuantos golpes al aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te dije que el dibujo es de mi hermana, ¿recuerdas? —dice acercándose aún con los puños arriba. Tom niega—. ¿No lo hice? Bueno, Tow, era de mi hermana. Y esta habitación también es de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de que pueda contestar algo, agacha la cabeza para evitar un revés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Hey!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Situación jodida y bizarra, piensa antes de evitar otro ataque.&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid9&quot;&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Sigue retrocediendo, evitando cualquier golpe hasta que Akira decida que es suficiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Por qué me has traído?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sumire no creyó que fuere capaz de hacerlo. —Encoge los hombros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y dónde está ella?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya ha perdido tanto tiempo haciendo caso a las locuras del tipo este que opina que seguir así por otros minutos más no va a provocar nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—De viaje. Ella no es una moneda de 10 yenes, como yo, y padre está decidido a que herede todas las compañías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tom no entiende nada, sin embargo, decide que no interesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tengo que regresar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tow.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Uh?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es entonces que, con una aceleración inaudita, con el rostro indescifrable y los mechones de cabello cubriéndole los ojos, Akira está próximo a él y ha depositado un beso en sus labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un beso de un segundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de poder empujarlo o librarse de él, Akira está lejos, nuevamente, como si no hubiese hecho algo y sonriendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué mierda fue eso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Un recuerdo, Kon-kon —dice haciendo el mismo gesto estúpido con sus dedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name=&quot;cutid10&quot;&gt;&lt;/a&gt;Está por expresar cosas como “esas cosas no se hacen” o “yo no quería recuerdo”, cuando su bolsillo comienza a vibrar. Su teléfono, y sin ver el ID, sabe quién es. Tiene que irse ya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me largo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está por llegar al elevador cuando siente una mano en su brazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya todo ha ido demasiado lejos, decide volteando lleno de ira. Pero no libera palabra alguna o gesto. Akira le ha incrustado los ojos, y simplemente no puede.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Cuídate, Tom —dice con una pasmosa y serena sonrisa en los labios—. Ahora mismo hago los arreglos para que vayan a su hotel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin replicar, asiente y se mete en el ascensor sin dar una mirada atrás. Recién cuando está por llegar a la estancia donde están todos, cae en cuenta de que Akira pronunció su nombre correctamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los japoneses están tienen la cabeza jodida; ninguna persona cuerda haría hara-kiri e inventaría el manga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;</description>
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  <pubDate>Thu, 21 Jan 2010 05:50:41 GMT</pubDate>
  <title>tabla &quot;tow&quot;</title>
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  <description>&lt;b&gt;&lt;span style=&quot;font-size: larger;&quot;&gt;De Tow y absurdos&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;Fandoms:&lt;/b&gt; Tokio Hotel RPS/Nobuta wo Produce&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Claim:&lt;/b&gt; Tom/Akira&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Reto:&lt;/b&gt; Caótico&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Nro. de Palabras:&lt;/b&gt; 2000, aprox. (Cada prompt tiene entre 150 y 250 palabras.)&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Porque entre absurdos, &lt;i&gt;Kon-kon&lt;/i&gt; y su maldita terquedad de decirle &quot;Tow&quot;, Akira es extraño.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;table cellspacing=&quot;2&quot; cellpadding=&quot;2&quot; border=&quot;1&quot;&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;
&lt;td&gt;01.&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/34499.html#cutid1&quot;&gt;&quot;Un mal necesario&quot;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;
&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;
&lt;td&gt;02.&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/34499.html#cutid2&quot;&gt;&quot;Eres un bicho raro&quot;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;
&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;
&lt;td&gt;03.&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/34499.html#cutid3&quot;&gt;&quot;Transmisión de emergencia de malas noticias&quot;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;
&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;
&lt;td&gt;04.&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/34499.html#cutid4&quot;&gt;&quot;Por quien tocan las campanas&quot;&lt;/a&gt; ~&lt;/td&gt;
&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;
&lt;td&gt;05.&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/34499.html#cutid5&quot;&gt;&quot;Mentira descarada&quot;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;
&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;
&lt;td&gt;06.&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/34499.html#cutid6&quot;&gt;&quot;La llave de la libertad&quot;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;
&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;
&lt;td&gt;07.&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/34499.html#cutid7&quot;&gt;&quot;La habitación secreta&quot;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;
&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;
&lt;td&gt;08.&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/34499.html#cutid8&quot;&gt;&quot;Sin precedentes&quot;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;
&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;
&lt;td&gt;09.&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/34499.html#cutid9&quot;&gt;&quot;Caja de sorpresas&quot;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;
&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;
&lt;td&gt;10.&lt;/td&gt;&lt;td&gt;&lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/34499.html#cutid10&quot;&gt;&quot;Cada uno por su camino&quot;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;
&lt;/tr&gt;
&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;</description>
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  <pubDate>Sun, 17 Jan 2010 00:41:50 GMT</pubDate>
  <title>obviedad de la desidia</title>
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  <description>&lt;div style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Animal en obviedad&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Bajó por el cuello, dejando un camino húmedo de saliva y deseo. Se detuvo por unos instantes y pegó los ojos a Gustav, observando su frente perlada por el sudor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿No crees que…?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, continúa —interrumpió. Pero Georg no pudo hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gruñendo se levantó y Gustav suspiró, dejándose caer horizontal en la cama y cruzando sus manos encima de su estómago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mañana cumplen diez meses. ¿Ya has pensando qué vas a regalarle?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De nuevo, Georg gruñó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Es necesario que hablemos de eso justo ahora?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, supongo que no. —El tono empleado por Gustav hizo que Georg diera un gran salto y aterrizada a un costado de éste, de rodillas, con los ojos rojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No empieces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No estoy empezando nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces Georg se esforzaba por recordar aquellos tiempos en los que todo estaba bien, en los que no sentía un enorme y pesadísimo piano pendiendo encima de su cabeza a punto de aplastarlo a la menor respiración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aveces podía acordarse. De los abrazos fraternales y el compañerismo que no hubiera cambiado por nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, la mayoría, no sabía qué de bueno había antes. Su cabeza disolviéndose hasta solo quedar aquellos besos maliciosos y con sabor a despecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estaba pensando en alguna joya —rompe en silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Que no sea un anillo —recomendó Gustav. Con rapidez, Georg giró hacia él—. Oh, no malpienses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿No?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No. Un anillo regálaselo cuando cumplan un año que falta poco. Dáselo para mostrarle que tomas en serio su relación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Georg controló el impulso de inclinarse para dejar un beso en los labios resecos de Gustav.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba engañando a su novia. Con su mejor amigo. A Zoe que solo le regalaba sonrisas y cariño, y quien representaba todo lo normal que necesitaba en su vida para no ser absorbido por la vorágine Tokio Hotel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para no ser absorbido por la tranquilidad venenosa de Gustav.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que cuando anunció que había seguido en contacto con la linda chica que había conocido veranos antes y ahora se había vuelto su novia, únicamente le dio una palmada en la espalda, felicitándolo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya me voy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Georg observó cómo Gustav se incorporaba con lentitud y luego abandonaba la habitación, sin mirar atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y cuando su teléfono sonó y vio el ID, puso una sonrisa y contestó con entusiasmo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No fingido. Porque era medio animal y el peso de conciencia no pasaba de ser más que un leve fastidio que podía ignorar con facilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero eso no evitaba que a veces imaginara qué diría Zoe si le revelara su oscuro secreto. Las lágrimas y los reclamos, los “¡eres un maldito animal, un cerdo!”, los “te odio” dados a viva voz, y más porque sabía que se encontraban tan bien, que su relación daba para mucho más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanto así que quizá terminarían casándose y teniendo hijos. Y si tuviera hijos, sin duda, Gustav sería el padrino de al menos uno de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y todo porque la relación que tenía con Gustav no era sincera, no era dulce. Pero era la única por la que pondría las manos al fuego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que mientras Zoe no le obligara a elegir, iban viento en popa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-fin-</description>
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  <pubDate>Sat, 16 Jan 2010 23:43:50 GMT</pubDate>
  <title>lame thing is lame thing</title>
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  <description>&lt;div style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;De helados y ojos de cordero (degollado)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Simone se muerde el labio y asiente cuando una de las dependientas le dice que se va a hacer cargo de sus hijos mientras va a ver qué ha sucedido con su tarjeta de crédito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún renuente, contempla a sus pequeños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los gemelos han crecido tanto que ya no les queda su ropa, y como la temporada de verano ya ha comenzado, habían ido al centro comercial en busca de nuevo guardarropa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con lo que no había contado Simone era con que una de sus tarjetas fuera rechazada, y mucho menos tener que solucionar el problema de una vez por cuestiones que no termina de entender, y tener que dejar a sus hijos solos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Se queda quietitos y le hacen caso a la señorita mientras no esté yo, ¿sí? —dice poniéndose a la altura de los niños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, mami —dice Bill muy obediente y con una sonrisa. Tom solo asiente dando un lengüetazo a su helado de cono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con un suspiro, rogándole a la dependienta de que no les quite un ojo de encima, que son terribles, que no peleen que la última vez terminaron en el suelo revolcándose, que…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No se preocupe, los cuidaré muy bien —interrumpe la chica con una expresión amable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Simone les dirige una última mirada y desaparece entrando a la tienda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bien, pequeñitos, mi nombre es Kat… —empieza a decir la chica pero se detiene cuando nota que Bill le está viendo fijamente, pestañeando sus grandes ojos—. ¿Pasa algo, cariño?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es que, es que… —Bill baja la vista y juega con sus manos, dando la muy bien fingida apariencia de tener vergüenza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Dime —le pide agachándose y acariciándole la mejilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mi hermano tiene un helado y yo no —dice Bill finalmente haciendo un gesto hacia el helado que tan a gusto está comiendo Tom, indiferente a ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kat dice un “oh” y se endereza, mordiéndose el labio, pero a los pocos segundos decide que comprarle un helado a un niño con apariencia tan inocente y dulce no va a dañarle el bolsillo ni a un tercero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Y quieres que te compre uno, ¿verdad? —pregunta sabiendo de antemano la respuesta, solo por asegurarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bill, de nuevo, le mira con sus grandes ojos, parpadeando lento y asintiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Bill, sabes que está! —señala Tom en una exclamación que se escucha varios metros a la redonda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de eso, Kat sonríe, y sin cuestionar por qué dice eso, saca unas cuantas monedas del bolsillo de su pantalón, sin darse cuenta de que cuando ha quitado la atención por un instante de los niños, el menor de éstos le ha dado un coscorrón a su hermano y dicho “cállate” susurrado al oído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tom alza los hombros, desentendiéndose. Había intentado advertir, pero la chica ya estaba bajo el hechizo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué sabor quieres?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bill se empina para intentar ver qué sabores tienen en la pequeña tienda en la zona de las comidas del centro comercial. Kat le ayuda, alzándolo en sus brazos para que vea los que están en la parte superior del cartel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Fresa con chispas de chocolate! —exclama excitado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kat lo pone en el suelto y está a punto de ordenar cuando siente que Bill tira de su chaqueta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué pasa, cielo? ¿Cambiaste de parecer?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, pero, pero, pero… es que también quiero una bola de menta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo siento, cariño, tienes que elegir solo un sabor. Un cono grande está… —Antes de que pueda finalizar, otra vez tiene los grandes ojos de Bill encima, como si fuera un animalillo perdido que necesita toda la atención y cuidado del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ojos de cordero degollado, de cachorrito perdido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Derrotada, rebusca su bolsillo buscando un billete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Entonces menta y fresa con chispas de chocolate, ¿no? —Bill asiente, satisfecho de sí mismo cuando Kat voltea hacia él segundos luego tendiéndole su helado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tom, que ha presenciado todo el silencio, termina de comer la parte crocante de su cono antes de botar el resto a la basura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se sorprende mucho cuando su gemelo hace caer su helado sin querer al piso y usuando otra vez la técnica perfeccionada con sus familiares, porque con su madre ya no funciona, le pide otro helado a Kat, y ella, negándose al principio y después cediendo, le compra otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y luego, como parece que mamá aún se va a demorar y Bill ahora se ha antojado de vainilla, pide otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Cielito, vas a enfermarte de la pancita si sigues así, porque mejor no… —es el  intento de objeción que al final resulta en nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para esto, cuando Simone finalmente aparece, uno de sus hijos está sentado contemplando con tranquilidad a la gente pasar mientras el otro se encuentra con las comisuras de la boca y el mentón manchados de helado, hablando con la dependienta que se comprometió a cuidarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez que la chica nota su presencia y se incorpora, Simone no necesita pedir explicaciones del porqué Bill, a pesar de haberle prohibido expresamente comer helados por un pequeño berrinche en una de las tiendas, parece haberse dado el mejor festín de postre de la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Debí de haberle advertido —suspira cuando la joven le dirige ojos culpable— que mi hijo tiene un don de doblegar voluntades para cumplir sus caprichos. ¿Qué hizo ahora, le miró como ovejita desconsolada o algo más?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kat intenta sonreír sintiéndose media patética por haberse gastado una comisión entera comprándole dulces a un niño. Pero cuando le echa un vistazo a Bill y lo atrapa haciendo un puchero mientras está escuchando un regaño de su madre, no puede evitar pensar que el chiquillo es un encanto.</description>
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  <pubDate>Sun, 10 Jan 2010 02:00:29 GMT</pubDate>
  <title>vendaval</title>
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  <description>&lt;div style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;font size=&quot;3&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Vendaval&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;—Me soñé muy extraño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Uhm? —Tom despegó la mirada de la revista de autos y la fijó Bill que estaba al otro lado de la cama contemplando sus uñas recién pintadas de azul—. ¿Qué soñaste?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Tú no sentiste nada? —dijo sin contestar la pregunta—. Desperté a media noche y luego no pude volver a dormir. Nathalie tuvo que cubrirme las ojeras con mucha base antes de la entrevista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tom empezó a pasar repetitivamente la lengua por su piercing. No había sentido nada, la respuesta era obvia. Los días en los que se despertaban simultáneamente por una pesadilla compartida y buscaban consuelo en los brazos del otro, hacía mucho que habían sido dejados atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así como otras cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué soñaste? —repitió, cerrando la revista y enderezándose lo suficiente para poder tener una buena vista de todos los gestos de su hermano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Contigo. —Bill retorció sus dedos y cerró los ojos por un instante, como si estuviera indeciso—. Tomi, no vale que te burles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tom asintió, curioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Fue algo corto pero intenso —empezó a decir. Ante la mención de la palabra “intenso”, sin poderlo evitar, Tom sintió que su estómago se revolvió—. Primero me encontraba solo en mi habitación… —Bill guardó silencio de forma abrupta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Bill?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me refiero a la habitación que era mía en la casa de mamá —aclaró sonriendo con poco ánimo. Apenas habían pasado un par de semanas desde que mudaron sus cosas más personales de la casa de Simone a su propio departamento, y desde ahí, Bill había estado notablemente alicaído—. Como te digo, estaba solo, angustiado y con el corazón hecho un puño. El motivo es lo raro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;»Porque, de un momento a otro, me senté en la cama libre de objetos y ropa, ¿imaginas?, estaba justo como mamá siempre me decía que debía tenerla. Entonces, estaba sentado y con la cabeza gacha, luego aspiré aires a grandes bocanadas, como si intentase aligerar la culpa y tranquilizarme por lo que vendría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;»¿Qué culpa? De inmediato obtuve la respuesta. Apareciste tú de la nada y caminaste hacia mí hasta que estuviste lo suficientemente cerca para halarte de la camiseta y te susurré: “Dime que me quieres”. Me respondiste, pero con una voz hueca, lejanísima y sin emoción. Solté un sollozo, y me abracé a tu cintura, enterrando la cara en tu estómago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De nuevo, Bill se detuvo. Sus mejillas estaban coloreadas evitando por todos los medios devolver la mirada que tenía incrustrada en la frente. No sabía cómo continuar, del mismo modo que Tom no sabía qué decirle para alentarle. Solo minutos antes se encontraban idóneamente relajados, siquiera en apariencia; ahora todo el ambiente está pesado, porque Tom en qué terminó el sueño de Bill.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos lo sabían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya que los sentimientos son los mismos, a pesar del pasar de los años, de los muchos años, a pesar de las heridas curadas cuyas cicatrices no terminan de borrarse. Bill sigue siendo aquel chico de quince años que descubrió que estaba enamorado de su gemelo y nunca pudo superarlo, sin importar las discusiones y el dolor que le acarreó su confesión de amor y ser rechazado. Por ser incesto, por estar mal. Porque, en el fondo, considera que dos personas pueden quererse sin que interesen lazos sanguíneos ni nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Tom no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Moviéndose con lentitud, se incorporó lo suficiente para empezar a gatear hasta posicionarse detrás de su hermano, una pierna a cada lado, y obligándolo a que se apoyase en su pecho. Era una posición íntima que habituaban adoptar en los momentos en que más consuelo de parte del otro necesitaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasó un largo rato antes de que Bill comenzara a hablar de nuevo, y cuando lo hizo, fue con un tono apagado, casi avergonzado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te pedí muchas veces que me dijeras que me querías. Muchas. Y tú seguías respondiéndome, con esa voz lejana, hiriente, hasta que separándome, me puse a tu altura y pregunté: “¿Lo dices en serio?”, y entonces fue que callaste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;»Porque  no eras más que una figurilla vacía y sin voluntad, a pesar de que desprendías un calor que me quemaba. Eras Tomi, y a la vez no lo eras. No eras humano, como yo, no sentías el mismo cariño pecaminoso que yo. Lloré por eso. Después me senté otra vez en la cama y te hice aproximarte, desabroché tu pantalón y…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Shh —le calló Tom, abrazándole, poniendo su rostro en el recoveco del cuello de su gemelo y dejando un beso ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style=&quot;text-align: left;&quot;&gt;Bill estaba lejos de querer llorar. Su sueño había removido la suciedad como un vendaval no deseado. Sin embargo, ahora se hallaba donde quería. Donde siempre quería estar, aunque los “te quiero” que podía brotar de Tom jamás le satisfacieran y más bien le sonaran ficticios.&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;</description>
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  <category>tom/bill</category>
  <lj:music>Motorhomes ~ Into the night</lj:music>
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  <pubDate>Wed, 30 Dec 2009 18:55:21 GMT</pubDate>
  <title>spår</title>
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  <description>&lt;div style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;font size=&quot;4&quot; style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Billyspår&lt;/font&gt; &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Mira en el reflejo del escaparate sus orejitas redondeadas y rosadas, sus largos bigotes y su pelaje blanco, y no puede evitar quedarse asombradísimo. Es decir, ¿tenía que convertirse en una rata? Un repugnante roedor al que casi todas las personas quieren matar con lo que esté más a mano porque son portadores de enfermedades y, hay que aceptarlo, están lejos de lucir tiernos y lindos. Ante ese pensamiento, Bill tuerce la cara, lo cual en su fisonomía de rata, se ve curiosamente… bonito, y eso le reconforta (porque &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;es&lt;/span&gt; Bill), además que, al menos, se ha convertido en una rata de laboratorio con pelaje blanco y con una apariencia no tan repulsiva como las de cloaca, plomizamente horribles y grandes, con ojos rojos y agresivos, y que provocan a simple avistamiento que algunos se suban a las sillas chillando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejando de lado desvaríos que no le llevan a un lugar a salvo (el cual necesita urgentemente; ha empezado a nevar y sus patitas en contacto directo con el suelo es desagradable y helado), trata de acordarse qué camino tomó al salir del departamento en busca de unos cigarrillos. No había ido muy lejos, porque tenía que encontrarse el maldito regalo envuelto muy navideñamente, y decidir que si estaba ahí dejado a su suerte en plena calle, sería una completa lástima desperdiciarlo, y así abrirlo y… ¡pum!, humo, y él convertido en un animal pequeñito y peludo junto a un papel que rezaba: “Solo regresarás a la normalidad si encuentras a alguien que te extrañe con sinceridad antes de Navidad”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pánico no había cundido, ni los cuestionamientos de qué clase de cosa podría haber sucedido, sino que lo primero que hizo fue pararse en dos patas y estudiar su reflejo. Quizá fuera porque, en el fondo, estaba tranquilo: tenía a Tom, y Tom le extrañaría muchísimo antes de que pasaran los seis días que faltaban para Navidad, ¿verdad? Sin poderlo evitar, al meditarlo a profundidad, toda su seguridad se va por el drenaje mientras los gritos que habían sacudido el departamento que compartía con su hermano le llegan súbitamente a la memoria (los “¡vete al infierno!”, los “estoy harto de vivir contigo” y, en especial, el “no volveré nunca más” vociferado justo antes de que saliera dando un portazo). Oh, mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidiendo que, en definitiva, había tomado el camino izquierdo en dirección a la tienda de la esquina al que poca gente acudía, acelera su corretería por la cuneta sin dejar aterrorizarse por la idea de que un Tom molesto, en vez de preocuparse de que no regrese, se alegre por tener el lugar para hacer lo que le plazca sin ni siquiera ocurrírsele llamar a su madre o a alguno de sus amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez que llega a las rejas negras de su edificio, respira con tranquilidad y se pone más atento para evitar que lo vean al subir las escaleras (el elevador no es opción) hasta el quinto piso que es donde vive; acabar muerto a manos del conserje, cualquier vecino, o el mismo Tom, no entra en sus planes. Toma aire,  y apoyándose en sus dos patas inferiores en los descansos, avanza agudizando los oídos y el olfato, y pronto llega victorioso a su meta sin haber sacado ningún grito ni que le hubiesen pisado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando logra colarse por debajo de la puerta y siente la mullida alfombra de la sala, casi siente que podría echarse de pancita y disfrutar de la calidez y del aroma a casa, pero sabe que no es opción hacerlo, así que corre hacia debajo del mueble de la televisión y estudia el panorama desde ahí. Tom no está a la vista, sin embargo, las luces se hallan prendidas y, lo principal, su aroma flota por todo el ambiente. &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;Todo&lt;/span&gt; el jodido ambiente. Al concientizar eso, Bill se marea de lo penetrante y embriagador (¿desde cuándo Tomi huele &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;tan&lt;/span&gt; bien?), y tiene que obligarse a mantenerse centrado en su misión principal: dejar de ser un roedor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con rapidez sale de su escondite y no para hasta refugiarse en la oscuridad del pasadizo, donde se acerca con precaución a la habitación de su gemelo, negándose a hacerle caso a la vorágine de fragancias mezcla de cigarrillos, cerveza, sudor y a Tom &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;mismo&lt;/span&gt;. La televisión está prendida pero sin volumen, en el cuarto lo único que se escucha es una respiración acompasada que solamente puede indicar una cosa: Tom está durmiendo. Bill suspira, a sabiendas que no va a poder lograr cambiar esa noche, así que resistiendo la tentación de subirse en la cama y acomodarse contra su hermano, busca un lugar en el clóset y se duerme casi al instante entre la ropa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que le despierta horas después, cuando el sol ya ha salido y, especialmente, Tom sigue durmiendo a pierna suelta, son los retorcijones en su estómago que solo pueden significar una cosa: muere de hambre (lo cual es lógico porque el día anterior omitó el almuerzo por una entrevista y la cena por la maldita pelea). Sabiendo que lo mejor es aprovechar el sueño de Tom, va hacia la cocina y, sin premeditaciones previas, hacia el tarro de galletas con chispas de chocolate abierto sobre la barra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando está mordisqueando su quinta o sexta migaja, recién nota que la mesa está servida con dos platos intactos de comida tailandesa, y el pecho se le encoge de tal forma que no puede tragar lo que tiene en la boca sin esmero. Es un imbécil total. El día anterior había llegado de la forzosa entrevista con Bravo con un homor de perros (estaba harto de las preguntas sobre que si la novia o la falta de, sobre la última vez que se besó con alguien, que si tenía un problema con la comida, que si…), y no había encontrado mejor forma de descargarse que buscarle pelea a Tom que, para su mala suerte, esa noche se le había antojado cocinar en vez de ordenar comida como siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Qué mierda es ésta? ¿Tú quieres matarme, no?”, había reclamado al ver el mejunje extraño encima de su plato, ignorando completamente la mueca de malestar de su hermano que de inmediato le contestó por no estar dispuesto a soportarle la irritabilidad. De ahí, solo porque es un idiota, sacó viejos resentimientos y cosas que ni venían al caso, haciendo reaccionar a Tom y terminando en gritos de ida y vuelta como mucho atrás, cuando no sabían en qué estaban parados y en qué iban a acabar los besos a oscuras y los sentimientos que se sentían tan bien y tan mal a la vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Tom había botado su comida, como lo puede ver ahora en el basurero debajo del lavadero, y pedido comida tailandesa en espera de que apareciera calmado y todo volviese a la normalidad. En ese instante, Bill siente que sabe exactamente por qué se convirtió en una rata y no en un animal al que cualquiera quisiera adoptar, como un gato o un perro. Pero no tiene tiempo de seguir pensando que es una mierda, ya que escucha la voz grave de su hermano llamándolo y apenas llega a ocultarse en el espacio entre la refrigeradora y la cocina cuando éste aparece arrastrando los pies.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde su escondite es capaz de ver cómo Tom suspira al ver los platos sin tocar y se masajea las sienes, murmurando un “cabrón”. No tiene por qué molestarse, sabe que su gemelo tiene derecho a insultarle en su presencia y ausencia, así que Bill se obliga a tranquilizarse, sobresaltándose cuando el teléfono empieza a sonar y apenas evitando soltar un chillido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es su madre, confirma al escuchar el saludo que hace Tom antes de poner el altavoz y empezar a lidiar con la cafetera y la tostadora, lo cual deja de hacer al instante cuando escucha que su mamá pregunta por Billy, “es que ayer dijo que me llamaría en la noche”. Tom se queda callado un instante antes de contestar con un “ni idea, salió muy temprano. Apenas vuelva le digo que se ponga en contacto contigo”. Simone parece entender que sus hijos no se encuentran en su mejor situación y no insiste; al poco se despide advirtiendo que sin excusa los quiere temprano en nochebuena, y Tom, cuando la llamada acaba, se sienta unos cuantos minutos en una silla y susurra “cabrón”, nuevamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La serie de cosas que hizo su hermano en su (supuesta) ausencia se le hacen difíciles de creer. Al terminar de desayunar, lavó todo el servicio acumulado de días y fregó el piso de la cocina, luego aspiró la sala y sacó el polvo a todos los muebles tal mucama presurosa que tiene que cumplir un horario riguroso. Bill observó todo sin entusiasmo, pensando que si Tom se mantenía ocupado no tendría &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;tiempo&lt;/span&gt; de extrañarlo… Cuando todo el departamento estuvo aseado, se duchó por mucho más tiempo de lo que podría haberse demorado él mismo a pesar de que estar haciéndose un tratamiento especial al cabello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora pasa del mediodía y Tom se halla echado en su cama pasando los canales sin ánimo mientras Bill se ha refugiado entre las cortinas. Todavía no se siente temeroso, todavía tiene cinco días antes de navidad, se reconforta, sin embargo, de poco le vale eso cuando ve a Tom apagar la TV y jalar su guitarra a su regazo, tocando notas al azar y echándole miradas al teléfono justo antes de alargar la mano para marcar un número, después esperar a que le contesten y decir, “Hey, Georg, ¿cómo van las cosas?”, porque si Tom queda para tomar unas copas, va a ser un día y medio más que permanecerá como una rata, por la resaca, por la diversión a medias, hasta (tal vez) por la chica aquella que no logró sacarse de encima. &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;Mierda&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Ya, entonces nos vemos a las 7 para cenar y de ahí vemos. Y no, hombre, Gustav está de viaje, ¿recuerdas?” Pausa y, “nah, Bill está con sus aires de zorra, ni lo pienses”. Genial. Genialísimo. Pero cuando el teléfono está en su sitio y Tom se encuentra tocando notas al azar de nuevo, éstas dejan de serlo y comienzan a formar en conjunto una tonada muy conocida por ambos gemelos: In die Nacht. Y eso basta, por un milisegundo no importa más que los dos en el mundo entero, y lo inmenso y único que es su amor, por más separados y más peleas estúpidas que hayan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bill apenas puede salir disparado de su escondrijo y llegar al corredor al sentir reacciones extrañas en su cuerpo (como su estómago y cabeza dando vueltas, los músculos de sus piernas tensándose sin poder controlarlo, su tórax ampliándose...) y, repentinamente, ya no es una rata, sino un hombre por sus cuatro costados, desnudo, con los ojos acuosos y corriendo hacia la persona que más ama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-fin-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Nota: &lt;/span&gt;Spår quiere decir rata, en sueco. Jo, yo para cosas tontas.</description>
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  <pubDate>Thu, 24 Dec 2009 19:56:15 GMT</pubDate>
  <title>alambrado</title>
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  <description>&lt;font size=&quot;4&quot; style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Alambrado&lt;/font&gt; ~Tom/Kiro [Cinema Bizarre] ~3&apos;800 palabras, aprox.&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Resumen: &lt;/span&gt;Tom no entiende qué es lo que pasa con Kiro. ¿Cuál es la novedad? Ninguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;Todo o nada&lt;/span&gt;”, fue la última noticia (vía mensaje de texto) que obtuvo de él, antes de que actuara como si apenas lo conociera, limitándose a sonreírle con simpatía las pocas ocasiones que se cruzaron por los corredores de la Universal Records.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tom no entendía, aunque la verdad es que nunca entendió absolutamente nada desde un principio, incluso cuando piensa en cómo comenzaron, una fina arruga se forma en su entrecejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toparse con alguno de los integrantes de Cinema Bizarre, Panik o Killerpilze no era fuera de lo normal, así que aquel día que vio a Kiro en el salón de refrigerio sentado con comodidad frente a una ensalada de frutas, dejó ir un escueto “¿Qué tal?” sin intención de entablar una conversación. Su saludo no fue respondido, sin embargo, no salió del campo visual del muchacho rubio ni por un segundo mientras buscaba dos latas de Coca-Cola.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Forzando un gesto con la cabeza en forma de despedida, se marchó, cavilando que si la razón de la atención de Kiro era una gomita atascada en rastas (porque su hermano se las había lanzado en forma de juego minutos antes), &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;alguien&lt;/span&gt; moriría por hacerle pasar el ridículo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya estaba por ingresar al lugar donde el resto de la banda daba una entrevista, uno por uno, cuando escuchó una voz llamándole.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“¿Tienes un poco de tiempo? Quisiera hablar contigo”, fue la explicación que obtuvo al girar por inercia. Kiro era considerablemente más bajo que él, pero sus ojos grises y fulgentes, le hicieron sentir que su superioridad en altura no era más que una minucia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Motivado por la curiosidad, Tom accedió indicando que dejaría las latas y retornaría en un segundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sé que te va a parecer raro —dijo Kiro cuando regresó al pasadizo y lo encontró sentado con las piernas cruzadas y el cabello largo a un costado. Daba la impresión de que todo su arrojo se había ido de paseo—. Desde hace unas semanas quiero pedirte algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La distancia que había entre ellos, formada por su más de metro ochenta y que Kiro estuviese sentado en el suelo, se le hizo tan… fastidiosa a Tom, que se agachó de cuchillas al lado de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Pedir qué? —cuestionó, rechazando mentalmente el añadir que podía pedirle con confianza cualquier cosa por considerarlo inadecuado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Inadecuado? Uh. Tom se hallaba cada vez más extrañado de la situación. Aunque los de Cinema Bizarre, desde Strify a Shin, no eran unos desconocidos, que uno de ellos se le acercara así y actuara cómo lo estaba haciendo Kiro, era prácticamente inverosímil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tu número —señaló por fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tom parpadeó confuso. —¿Mi número?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, el de tu móvil —aclaró Kiro y, cambiando de actitud con brusquedad, le sonrió, haciéndole arrepentir de inmediato el haberse acercado tanto—. Quiero llamarte para ver cuando podemos salir a tomar algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kiro tenía ademanes todavía más femeninos de los que había notado antes, pero su voz era grave y  agradable, al igual que su maquillaje suave y sus extensiones negras, las cuales le sentaban muy bien. A fuerza, Bill le había hecho apreciar ciertos detalles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carraspeando fuerte y sintiendo las mejillas un tanto acaloradas (la sonrisa que portaba no fue una &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;corriente&lt;/span&gt;, fue una demasiada atrayente y llena de picardía, intensa), Tom desvió la mirada, sintiéndose súbitamente tímido, como si Kiro se hubiera convertido en algo más que un chico que había visto unas cuantas veces antes, para volverse… alguien atractivo que le estaba flirteando abiertamente, lo cual se expresaba en su sonrisa y en el tono de voz que había empleado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Tú y yo? —preguntó tratando de mostrarse ilegible. De respuesta recibió unos hombros encogidos y la sonrisa traviesa intensificada—. ¿Algo así como una cita?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si quieres llamarlo así… Creo que podríamos pasarla bien. ¿Qué dices —y cuando pronunció su nombre, lo hizo sensual y más bajo— Tom Kaulitz?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estar a menos de cincuenta centímetros de Kiro sabiendo que cualquier muchacha (o muchacho abierto a la posibilidad) ante esa insinuación y con ese par de ojos increíblemente grises viéndole con persistencia, agradecería a todos sus dioses existentes por su suerte, hizo lo que le pareció correcto: asintió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando esa misma noche recibió un mensaje de texto que parecía casual y lo contestó, así como el resto que no dejó de hacer que su móvil vibrara por un par de horas, no terminó de adivinar si lo único que impulsaba a Kiro era gusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es curioso que nunca lo averiguara de la misma fuente en todo ese tiempo, ni siquiera durante la primera “cita” (comillas y todo) que tuvieron, que fue la vez en la que sintió más aturdido y sin saber con exactitud qué pasaba o por qué. Fue como dos semanas y media luego de que Kiro le abordara; Cinema Bizarre acababa de regresar de un concierto en Francia, Tokio Hotel seguía en las grabaciones de su nuevo álbum, y ambos tenían la noche sin otros planes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al verlo en la barra del club discreto en el que habían quedado, Tom tuvo que admitirse que evadir los tozudos cuestionamientos de su hermano con mentiras, había valido la pena. Kiro esa noche se había esmerado con su maquillaje y su ropa, y la palabra que le atravesó repetidamente la cabeza fue “apetecible”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de saludarse y pedir unas bebidas, estuvieron a gusto compartiendo una conversación amena y con silencios no muy largos. Como el alcohol no dejó de llenar sus vasos, a las pocas horas daban la impresión de ser hasta amigos y, poco a poco, los toqueteos esporádicos empezaron a fluir con exagerada libertad. Tomando la iniciativa, una vez más, Kiro propuso privacidad. Tom estuvo de acuerdo, y lo estuvo aún más cuando un cuarto de hora después sus jeans fueron bajados y jadeó descontrolado al mismo ritmo que impuso Kiro con su mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero todo no hizo más que comenzar. En todo sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kiro dejó de lado a Kiro, por decirlo de algún modo, y se volvió &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;Kristian&lt;/span&gt;, “el cazador”, particularmente cuando disfrutaban de alguna de esas infrecuentes y gloriosas ocasiones en las que no había de por medio ni un Billy ni un Strify que pudieran poner malas caras, ni un Shin o Gustav que entrecerraran los ojos, recelosos, al anunciar que ese día pasarían de jugar videojuegos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esas veces en las que las cuatro paredes de la habitación de turno temblaban por la lujuria encerrada con una amplia gama de posibilidades de placer abriéndose gustosa ante ellos, Kiro demostró ser como un gatito insaciable e ingenioso. Y Tom, con toda la seriedad del mundo, puede haber afirmado que lo que tenían era sexo del bueno, de ese genial del que estás endiabladamente satisfecho, ya sabes, debido a que hallaste a la persona ideal que se mueve al mismo ritmo que tú (en más de un sentido).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasados casi tres meses de encuentros asombrosos y fortuitos, sin anunciarse ni nada, Kiro cambió una a una sus actitudes, volviéndose terriblemente impredecible, dándole un adiós al ritual a verse y arrancarse la ropa con desesperación, a…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo que no puede definir qué, ya que la única palabra que se le ocurre es “huracán”. Un maldito huracán que podía cambiar de ser nivel dos a cinco en cuestión de minutos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Me pasas el rímel? Está a los pies de la cama —le pidió Kiro un día, sonriéndole. Tom alargó una mano y se lo tendió, escrupuloso ante el buen humor del chico—. Gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se estaban vistiendo luego del más infructuoso intento de sexo de la historia. El deseo seguía vigente en ambos, pero no podían gracias a una llamada urgente para Kiro. Además que Tom no tenía la intención de cumplir el capricho de asistir a su fiesta de cumpleaños; se le hacía inaudito imaginarse apareciéndose casual y campante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que tenían no era más que un affaire secreto, y así estaba bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Escuché que van a realizar un tour pronto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mucha suerte. —Kiro seguía tranquilo, haciéndole sentir turbado por su inacción. No se molestaba en darle la cara, preocupado como estaba en verse en el espejo y arreglándose el cabello—. Creo que no podremos vernos hasta en unos meses, porque si las fechas no son cambiadas, justo cuando ustedes regresen, nosotros estaremos partiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se molestó en buscar palabras para responder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quedando satisfecho con su apariencia, Kiro sonrió y desapareció tras la puerta con un sonido tenue sin decir adiós. Ni por un instante Tom pensó en detenerle, a pesar de la incomodidad en el pecho y en sus pantalones, intentando esperar paciente a que transcurriera el tiempo necesario para irse sin levantar sospechas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, esa noche no llegó a su casa, teniendo que soportar el griterío histérico de David, Dunja y principalmente de su hermano, porque apenas pasados unos segundos, Kiro volvió sobre sus pasos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mirada que llevaba era sobrecogedora y penetrante, y cuando le pidió con voz seseante que se quitara toda la ropa, lo hizo sin pensarlo dos veces. Antes había tenido roces con la parte dominante de Kiro, pero esa noche le sometió a nuevos niveles de sumisión que le gustaron mucho más de lo que confesaría a nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un huracán (o persona bipolar, tal vez) que podía estar en un nivel dos, serenamente alterado por la interrupción forzosa y la libido frustrada, a un cinco arrasador, uno en el que no tenía problemas para hacerle morder la funda de la almohada y rogar por más mientras lo tenía de cuatro patas dándole el mejor sexo oral, molestándolo con su lengua, dientes y manos, y todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche tuvo la máxima prueba de su derrota en una batalla de la que no tenía ni noción de que combatía: entre sollozos ahogados prometió que iría a fiesta y que lo que durasen sin verse, podrían llamarse o chatear. No iban a perder el contacto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(&lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;Chatear&lt;/span&gt;. Dios.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Usar esa habilidad erótica para doblegarle tal niño con un helado de su sabor favorito, fue una señal de alarma a la que tampoco le hizo caso, así como desde un primer momento ignoró la aprensión de ocultárselo a Bill y reírse cuando éste le decía que algo raro pasaba con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegada la fecha, hecho un manojo de nervios y sabiendo que sería mala decisión ir con su hermano (además de que los comentarios de “&lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;Dick&lt;/span&gt; le daría a Bill hasta desfallecer”, y risa, y “más vale que ocultes a tu hermano bebé bajo una piedra”, no le agradaban), arribó en el departamento de Kiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resto de la noche lo pasó decente, cuando menos, sin que nadie lo mirara con una ceja levantada, y tuvo su parte provechosa, como enterarse de que su… amante flirteaba en juego con cada persona viva, o que cualquier cosa mínima podía ponerle radiante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chatear también fue algo que se tornó una realidad, sorprendiéndose de solo usar su notebook para comunicarse con su madre y ver porno, a  pasar a enterarse cuán interesante puede ser el cybersexo, la gran ayuda que representa una webcam y que el sexo, después de dos meses sin verse, es especialmente bueno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al recordar todo eso, le embarga cierta melancolía, un&lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt; fue bueno mientras duró&lt;/span&gt; que le hace contraer cada músculo de su cara, ya que (en serio, muy en serio) Kiro más sosegado e indiferente y sin reacción demoledora posterior, no está bien en ninguna ecuación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Próximos al medio año de haberse iniciado todo, el cataclismo que los llevó a donde se encuentran ahora, dio sus primeros remesones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era claro que no estaban en una relación monógama ni ninguna mierda así, pero (de alguna forma) se daban exclusividad. Por eso, en una afterparty, cuando Kiro desapareció de la mano cde un perfecto desconocido y al día siguiente no se presentó en la cita que tenían planificada, Tom sintió un sabor amargo en la boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No cedió a la tentación de llamarle, invadido por los celos, ni le envió un mensaje venenoso como chica con el orgullo herido y el corazón roto. Ni siquiera lo hizo al pasar semana tras semana y diera la impresión de que Kiro hubiese desaparecido de la faz de la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Lo cierto era que se sentía incómodo en su posición “perdedora”, muy lejos de ser dueño de la situación, sin embargo, se tragó la piedra e hizo como si nada hubiera pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya llegué. —Se encontraba mirando Transformers por centésima vez. Su hermano acababa de cenar con Georg y Andreas; él había preferido quedarse en casa descansado y jugando con los cachorros recién comprados, sin ánimo para algo más—. Oye, Tomi, he encontrado esto debajo de la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Uh? —Despegó renuente la vista de los pechos de Megan Fox y la centró en un sobre que Bill le extendía. Lo agarró y vio que decía “Para Tom” con letra alargada e inclinada. Esa caligrafía se le hacía conocida, pero no podía identificar de dónde o de quién—. ¿Cómo ha pasado toda la seguridad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo  sé. —Bill se había sentado a su lado y sus ojos le seguían insistentemente—. ¿No vas a abrirlo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Conoces lo que es la privacidad? —sonrió, haciendo que su gemelo bufara—. ¿Qué cuentan Andreas y Georg?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya sabes, lo de siempre —contestó, urgiéndole a que se apresurara. El sobre únicamente contenía un pequeño papel que rezaba una fecha, hora y lugar exacto, y estaba firmada con el nombre de Kristian—. ¿Quién es Kristian? —preguntó Bill extrañado, sentimiento que se intensificó al ver a Tom con el ceño fruncido y los labios apretados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nadie, nadie —dijo, dándose cuenta de su error justo al terminar de hablar—. Es decir, nadie importante… Bill…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En vez de ser listo e inventarse cualquier cosa creíble, se había arruinado gracias dar una clara muestra de que quería ocultar qué sucedía y &lt;span style=&quot;font-style: italic;&quot;&gt;con&lt;/span&gt; quién sucedía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como resultado final de la dichosa nota y su estupidez, tuvo que soportar a Bill herido y furioso, reclamándole a ratos y cuestionándole en otros por un largo lapso, aún después de que (a base de culpa y hartazgo) le contase hasta el más mínimo detalle de lo que había sucedido con Kiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, principalmente, también resultó en  que su hermano le orillase a ir a la cita, determinado a que aclarase y zanjara el “asunto Kristian” en definitiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué ocurre, Bill?—Ese era el día. Estaban terminando de comer una pizza y Bill no le quitaba los ojos de encima—. ¿Acaso tienes celos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Claro que sí—le respondió como si se trata de algo muy evidente, a la vez que se sacaba un objeto del bolsillo—. Solamente uno puede ser el hombre más importante en tu vida, y ese soy yo. —Tom rió y atrapó las llaves que Bill le lanzó—. Tomi, hablo en serio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya, ya…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La actitud de Bill provocaba que un estremecimiento le corriera todo el cuerpo. Aquellas rarezas de su parte, presentes desde que abrieron los ojos al mundo y se dieron cuenta de que no iban a permanecer juntos para siempre, le causaban eso de forma seguida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mentalmente, clasificaba lo que sentían el uno por el otro como el amor platónico por excelencia. Nada menos y, por supuesto, nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arrastrando los pies, llegó al aparcamiento donde se encontraba su camioneta y encendió el motor al cabo de largos minutos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Faltaban hora y media para la indicada, aunque entre el tráfico… y su indecisión, llegó tarde al lugar de encuentro: el departamento de Kiro. Más de una vez había estado a punto de regresar a casa, determinado a decirle a Bill que no tenía que meterse en su vida, sin embargo, cierta emoción y curiosidad le hicieron llegar hasta la puerta y tocar el timbre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hola —saludó cortante, quedándose inmóvil ante el gran abrazo que le dio Kiro con una sonrisa amplia, como si nada hubiera sucedido y su relación siguiese como siempre. No vio señales de Strify ni de Yu por ningún lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Quieres algo? —fue lo primero que le preguntó Kiro. Negó con la cabeza—. ¿Seguro? Porque Dick fue de compras ayer y toda la despen…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No quiero rodeos —interrumpió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trataba de mantenerse indiferente por todas las formas posibles. Kiro y él habían tenido unos encuentros espectaculares, ¿por qué malograr el recuerdo con drama innecesario? Si las cosas habían llegado a un punto irrebatible donde lo único que quedaba era dar fin, conservaría la dignidad, se marcharía por donde había venido y listo… Aunque quizá estaba viendo algo que no existía&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cabeza le daba vueltas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No te molestó que dejaras de saber de mí todo este tiempo, ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me pareció desconsiderado —dijo con sinceridad—. ¿Para qué querías que viniera? Nunca habíamos quedado en tu departamento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Quería que fuera especial. —Kiro llevaba los ojos delineados y sin sombras, su cabello lo tenía corto y poco arreglado, y llevaba ropa casual. Lucía bien… e inevitablemente, Tom sintió un escalofrío y una creciente rigidez en sus pantalones. Aquella lujuria conocida volvía a pasos agigantados y seguros—. Te extrañé…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El susurro se deshizo de su vacilación, y cuando el otro muchacho le rodeó con sus brazos y pegó sus labios a los suyos, cedió, besándole como si el alma se le fuera en ello. El ligero sabor del brillo de labios y la lengua envolviéndose con la suya, se libraron del último atisbo de pensamiento coherente que le quedaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomó el talle delgado de Kiro y lo aventó encima del sillón, posicionándose encima y emprendiendo un lento movimiento de caderas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mierda —jadeó, sintiéndose cerca del orgasmo vergonzosamente pronto—. ¿Vamos a tu habitación?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No… aquí, nadie va a venir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sexo con Kiro era como subirse a una montaña rusa sin saber cuál era su circuito del día, sin saber cuántas bajadas o pendientes violentas recorrería, ni cuantas veces iba a desear que la subida de adrenalina no le abandonase. Esa ocasión no fue la excepción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Exhausto y con la última gota de energía gastada entre recibir y dar placer, Tom se dejó caer en el suelo alfombrado luego de haberse corrido dos veces, su pecho en un sube baja incansable y las rodillas temblándole un poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso fue genial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí… —contestó con la voz entrecortada, moviendo la cabeza hacia un lado y evitando que Kiro le diese un beso, lo cual hizo que le mordiera el cuello con fuerza antes de levantarse con rapidez para evitar represalias—. Auch. ¿Eso fue necesario?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tal vez. ¿Me extrañaste?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tom también se incorporó, centrándose en acomodarse la ropa y evitando mirar la desnudez del otro muchacho para evitar que su libido renaciera y echara por la borda su raciocinio, y negó con la cabeza arrancando una risa de Kiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa fue la última vez todo estuvo bien y sin problemas, casi.  Las semanas siguientes todo se hizo un lío con Bill y sus intentos de esconderle sus ocasionales salidas con Kiro, porque era lo mejor para así evitar dar detalles escabrosos e íntimos, o griterío imparable y reclamos. Kiro entendía o tal vez no, pero nunca se lo hizo saber.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta que un día, pasado un par de meses buenos, sin más, cambió y empezó a cancelar cita tras cita, alegando trabajo, prácticas de su banda, visitas a su familia, cumpleaños de amigos, y un largo etc. de excusas cada vez menos creíbles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tom, de esa época, recuerda una vez haber cerrado los ojos y dado vueltas en la cama repetidamente, sin conseguir dormir después de haber hablado con Kiro por pocos minutos y escuchado que tenía que ir al estilista y de compras. Se encontraba ansioso e insomne, muriéndose de cansancio y sin pasar más de cinco minutos sin que un sonoro bostezo saliera de su garganta irrumpiendo el silencio de su habitación.  Hasta ese patético estado llegó, sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El comienzo de otro tour de Tokio Hotel les agarró sin que hubieran tenido oportunidad de verse más de tres veces. Tres veces en dos meses, viviendo en la misma ciudad. Algo iba mal, era más que evidente. Pero no hizo nada, no reclamó, y ni siquiera le informó personalmente a Kiro de la fecha en la que empezaría la gira, así que no se despidieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hubo beso final, ni última follada… Esa clase de cosas, Tom sí las lamenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hola —escuchó un día al abrir su teléfono sin ver quién era. Eran pocos los que tenían su número, y todas eran personas deseadas—. Hola, Tom.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaban a mitad del tour, en alguna ciudad de Estados Unidos, y que Kiro le llamara tan de repente le sorprendía. Su comunicación se había ido espaciando primero después de los reclamos tácitos y las conversaciones cortantes y, luego, simplemente desapareció, sin ninguna clase de adiós a los chats, al cibersexo, o nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué tal? —preguntó dejando de lado su guitarra con la que había estado pasando el rato—. Hace mucho que no sé de ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No me llamas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tú eres el que no me llama. —Al pronunciar esas palabras, sus ojos se abrieron como platos al darse cuenta del reclamo: hablaban como una pareja. No supo si sonreír o no intentar cambiar esa expresión extrañadísima y estúpida—. Olvídalo —dijo con rapidez evitando escuchar una respuesta—. ¿Cómo estás?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bien —fue la seca respuesta. Algo no iba bien… En realidad, algo no iba bien desde hacía mucho. Y Tom se sentía cansado de darle importancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mira, Kristian, quiero que me digas qué es lo que quieres. Ya no puedo seguir con este constante tira y afloja —dijo con toda la sinceridad del mundo. Escuchó unos cuantos segundos la respiración de Kiro antes de que colgara el teléfono y suspiró, sin la intención de hacer algo al respecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando volvieron a Alemania, tiempo después, agotadísimos por la serie de conciertos y entrevistas, dispuestos a descansar unas cuantas semanas, Tom seguía dándole vueltas a la relación que había tenido con Kiro, desde su inicio hasta el principio del fin, y no podía llegar a nada. Eran inexplicables algunos giros, y subidas y bajadas, y vueltas. Jodidas vueltas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para suerte, Bill había estado tan saturado de trabajo que ni se preocupó mucho cuando lo veía contemplar la ventana con mirada perdida; a él solo le bastó que estuviera ahí para cuando quisiera apoyar la cabeza en un hombro familiar… Pero Tom no tenía eso, nadie en quién apoyarse, y por raro que sonase, era un poco más que sexo lo que extrañaba de Kiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese estado estaba cuando recibió el mensaje: “Todo o nada”. Tenía su respuesta. Y Tom se siente como atrapado en un jodido alambrado, atrapado por lo que quiere y por lo que extraña, por lo que le conviene, por su familia y sus fans, por su sexo y sus deseos. Y está agotado, pero en el fondo, sabe que no responderá a Kiro y esperará paciente a que haga su próximo movimiento. Porque es Kiro, y aunque ahora esté actuando como si nunca se hubiesen conocido, lo que tuvieron fue bueno mientras duró, y tal vez, muy tal vez, pueda seguir durando. De alguna forma, y cuando Kiro lo quiera así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-fin-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;[1] &lt;/span&gt;Dick es el verdadero nombre de Yu. xDDD</description>
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  <pubDate>Fri, 18 Dec 2009 22:42:15 GMT</pubDate>
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  <description>&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Atrapado&lt;/span&gt; ~Bushido/Bill&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le besaba como si el alma se le escapara en eso. Bill no contestaba pero tampoco se movía para apartarse… ¿De qué podía servirle? Estaba en esa situación porque se lo había buscado, su mente le gritaba a cada instante. El dolor que provenía de sus entrañas, de sus muñecas amoratadas era solo como un añadido por buscar cumplir su capricho. ¿Había deseado tener a Bushido sometido? No había obtenido precisamente aquello, sino su pretensión distorsionada en todas sus formas: porque amor ni obsesión entraban en la ecuación, tampoco ataduras metálicas y su voluntad destrozada.</description>
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  <pubDate>Fri, 18 Dec 2009 22:39:17 GMT</pubDate>
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  <description>&lt;font size=&quot;4&quot;&gt;Gatito&lt;/font&gt; ~Tom+Bill ~Crack&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomi es un buen gatito. Tal vez permanezca más en casa que cualquier otro gato que ha alcanzado la madurez, pero es feliz, así que está bien. Todas las mañanas se despierta muy temprano y, después de desperezarse, da un ágil salto encima de su amo y le lame el rostro con su lengua áspera hasta lograr que despierte. Luego, ronronea con satisfacción cuando un chico de largos cabellos negros le acaricia la pancita y le dice con voz somnolienta, “buenos días, Tomi. ¿Ya tienes hambre?”… Tomi es un buen gatito, sí, pero eso es solo porque tiene un buen dueño, el mejor.</description>
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  <pubDate>Fri, 18 Dec 2009 22:36:19 GMT</pubDate>
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  <description>&lt;b&gt;Embrollos de una primera vez&lt;/b&gt; ~Gustav/Andreas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es difícil. Porque, ya sabes, para empezar no hay preservativos a mano, y un Gustav muy acalorado y con una mirada de “si cuestionas, te mato” tiene que correr a pedírselos a Georg; y para completar, o cuando están en el medio (siendo una confusión de piernas, brazos y sudor) Bill empieza a aporrear la puerta, reclamando la presencia de su mejor amigo. Difícil, sí, pero aun escuchando los alaridos histéricos y lejanos provenientes de Bill, de que la puerta esté a punto de ceder, es el mejor sexo rápido y casual que Gustav y Andreas han tenido jamás. Y ya.</description>
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  <pubDate>Wed, 16 Dec 2009 04:03:33 GMT</pubDate>
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  <description>&lt;div align=&quot;center&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;font size=&quot;4&quot;&gt;Tom/Bill/Tom&lt;/font&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;b&gt;Oneshots&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style=&quot;font-size: smaller;&quot;&gt;[De 1000 palabras para arriba]&lt;/span&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título&lt;/b&gt;&lt;b&gt;:&lt;/b&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/9158.html&quot;&gt;Conmoción&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; No importa qué pasa, sino cómo pasa. Y que a veces Bowie está de fondo. &lt;br /&gt;&lt;b&gt;Comentarios: &lt;/b&gt;&lt;b&gt;1)&lt;/b&gt;The Platinium Collection salió en el 2005, así que no hay “apego a la realidad”, lo sé. Pequeño detalle. &lt;b&gt;2)&lt;/b&gt;Este fic es de esos que encuentras en todo lado, de la temática aburrida de Bill y Tom &quot;negándose&quot; y finalmente cayendo. Se podría decir que es mi contribución a lo repetivo que está el fandom hispano. =/ &lt;b&gt;3)&lt;/b&gt;Rayuela tiene la culpa, un poquito, por si acaso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Título:&lt;/span&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/1337.html&quot;&gt;¿A quién no le gusta jugar?&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Uno de los hermanos quiere jugar a las escondidas, pero el otro se niega rotundamente. Luego de intentar varias formas de persuadirlo, ambos utilizan el juego como pretexto para hacer lo que dejaron sin terminar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/615.html&quot;&gt;Transgresiones prohibidas&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#Palabras:&lt;/b&gt; 4000, aprox&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Bill está decidido, no importa qué le cueste a él, o a Tom.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Título:&lt;/span&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/2437.html&quot;&gt;Desencadenante&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Resumen: &lt;/span&gt; ¿Qué si una fan les toma una foto revelando el secreto que nunca debió salir a la luz? ¿Qué si Tokio Hotel desaparece debido a eso? ¿Qué si...? Simple, ellos permanecen juntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/4393.html&quot;&gt;Obsesión (y sorpresa)&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#Palabras:&lt;/b&gt; 2700&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Advertencia:&lt;/b&gt; Intervención de un personaje original femenino. ¿De qué forma? Hace falta leer el fic. :)&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Tokio Hotel lo era todo para ella, e imaginarse lo que sucedería luego del backstage, era imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/12772.html&quot;&gt;Curiosidad&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Rating:&lt;/b&gt; M&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; La curiosidad es peligrosa, muy peligrosa, y más si tienes a tu hermano gemelo con un poco de predisposición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Título:&lt;/span&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/5309.html&quot;&gt;De bichitos e insistencia&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Resumen:&lt;/span&gt; Tom nunca puede negarse a los deseos de Bill, pero a veces es demasiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/6461.html&quot;&gt;Soulless&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#&lt;/b&gt;&lt;b&gt;Palabras:&lt;/b&gt; 1000 aprox&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Lástima y lujuria, eso sienten el uno por el otro respectivamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título&lt;/b&gt;: &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/7963.html&quot;&gt;Fantasías&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Rating&lt;/b&gt;: M&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Advertencia:&lt;/b&gt; Bushido/Bill implicado indirectamente.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen: &lt;/b&gt;Es una fantasía y nada más, Tomi, no puedes enojarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Título:&lt;/span&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/14906.html&quot;&gt;Consuelo&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Resumen:&lt;/span&gt; No es un buen día para Bill. Por suerte, Tom está ahí para subirle el ánimo, no importa lo que tenga que hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Título:&lt;/span&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/15116.html&quot;&gt;Heridas abiertas&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Rating:&lt;/span&gt; MA&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Género:&lt;/span&gt; Angst, Universo alterno&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;#Palabras:&lt;/span&gt; 7443&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Resumen:&lt;/span&gt; Son casi tres años desde que han dejado de hablarse. Cada uno tiene su vida, pero cuando a Tom le rompen el corazón, no duda en recurrir a Bill.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Título&lt;/span&gt;: &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/15633.html&quot;&gt;Tomi cede&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Resumen:&lt;/span&gt; Porque Bill siempre decide cuándo, dónde y cómo lo quiere.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Título:&lt;/span&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/16100.html&quot;&gt;Uno junto al otro&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Rating:&lt;/span&gt; M&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Resumen:&lt;/span&gt; Primera vez&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Comentario:&lt;/span&gt; Un poco más de dos mil palabras en veinte párrafos largos. (Experimentando, de nuevo.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Título:&lt;/span&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/16851.html&quot;&gt;A la distancia&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;#Palabras:&lt;/span&gt; 2400&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Resumen:&lt;/span&gt; Están apartados por toneladas de agua salada y se echan de menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Título: &lt;/span&gt;&lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/22596.html?mode=reply&quot;&gt;Sin excusas y con rodeos&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#Palabras:&lt;/b&gt; Poco más de 1000&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Advertencia&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;:&lt;/span&gt; Está en 1era persona, lo que en mí es sinónimo de FAIL.&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Resumen: &lt;/span&gt;Un intercambio de regalos que termina con una proposición de matrimonio. O tal vez no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/24914.html?mode=reply&quot;&gt;Anxiousness&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#Palabras:&lt;/b&gt; 3000, aprox&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Comentario:&lt;/b&gt; &lt;b&gt;1)&lt;/b&gt;Sé que anxiousness no es una palabra que &quot;exista&quot;. &lt;b&gt;2)&lt;/b&gt;Este fic es oneside, es decir, uno de los personajes no es correspondido. &lt;b&gt;3)&lt;/b&gt;Hay Andreas/Bill.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título: &lt;/b&gt;&lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/30238.html?mode=reply&quot;&gt;Sin límites&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#Palabras:&lt;/b&gt; 9600, aprox&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Los Kaulitz resuelven misterios que involucran cosas y seres paranormales. Bill y Tom dejaron de trabajar juntos a raíz de una discusión, pero debido a David, otro cazador, acaban por intentar averiguar qué es lo que pasa con la sustitución de unos recién nacidos en un pueblo de Wyoming.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Comentario:&lt;/b&gt; Da la sensación de que está incompleto. Bleh. (Leer con atención las advertencias dentro del fic mismo.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título: &lt;/b&gt;&lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/29084.html?mode=replyl&quot;&gt;Afonía&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#Palabras:&lt;/b&gt; 1300, aprox&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Nota:&lt;/b&gt; 2da persona = Ekkk.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título: &lt;/b&gt;&lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/29768.html?mode=reply&quot;&gt;El porno, reveses y una promesa&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#Palabras:&lt;/b&gt; 1200, aprox&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;b&gt;Viñetas&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-size: smaller;&quot;&gt;[Entre 500 y 1000 palabras]&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Título: &lt;/span&gt;&lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/1214.html&quot;&gt;Tensiones&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;#&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Palabras:&lt;/span&gt; 500&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Resumen:&lt;/span&gt; Bill no puede evitarlo, aunque Tom esté a unos centímetros, aunque sepa que no debe. Malditas hormonas y maldito Tom.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Título:&lt;/span&gt;&lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/3539.html&quot;&gt; Lágrimas&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;#&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Palabras:&lt;/span&gt; 400&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Resumen&lt;/span&gt;: Simone ve algo que no debe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Título: &lt;/span&gt;&lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/3721.html&quot;&gt; No (más que)&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;#&lt;/span&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Palabras:&lt;/span&gt; 660&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Resumen&lt;/span&gt;: Se va a sentir más solo que nunca ahora que su hermano va a tener un hijo. Y únicamente le queda aparentar que estar bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/4688.html&quot;&gt;613&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#Palabras:&lt;/b&gt; 500, aprox&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Aclaración:&lt;/b&gt; Según el judaísmo, las personas estamos compuestas por 1226 partes (613 espirituales y 613 físicas).&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Tom inseguro y ese estado equivale a un pacto de sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Título: &lt;/span&gt;&lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/6043.html&quot;&gt;Y si...&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Resumen: &lt;/span&gt;Y si no fueran hermanos, ¿cómo sería? Bill piensa en eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Título:&lt;/span&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/7560.html&quot;&gt;Simple desinterés&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#Palabras:&lt;/b&gt; 463&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Resumen:&lt;/span&gt; Todas ellas no representan un “alguien”, sino un “algunas”, y la diferencia es absoluta e irremediable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/7806.html&quot;&gt;Parte del cielo&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Advertencia&lt;/b&gt;: Muy ilógico, ¿está bien? Ni siquiera es un fic, propiamente dicho, pero tenía que ser escrito. Si gusta, genial~ sino, igual.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Bill se consume. ¿Tom? Tom nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título&lt;/b&gt;: &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/9765.html&quot;&gt;Consagración&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Todo iría bien. Sí. Mentalmente Tom estuvo de acuerdo, tenía a Bill, y Bill lo tenía a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Título:&lt;/span&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/10027.html&quot;&gt;Ni modo&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Resumen:&lt;/span&gt; …porque Tomi es un buen hermano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/12093.html&quot;&gt;Inseguridad&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#Palabras:&lt;/b&gt; 745&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; ¿Ir en contra del mundo?... Bill cree que no puede, que no pueden y decide dar fin a la relación que tiene con su hermano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título: &lt;/b&gt;&lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/19131.html&quot;&gt;Desmoronarse&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Tom y Bill, Bill y Tom, siempre los dos, no importase que fuesen contra su padre, o que Tom se sintiese traicionado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título: &lt;/b&gt;&lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/19718.html?mode=reply&quot;&gt;Gomitas (con forma de ositos)&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Resumen: &lt;/span&gt;Ositos amarillos, rojos y anaranjados. ¿Y dónde quedan los verdes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/20933.html?mode=reply&quot;&gt;Concentración&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Género:&lt;/b&gt; Fluff&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Rating:&lt;/b&gt; K&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Título:&lt;/span&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/21607.html?mode=reply&quot;&gt;Calumnia blanca&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Resumen: &lt;/span&gt;Bill a veces tiene que salvar la situación, y más cuando a Tom se le da por liberar su fibra de chef. [O cómo Tom aprende que cocinar verduras termina mal.]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/22211.html?mode=reply&quot;&gt;&lt;i&gt;ily&lt;/i&gt; (Misiva)&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Género:&lt;/b&gt; Angst&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/22361.html?mode=reply&quot;&gt;Apuesta ganada&lt;/a&gt; (o perdida, según la perspectiva de cada uno)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/23171.html?mode=reply&quot;&gt;De aquí a Roma gateando&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título: &lt;/b&gt;&lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/23867.html?mode=reply&quot;&gt; Panorama grisáseo&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; No es cosa fácil ser madre de Tom y Bill Kaulitz.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;Título:&lt;/b&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/25199.html?mode=reply&quot;&gt;A todo volumen&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/25483.html?mode=reply&quot;&gt;homesick&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Bill está... extraño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título: &lt;/b&gt;&lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/26640.html?mode=reply&quot;&gt;Aquí estoy&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título: &lt;/b&gt;&lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/27449.html?mode=replyl&quot;&gt;Sutil lección del aire puro (o paranoia)&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/27862.html?mode=replyl&quot;&gt;Caleidoscopio&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Advertencia: &lt;/span&gt;Uso de drogas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/29202.html?mode=replyl&quot;&gt;Por inapropiado (o El karma)&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#Palabras:&lt;/b&gt; 900&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título: &lt;/b&gt;&lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/29587.html?mode=replyl&quot;&gt;A mano&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;#Palabras:&lt;/b&gt; 900&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Tom se intoxica. Oh, desastre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título: &lt;/b&gt;&lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/28828.html?mode=reply&quot;&gt;bitter:sweet&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;b&gt;Drabbles&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-size: smaller;&quot;&gt;[Menos de 500 palabras]&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/1692.html&quot;&gt;Afortunado&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Advertencia:&lt;/span&gt; Crack&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Aclaración:&lt;/span&gt; Teddy’s PoV [?]&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Resumen:&lt;/span&gt; No todos tienen su suerte, Señor Teddy, o siquiera es dueño de secretos de un Kaulitz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Titulo: &lt;/b&gt;&lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/815.html#cutid1&quot;&gt;Ojos ajenos&lt;/a&gt; // &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/815.html#cutid2&quot;&gt;Sorpresa (poco agradable)&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Nota:&lt;/span&gt; Dos drabbles. Ambos desde el punto de vista de Gustav en relación a Tom/Bill. Ambos con rating G y con -aproximadamente- 100 palabras. :)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título: &lt;/b&gt;&lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/3043.html&quot;&gt;Demasiado Bill&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;#&lt;b&gt;Palabras:&lt;/b&gt; 100 exactas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título: &lt;/b&gt;&lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/3259.html&quot;&gt;No todo es lo que aparenta&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;#&lt;b&gt;Palabras:&lt;/b&gt; 320&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/3855.html&quot;&gt;Palabras...&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Unas cuantas palabras para Tom y Bill (o Bill y Tom, lo mismo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Título:&lt;/span&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/5492.html&quot;&gt;Pureza&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;#Palabras:&lt;/span&gt; 190&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Extracto:&lt;/span&gt; Se dice que los niños son los seres más inocentes y maliciosos de la creación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título&lt;/b&gt;: &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/6329.html&quot;&gt;Alguien externo&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Andreas tiene esa &lt;i&gt;única&lt;/i&gt; suerte de estar en asiento preferencial en la vida de Bill y Tom.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/9690.html&quot;&gt;#6 ~ Sangre&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Tres diferentes tiempos.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Nota:&lt;/b&gt; Sí ._. a veces escribo cosas muy pero MUY extrañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Título:&lt;/span&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/11002.html&quot;&gt;Oh, Murphy del...&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;#&lt;b&gt;Palabras:&lt;/b&gt; 100 exactas&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Extracto:&lt;/span&gt; ¿¡Confundirlo con Georg!? ¡Dios! ¿Y qué podía ser peor que eso?&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Nota:&lt;/span&gt; Leyes de Murphy: No hay situación que no pueda empeorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título&lt;/b&gt;: &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/11325.html&quot;&gt;Quizá&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;#&lt;b&gt;Palabras:&lt;/b&gt; 100 exactas&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Quizá llegue el momento apropiado algún día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/11640.html&quot;&gt;¿Cómo?&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;#&lt;b&gt;Palabras:&lt;/b&gt; 100 exactas&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Extracto:&lt;/b&gt; Por eso Tom nunca le pudo enseñar a tocar la guitarra a Bill.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Título: &lt;/span&gt;&lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/13962.html&quot;&gt;¿Verdad? No&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Extracto:&lt;/span&gt; —¿Por qué me dijiste que lo habías hecho?… —Para que sepas qué es lo que se siente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Título:&lt;/span&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/13147.html&quot;&gt;Sombras del olvido&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;#Palabras:&lt;/span&gt; 336&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Extracto:&lt;/span&gt; En el presente solo queda una mixtura de recuerdos e imágenes inventadas. Y todo es confuso porque la fina línea entre real e irreal está borrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/18143.html&quot;&gt;Fracción&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/18182.html&quot;&gt;Pequeña intriga&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Las mentiras los devorarán...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título: &lt;/b&gt;&lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/18582.html&quot;&gt;Rock&amp;amp;Roll (o invasión de las ys)&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Título:&lt;/b&gt; &lt;a href=&quot;http://www.inksome.com/users/cidevant/26246.html&quot;&gt;En cursiva&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen: &lt;/b&gt;Su amor, piensa, se reduce a una palabra escrita en cursivas.</description>
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  <pubDate>Tue, 15 Dec 2009 17:02:23 GMT</pubDate>
  <title>a d una p des</title>
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  <description>&lt;font size=&quot;4&quot;&gt;Anatomía de una propuesta descabellada&lt;/font&gt; ~Bushido/Tom; 1200 palabras, aprox.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera vez que sabe de él es porque… bueno, es conocido en toda Alemania, y a él le gusta el hip-hop. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego es ya únicamente el hombre “aterrador” que no se aburre de clamar a los cuatro vientos que quiere ver de rodillas a su gemelo haciéndole sexo oral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y se ve delante de él, intentado sonar molesto: —Oye tú, debes dejar de molestar a Bill. No eres agradable, ¿sabes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bushido alza una ceja, ríe, y le da una palmada en la espalda. Todo en una.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Entonces… ¿puedo comenzar a fastidiarte a ti?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con las mejillas rojas, a pesar del viento gélido que corre, Tom se esfuma en un parpadeo hacia el interior del club, avergonzado y alcoholizado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;**&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cuestión de formas, gestos y apariencias… cuestión del lugar en el que se encuentra, del alcohol que lo hace encontrarlo atractivo. Condenadamente atractivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo de molestar a Bill es historia antigua. La historia nueva es más complicada y perjudicial… para él, por supuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bushido se ríe y Tom le mira de reojo fingiendo desinterés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Es tu hermano aquel que tiene la mano de ese tipo gigante en el trasero?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alza los hombros y Bushido libera otra carcajada que si no fuera por el bullicio, retumbaría en cada esquina del local.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tom ignora el cosquilleo en la base de su estómago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;**&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Culpa a Bill de convencerlo a ir a esa fiesta de cumpleaños por milésima vez antes de salir al balcón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace frío, pero está bien hasta que siente una mano en su hombro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Chico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bushido está evidentemente ebrio. ¿Por qué no lo estaría? Es su cumpleaños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Responde con un “hola” seco y trata de alejarse, pero se ve detenido por un fuerte brazo que le envuelve y, sin saber cómo, es besado con fuerza brutal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando logra zafarse, un beso húmedo, lengua incluida y labios succionándole después, se va corriendo lo más rápido que puede (conmocionado tal chica virginal a la que le han robado el primer beso).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;**&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está tocando notas sin ton ni son cuando Bill entra como huracán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mierda, Tom, me olvidé de decirte que hoy tenemos que hablar con Bushido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de terminar de comprender la situación, Bill está saludando a Bushido que está en vivo en los set de Viva y codeándole para que diga algo por el altavoz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escucha la voz grave y habla con normalidad. Se obliga a hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, cuando han colgado el teléfono, no entiendo cómo maldita sea ha bromeado con Bushido sobre hacer un trío con Nicole Scherzinger.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;**&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siente como si su estómago estuviese hecho una espiral cuando sale al escenario de los Comet, y todo se multiplica por un millón cuando Bill anuncia que Bushido ha ganado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Traga saliva con dificultad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le da la mano a Bushido y está por retroceder y cruzar los dedos para que un repentino terremoto azote el lugar, cuando el imbécil hala de su brazo y le da una palmada en la espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oh, mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha sido algo de un milisegundo. Algo insignificante. Nada más, ¿cierto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;**&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bill le mete el codo entre las costillas haciéndole gemir y sonríe, presuntuoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Por qué mierda fue eso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Parece que te dejaron fuera del cuadro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Levantando una ceja con extrañeza, sigue la mirada de Bill hacia el lugar en el que Bushido y Nicole Scherzinger parecen sostener una conversación animada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se queda unos largos momentos, inmóvil, hasta que Bushido atrapa sus ojos y levanta su copa en su dirección, sonriendo ufano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tsk.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, no está celoso. Claro que no, mucho menos de Bushido y no de Nicole.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;**&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando acaba, esconde la cabeza en la almohada sin molestarse en asear…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo había empezado tan bien. Una noche sin Bill, una noche de películas porno y liberar tensiones. Sin embargo, luego se había jodido al cambiar el canal por error con el codo y provocar que apareciera un primer plano del rostro de Bushido en un videoclip.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jodido porque su excitación en vez de disminuir, incrementó al igual que el movimiento de sus manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;**&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acomoda bien la capucha, por tercera o cuarta vez desde que bajó de su auto, hasta casi llegar a cubrir sus ojos que llevan lentes de sol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sería desastroso que lo reconozcan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al entrar al lugar, no se asombra demasiado al ver mujeres semidesnudas por todo lado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué tal?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le hace un gesto de reconocimiento a Bushido y nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasan un par de horas, unos diez cigarrillos, muchos, muchos vasos de ron con coca-cola y pocos minutos de conversación en total antes de verse siguiendo mansamente a Bushido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Has tomado demasiado, ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se molesta en refutar la afirmación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sientan en amplios sillones y trata de enfocar la vista con toda la conciencia que le queda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tengo que hacerte una proposición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No parpadea, así que Bushido continúa: —Ten una cita conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La única respuesta que es capaz de dar es doblarse en dos y vomitar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;**&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La erección clavándose con rudeza en su cadera le devuelve con brutalidad a la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto. no. puede. estar. pasando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vomita, de nuevo. Bushido gruñe vulgaridades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Al parecer esto es un mensaje de tu subconsciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;**&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bushido le recorre desde la punta de los pies y va hasta las raíces de su cabello; de ahí regresa a sus pectorales, baja a su abdomen y se entretiene larguísimos momentos en su entrepierna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se siente desnudo… aunque, para ser justos, está casi desnudo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y odia con todas sus fuerzas la casualidad de haberse topado con Bushido en un hotel de Stuttgart y haber abierto la puerta que le tocaban con únicamente una toalla sujeta a las caderas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Puedo pasar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, Bill va a regresar en cualquier minuto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tom quiere cerrarle la puerta en la cara. Pero jamás lo haría. No podría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Pensaste en lo que te propuse? —Bushido ve la cara de confusión y aclara—: Salir conmigo, chico. Despabílate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora la “respuesta” no es vómito, sino Bill arribando con millones de bolsas y mirando extrañado a Bushido y a su hermano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;**&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Te queda bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Eh?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Las trenzas, digo. Aunque, ¿quieres que te sea sincero?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me gustaban más las rastas. Y creo que siempre me gustarán más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa es la primera conversación que tienen desde el encuentro con Bushido en el hotel de Stuttgart. No dicen más, no dicen menos. Y la incomodidad de parte de uno flota en el ambiente, al igual que la frescura del otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;**&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba besándole salvajemente, Bushido devorándole el interior de la boca con toda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se habían encontrado por culpa de Bill, su fiestecilla  y su ignorancia de lo que había estado pasando bajo sus narices desde hacía mucho tiempo, de esa atracción extraña entre Bushido y Tom.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uh, sí, culpa de Bill tener la lengua de Bushido en la garganta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Pensaste en lo que te dije? Has tenido varios meses…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tom, de nuevo, pone cara de confusión y Bushido bufa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vas a hacerme pensar que no me prestas atención o que, en serio, no te intereso. —Ante sus propias palabras, el hombre ríe con fuerza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Quieres salir conmigo o no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tom se pone tenso y piensa en milisegundos el caos que podría causar que saliera en las noticias, o que, siquiera, alguien cercano se enterara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero antes de que pueda aterrarse con sus propios pensamientos, Bushido le besa otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una propuesta descabellada, sin duda, pero difícilmente Tom vuelva a pensar en los contras antes que en los pros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-fin-</description>
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  <pubDate>Tue, 08 Dec 2009 06:00:13 GMT</pubDate>
  <title>steve forrest~</title>
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  <description>&lt;font size=&quot;4&quot;&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Nonsense&lt;/span&gt;&lt;/font&gt; (Incomprensible, ilógico, etc.…) ~SteveForrest/Tom; 1000 palabras, casi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imbécil. Su “carta de presentación”, ese saludo que debe de ser dado con desinterés y un gesto, fue un eructo que provocó que girara el rostro con desagrado y exclamara de malhumor un: —¿Por qué mierda hiciste eso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imbécil porque el tipo, en vez de estar avergonzado y atropellando una disculpa, cargaba una expresión socarrona que combinaba  con su pelo raro y sus ojos demasiado azules, y su cuello demasiado ancho y sus cejas exageradamente pobladas, marrones. Y su pelo rubio teñido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ilógico, también. Porque Tom debió de empujarle y desaparecerse, y no estudiarle con la  mirada. Algo está mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De inmediato, Tom le echa la culpa al alcohol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volviendo a la realidad, libera un graznido y se lava las manos antes de avanzar a la puerta del baño sin secárselas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Qué poca higiene la tuya —escucha decir en inglés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de su estado y el ruido, entiende con exactitud el significado de las palabras. Tom frunció el ceño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ilógico, el imbécil que incomprensiblemente le está viendo como si en su cara estuviese escrito el mejor chiste jamás escrito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Qué —gruñe dándose la vuelta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Incomprensible porque, lo siguiente de lo que se da cuenta, es que está acorralado contra los azulejos del baño y dos brazos musculosos y llenos de tatuajes le sostienen. El tipo teñido es más bajo que él, pero Tom no logra soltarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De nuevo, le echa la culpa al alcohol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bill le había dicho para acompañarle, pero haciéndose el autosuficiente contestó que no jodiera, que ya era un niño grande. Qué cagada. Un incomprensible jodido castigo divino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Imbécil, qué quieres —dice cuando, una vez más, sus forcejeos no consiguen nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tipo ríe brevemente antes de acercar su cara y golpearle con su aliento que huele a menta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No me gustas mucho, sabes. Prefiero a tu hermano. Pero eres lo que hay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pregunta de por qué mierda el teñido huele a menta se pierde en su cabeza, y al escuchar el “pero eres lo que hay”, junta fuerzas para soltarse del agarre de Steve y darle un empujón que le manda al suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mi guardaespaldas está afuera. Te arrepentirás de haberte colado a la fiesta… —dice arrastrando las palabras, sintiéndose un verdadero nene-moja-pañales justo después de mencionar a su guardaespaldas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, no importa. Toda la situación es una puta estupidez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Soy Steve, sabes —comenta en un tono súper-serio, como si fuera algo importante cuando se levanta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Qué mierda me importa eso. Prepárate para recibir la paliza de tu vida —contesta de inmediato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Está por llegar a la puerta cuando le golpea la súbita realización de que el tal Steve es conocido. Claro, cómo no: Placebo. La puta que le parió. Mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gruñe, porque sabe que no podrá hacer nada. De ahora en adelante, evitar cualquier escándalo es primordial, dijo David, sobre todo tú, añadió señalándolo. Suficiente fue con lo de la fan hija de perra y el golpe que le dio. ¿Darle de dónde más alimentarse a la prensa amarillista? No gracias, nada de consejos de que haga terapia contra la ira, o peor, que debería parecerse más a Bill.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y más porque ni siquiera él lanzaría los golpes, sino el guardaespaldas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Murmurando todos los insultos que se le ocurren, desanda sus pasos y va hacia el espejo para mojarse y borrar esa expresión homicida de sus facciones. No conviene. Pero pronto tiene a Steve encima, de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muy encima. Tan encima que le besa. Si es que a beso se le puede dominar a unos ojos que si pudieran se saldrían de su sitio y se revolcarían al suelo por la risa; y a unos labios gruesos pegados a los suyos con fuerza monumental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Quítate —grita separándolo un poco. Pero sus labios, por nueva cuenta, se ven salvajemente atacados por unos dientes que aprietan sin consideración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y otra vez es capaz de oler a menta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero eso no importa, ya que…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oh, genialísima mierda. Y no por el beso forzado en sí, o pseudo-beso, no interesa, o que haya sido un beso con un hombre; tampoco el haber sido agredido y que hayan vuelto trizas su orgullo en segundos, no. Lo que le hace recitar todo el abecedario de vulgaridades que sabe en varios idiomas es, ¿cómo va a justificar la mordida?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bill le va a hacer pedacitos. Porque no le importarán las excusas ni los “oye, tranquilízate y escúchame, que yo no tuve nada que ver, que el jodido baterista de la banda esa que te gusta me besó, y yo no quería, en serio, Billy, no me mires así, oye, oye…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Steve decide que es mucho, o tal vez poco, y se aleja y empieza a arreglarse la ropa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Por qué carajo hiciste eso. Mierda, mierda… —Tom se limpia unas gotas de sangre con el dorso de la mano antes de lanzarse sobre Steve que le esquiva sin problemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mmm. Brian dijo que no sería capaz de acosar a uno de los mocosos de Tokio Hotel. —Steve sonríe orgulloso—. Pero verá, porque con…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de que pueda decir más, un derechazo le cae en pleno estómago que le deja sin respiración y ve de soslayo a Tom marcharse con furia y consternación impregnadas en los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando ha recuperado el aliento, recobra su postura normal y sonríe. Había sido una jodida suerte haber encontrado al crío… al crío no tan crío, al crío casi de su misma edad, solo y medio ebrio, al parecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inconexa, incomprensible y lo que sea para Tom la situación, sin duda, pero, ¿qué puede importarle a él? Tom no tiene que soportar cada día, cada hora la burla constante de Brian, de Stephan, el par de maripositas golfas que no se cansan de burlarse cuando no se están tratando temas serios, en otras palabras, el 80% de las ocasiones. Pero a ver quién se va a burlar de quién ahora, es lo que piensa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-fin-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Nota:&lt;/span&gt; Basado en este &lt;a href=&quot;http://www.youtube.com/watch?v=rVfwTr2GOT0&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;video&lt;/a&gt; en el que Brian dice que Steve en los EMAs se encontró con alguien de TH en el baño y estaba muy feliz por eso. XD&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Nota 2:&lt;/span&gt; Por si alguien no sabe, a quien me refiero es a &lt;a href=&quot;http://www.youtube.com/watch?v=WVbBKRjo4Ac&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;Steve Forrest&lt;/a&gt;, el baterista de Placebo desde que Steve Hewitt dejó el grupo.</description>
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  <pubDate>Fri, 27 Nov 2009 20:03:50 GMT</pubDate>
  <title>kenza~</title>
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  <description>&lt;font size=&quot;4&quot; style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Monstruo de mil cabezas&lt;/font&gt; ~Tom/Kenza ~400 palabras, aprox.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Nota 1,&lt;/span&gt; Kenza es una modelo sueca y una fan bastante fiel y conocida de TH. Dejo una foto por si alguien no tiene ni idea de quién/cómo es:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style=&quot;text-align: center;&quot;&gt;&lt;img border=&quot;0&quot; src=&quot;http://img230.imageshack.us/img230/4637/faq21rc5.png&quot; alt=&quot;&quot; /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Nota 2, &lt;/span&gt;Lo de “príncipe encantador” está basado en &lt;a href=&quot;http://foro.univision.com/univision/board/message?board.id=tokiohotel&amp;amp;message.id=805660&quot; target=&quot;_blank&quot;&gt;esto&lt;/a&gt;. Qué tan fidedigno es, ni idea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Nota 3,&lt;/span&gt; Ya que estamos, 1era persona = ew = este drabble.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Perra”. Eso es lo único que escucho antes de que empiece a caer golpe tras golpe. Trato de cubrirme el rostro y levantarme, pero no puedo. Las expresiones furiosas se incrementan, al igual que los brazos batiéndose para alcanzarme y hacerme daño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El bullicio, las luces fluorescentes, el dolor en todo el cuerpo… todo junto es como un lazo que me ata a la realidad, que me impide caer inconsciente, o rendirme ante la horda de mujeres histéricas que quieren un pedazo de mí. Malditas envidiosas, apuesto a que esas darían todo lo que poseen por estar en mi lugar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siento que me arañan los brazos que empiezan a arderme al instante. Vocifero que me dejen y pataleo. Es Inútil. “Te crees una gran estrella y no eres más que una perra”, chilla alguien en mi oído. Uno de mis manotazos cae en algo blando y agarro fuerza suficiente para arrodillarme y, al fin, dejar el suelo que me hace presa más fácil. Empujo violentamente y tiro del cabello de una chica que arremete contra mí y comienzo a correr lo más rápido que me es posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy en una parte de los estudios MTV que desconozco, acorralada como un animal en plena cacería y cojeando mientras me pisa los talones un monstruo de mil cabezas conformado por fans del grupo que amo, y del hombre que amo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Ya no tienes hacia donde correr”, grita una chica a menos de dos metros al ver que he tomado un camino sin salida. Solo hay una pared. Me limpio las lágrimas con el dorso de la mano y giro, tratando de poner la cabeza fría y analizar cómo escapar. Sin embargo, todo pensamiento se evapora como una gota perdida al ver que algunos brazos del monstruo cargan varas gruesas de metal. “Di adiós”. “No se atreverían”, respondo, sin embargo, la sonrisa sádica y la envidia refulgente en sus ojos me indican lo contrario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hago una tentativa de abrirme paso pero me cae un golpe que en el estómago que me hace retroceder y doblarme en dos, y el monstruo termina de aproximarse… De pronto, cambia, la horda retrocede y comienza a correr, y se oyen ruidos de pasos y voces masculinas. “Estás bien”, escucho preguntar y, antes de poder contestar, me desmayo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tus fans están locas —sollozo al despertarme echada en un sillón y verlo. Él está ahí y me acoge entre sus brazos susurrándome que al notar que no estaba, mandó a buscar por mí. Mi príncipe encantador. Por él vale la pena soportar todo, aunque sea una turba de fanáticas dementes que quieren acabar con mi integridad física.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-fin-</description>
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  <pubDate>Fri, 13 Nov 2009 19:19:06 GMT</pubDate>
  <title>T/M</title>
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  <description>&lt;b&gt;&quot;Algo” Kaulitz&lt;/b&gt; ~Tom/Michael ~1000 palabras, aprox.&lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Aclaración: &lt;/span&gt;No es un hecho muy conocido, creo, pero Michael es el nombre del nuevo guardaespaldas del grupo. Sí, ese MUY alto y que parece que haría perfecta pareja con Bill. LOOOOL&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Advertencia:&lt;/b&gt; 1era persona (a.k.a: OoC [?] o, en otras palabras, cuando leas, te dirás, &quot;¡ese no es Tom ni de broma!&quot;).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un parque de diversión sin gente es como un jodido concierto al que no se molestó en asistir ni la tía abuela del bajista porque, indudablemente, tenía mejores cosas que hacer. Me refiero a que es triste. Tristísimo. En serio. Un desperdicio por donde lo veas, y de algún modo, me deprime. La falta de personas, que sea de día y que las luces de las monstruosas máquinas estén apagadas; el lugar está muerto. Uh, no, no estoy deprimido. Estoy molesto. Con Bill. O por lo menos intento convencerme, después de todo, él fue quien salió con la brillante idea, así, de repente y sin dejarme opción a decir no. Porque sonrió y ladeó un poco la cabeza antes de empezar a soltar palabra tras palabra, oración tras oración de lo bien que la pasaríamos ya que amamos los parques de diversiones. Solo había un problema en eso, un diminuto gran detalle: detesto los parques de diversiones y lo he hecho desde que tengo memoria. Entonces, sí, es a él a quien debo de dirigir todo mi enfado…&lt;br /&gt;Si lo sé, no entiendo por qué estoy aquí como imbécil congelándome las pelotas debido a que no logré negarme cuando Bill suplicó que nos subiésemos a la montaña rusa. Tampoco entiendo cómo asentí a su petición de un rato a solas con papá. Oh, papá, la sorpresa del día y otro motivo de enfado. Bill no mencionó ni de asomo que nos acompañaría, y debí de tragarme el fruncir el ceño o quejarme por su presencia con toda mi voluntad. Entonces, rematando, me dejó solo. Debía hablar de algo importante con papá, alegó con ojos implorantes. Apuesto a que no es importante toda mi colección de gorras ahora en desuso. Pero igual Bill está en una cabina de la rueda de la fortuna con papá y yo en otra, intentando por todos los medios concentrarme en el paisaje y relajarme. Y fallando en rotundo. Sintiéndome patético, ridículo y mojado. Patéticamente ridículo y mojado hasta los tuétanos.&lt;br /&gt;“Vamos, Tomi, hay que alquilar un parque de diversiones para nuestro cumpleaños”. Y una mierda su egoísmo y otra mi incapacidad de negarme. Vaya forma de celebrar que hemos cumplido veinte años. Veinte. Quizá ese sea otro motivo de mi amargura, eso y que tengo la ropa húmeda y pegada al cuerpo por la montaña rusa acuática de mierda. “Te subes con Mike en otra cabina, para que no estés solo. Mientras, hablo con papá y después nos mudamos de ropa, anda, y  también brindamos y…” sonrisa que convierte su rostro en un niño de cinco años al que no puedes decirle que no por más que te vayas a la granputa luego, “y te tengo un presente que te va a gustar mucho”. Pero si nunca nos regalamos nada, reclamé mentalmente porque en sí me limité a sonreír y asentir.&lt;br /&gt;A veces pienso que es patológico, lo juro, una maldita secuencia infernal: Bill pide, Tom asiente. Asiente por más que no quiera. Asiente por más que el tal Mike sea una mole inmensísima sentada a su lado que intimida y tiene los brazos cruzados y una expresión ilegible en el rostro. También, a veces, extraño a Saki, al buen Saki que era viejo e intimidante, y que, sin embargo, tenía su lado inofensivo y se encontraba dispuesto a colar una que otra chica luego de hacerle firmar el contrato de confidencialidad y un poco de marihuana. Porque Saki comprendía que las mujeres y la hierba relajan y son buenos. En cambio, Mike, el maldito guardaespaldas nuevo Michael no… Los primeros días y la primera mirada de advertencia implícita de “ni pienses que te consentiré”, selló nuestro destino; eso, y  porque sus mejillas se tiñeron de rosa adolescente cuando Bill se acercó y le rozó el brazo a propósito y le guiñó el ojo. Y todos, de pronto, sabíamos que Michael iba a terminar en la cama de Bill, tarde o temprano. Así que uno más uno, resultó en que Michael pasara a mi lista negra.&lt;br /&gt;Grr. Maldita ropa mojada. Si pesco un resfriado juro que mato a Bill y a Michael, de paso, con las cuerdas de una de mis guitarras.&lt;br /&gt;Es curioso, mientras más pienso en cuánto detesto a Bill y a Michael, más forma va tomando un modo ideal de vengarme: a Bill le gusta Michael, pero todavía no ha tenido el tiempo suficiente de meterse en sus pantalones, alabado sea santo Jost y sus estupideces y obligaciones. Y Michael, la mole humana… Michael cogido por los testículos suena bien, en todo sentido, adiós a las noches de auto-consuelo y pedir a Georg que pase algo de su hierba, que al final resulta inútil, ya que tiene novia el señorito y debe de comportarse y no hacer idioteces. ¿Qué hacer para lograr un Bill con un objetivo muy fuera de su alcance y un Michael cogido por sus partes bajas? Oh, Billy-boy, jodido el momento en el que te fuiste librando poco a poco de la timidez crónica que formaba parte de mi personalidad, porque según tú, no combinada bien con lo el designio del universo. Y ya qué, Michael no está mal, aunque sea tu tipo, de esos altos y musculosos que parecen que te pueden partir contra un pared sin esfuerzo mientras están destrozándote en dos y haciéndote ver estrellas. Si es que hago algo, únicamente sería cuestión de beneficio, de conveniencia, porque a diferencia de Bill, a mí los ojos profundamente celestes de Mike no me mueven ni un poco, ni su altura, ni su poder. &lt;br /&gt;Tal vez todo esto sean divagaciones de una pobre mente sin raciocinio y sus pobres neuronas embotadas. ¿Pero qué saldría perdiendo? Si Bill reclama después será cuestión de echarle la culpa, un “hermanito, me dijiste que podía tener a cualquiera y quería ver si era posible” e ignorar su pataleta o tal vez su amenaza de que va a quitarme al guapo guardaespaldas. Suena hasta gracioso… Soy tan cabrón para no poderle decir que no a Bill, pero sí para quitarle una presa en la que ha puesto los ojos.&lt;br /&gt;Dicen que es porque Bill se maquilla y se arregla tanto que tiene ese efecto hipnotizador en la gente. Es falso. Un Bill con pijamas y cara de recién despertado podría conseguir lo mismo. El encanto es innato, por eso personas a las que ni les gusta nuestra música nos escuchan y nos siguen, o quienes dicen públicamente que nos detestan, nos acosan en secreto. Y ese encanto es cosa de Kaulitz, no de Bill. “Algo” que hace imposible que se resistan. Es una lástima que Michael sea la pieza clave en la fórmula vengarse de Bill y obtener diversión, porque  no será la excepción, aunque sea heterosexual o sus gustos tiendan más hacia Bill y sus fachas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-fin-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Nota:&lt;/b&gt; Sigo intentando buscarle siquiera un detalle que me guste de esta cosa. ._.</description>
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  <pubDate>Fri, 02 Oct 2009 20:55:49 GMT</pubDate>
  <title>a menudo el sol está apagado</title>
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  <description>&lt;font size=&quot;3&quot;&gt;&lt;b&gt;A menudo el sol está apagado&lt;/b&gt;&lt;/font&gt; ~Andreas/Bill; 790 palabras, aprox.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;right&quot;&gt;&lt;font size=&quot;1&quot;&gt;I&apos;m out of my head&lt;/font&gt;&lt;br /&gt;&lt;font size=&quot;1&quot;&gt;(I&apos;m) out of my mind&lt;/font&gt;&lt;br /&gt;&lt;font size=&quot;1&quot;&gt;Tell me where I&apos;m (tell me) what&apos;s going on&lt;/font&gt;&lt;br /&gt;&lt;font size=&quot;1&quot;&gt;Alive de X-Japan ~ &quot;Vanishing Vision&quot;&lt;/font&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Son miles de gotitas cayendo a su alrededor, mojándole la ropa, incomodándole y ayudándole a nublarse la razón a voluntad. &lt;i&gt;No&lt;/i&gt; quiere entender, es la más pura verdad, y la mirada de paciencia y entendimiento que lleva el otro chico le producen el querer estrellar sus puños contra su rostro, contra sus labios o sus ojos, forzar a la sangre a brotar a borbotones, a confundirse con la lluvia… Y así llorar o golpear, o llorar y golpear, a la vez, y desarmarse en pedacitos patéticos en la acera resbalosa y sucia, y con uno que otro charco formándose ya. No eres tú, sabes, él susurra dándole un abrazo que le resulta condenadamente repulsivo y falso por algún motivo que se le escapa. Soy yo, y la vida que quiero tener, sabes que quiero ser una estrella, Andi, por favor, no me des esa mirada…, continúa diciendo después de una breve pausa, separándose un poco y viéndole directamente a los ojos. No contesta, no dice palabra del mismo modo en el que no lo ha hecho desde que todo el pequeño show empezó afueras de su casa. Se quedan un momento en silencio, y antes de que pueda evitarlo, una risotada cargada de amargura se le escapa por la garganta y resuena por toda la calle vacía; no tiene ganas de reír, y pronto las carcajadas que acompañaron la primera, mueren compeliéndole a que en su boca se forme un rictus de por la puta que te parió, ¿hablas en serio?, dime que no, por favor, por favor, mira que apenas me figuro cómo podrá ser sin ti el futuro. Siente desesperación, y la risa histérica fue clara muestra de eso. Desesperación e incredulidad: están terminando con él, poniéndole fin a la relación de casi seis meses, a los besos infinitos y el quedarse viendo las estrellas al anochecer en el parque.  Nota que Bill se mueve para ponerse a su lado, muy junto y apoyándose en la pared de ladrillos, pasándose una mano por el cabello para impedir que se le pegue a las mejillas y la frente por lo húmedo que está. Apenas puede soportar el gesto sin virar para enfrentarle y con movimientos acelerados poner brazos alrededor de su cabeza, uno a cada lado, y acercarse peligrosamente, indiferente a que si alguien pueda verlos, o si esté dando la oportunidad de tomar una fotografía que representaría muy mala publicidad y respuesta final a la controvertida sexualidad del cantante de Tokio Hotel. Pero el caso es que a Andreas eso le importa una mierda, le están rompiendo el corazón a martillazos que no comprende, y con palabras repugnantes y clichés como el horrible no eres tú, soy yo, porque, y una grandísima mierda, si te dejan, en definitiva eres tú, y más cuando se trata de Bill, tu mejor amigo desde la infancia, y la persona más interesante, dulce, intrigante y a la que más has querido y dejado ingresar en ti. Física y emocionalmente. No había sido demasiado ingenuo para pensar en un y vivieron felices por siempre jamás, o en un final cursi de película para chicas, pero sí fue lo suficientemente imbécil para creer que podría durar bastante, iban bien, jodidamente bien, ¿por qué no creerlo? No tiene pensamientos claros, solo ideas, recuerdos aislados de tardes poco frecuentes de compras hasta que los pies les dolían como un infierno, y tomaban un baño juntos, con besos perezosos, y listo; no Tom, no conciertos ni entrevistas programas, cero responsabilidades, cero &quot;eres tú, obviamente, y no soy yo&quot; en clave &lt;i&gt;billyana&lt;/i&gt;, o lo que sea. Se ha quedado inmóvil, Bill también. Se inclina para robar un beso, probablemente el último, pero no puede porque Bill desbarata la posición con celeridad, rehuyéndole mientras le dice cosas incompresibles. Andi, detente, no podemos aquí, escucha sintiendo que repentinamente el frío está calándole hasta la misma médula, y parpadea cuando oye algo parecido a un zumbido a la lejanía, y observa cómo Bill abre su móvil, asiente antes de colgar y anunciar que debe irse a casa, que Tom está enfermo y no sabe qué rayos más. Abre la boca para responder, y no puede, y la cierra de nuevo. Y Bill, que parece triste por lo que está pasando, pero aún así superado, como si estuviera curándose sus heridas desde hace mucho, o como si jamás hubiese estado herido, lo abraza desde un costado, susurrando un nos vemos después, te llamo yo, ¿sí?, antes de desaparecer tras una esquina, y la lluvia sigue cayendo, y cayendo. Y en la mente de Andreas, que sigue lejos de estar despejada, la pregunta: ¿y en dónde queda lo que yo siento, nuestra amistad?, sigue retumbando en ecos incansables y dolorosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-fin-&amp;nbsp;</description>
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  <category>andreas</category>
  <lj:music>the morning benders ~ marie (randy newman cover)</lj:music>
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  <pubDate>Mon, 21 Sep 2009 20:41:33 GMT</pubDate>
  <title>sin límites</title>
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  <description>&lt;font size=&quot;3&quot;&gt;&lt;b&gt;Sin límites &lt;/b&gt;&lt;/font&gt;~Tom/Bill; 9’600 palabras, aprox. &lt;br /&gt;&lt;b&gt;Resumen:&lt;/b&gt; Los Kaulitz resuelven misterios que involucran cosas y seres paranormales. Bill y Tom dejaron de trabajar juntos a raíz de una discusión, pero debido a David, otro cazador, acaban por intentar averiguar qué es lo que pasa con la sustitución de unos recién nacidos en un pueblo de Wyoming. &lt;br /&gt;&lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Aclaración:&lt;/span&gt; Ambientado en Supernatural (o algo así). &lt;span style=&quot;font-weight: bold;&quot;&gt;Advertencia:&lt;/span&gt; FIC MALO, INCOMPLETO&amp;nbsp; Y NO BETEADO, ES FIC MALO, INCOMPLETO,&amp;nbsp; Y NO BETEADO. En serio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;center&quot;&gt;&lt;b&gt;Sin límites&lt;/b&gt; &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align=&quot;right&quot;&gt;&lt;i&gt;One fluid gesture &lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Like stepping back in time &lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Trapped in amber &lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Petrified &lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;And still not satisfied &lt;/i&gt;&lt;br /&gt;Placebo – Teenage Angst &lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Al apagar el motor de su auto, la incomodidad y alarma que sentía recorriendo su cuerpo, no hicieron más que incrementarse. Sabiendo que retrasarse más de lo causado por el tráfico no agradaría al cascarrabias de David, con paso ligero se dirigió a la puerta y tocó con dos fuerte golpes que hicieron resonar los cimientos de la vieja casona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Luces exactamente igual a la última vez que te vi —fue lo primero que la persona que le abrió. David estaba vestido con jeans y una camisa a cuadros viejísima, una barba castaña tupida y su eterna mirada que en apariencia no aprobaba nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tú también —sonrió. No mentía, parecía que el tiempo ya no pasaba por David, dejándolo eternamente con su apariencia desgastada—. ¿Y cómo has estado? Hace mucho que no sabía de ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sigo vivo —dijo, haciéndole entrar y dirigiéndose a la cocina— y no hay aviso de cosas gordas planeándose allá abajo, así que todo está bien. ¿Quieres tomar algo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bill negó con la cabeza, deseando que David le dijese de una buena vez el motivo de su llamada (urgente, según él), y salir de la incertidumbre que le invadió desde el mismo momento en el que colgó el teléfono y millares de suposiciones le llenaron la cabeza, cada una peor que la anterior. El hombre que tenía delante era para tomarse en serio, había pasado mil y una situaciones que lo demostraban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y qué…?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vamos a la sala, tenemos que hablar —anunció sacando de la nevera una cerveza que abrió y le dio un largo sorbo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras recorrían el pequeño corredor, Bill no pudo evitar asombrarse al no encontrar ni un solo cambio, cada cuadro, cada mancha de mugre en el mismo sitio en el que se acordaba. Siempre había creído que era tiempo de David de cambiar de decoración o algo así, sin embargo, ese semblante sucio y demacrado parecía marcar cada aspecto de la vida de todos los cazadores que había conocido en su vida, en especial en los que pasaban de los cuarenta y más seres queridos de los que podría contar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Interiormente, se preguntó si es que terminaría así, tal vez sí, aunque estaba lejos de desearlo. Se limitó a no comentar nada. David sería capaz de cortarlo en tajadas con los alimentaría a cualquier perro callejero si es que se metía con sus recuerdos, lo único que le quedaban, en el fondo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué es lo que pasa? —cuestionó ante el silencio tirante que se formó ni bien tomaron asiento en los sillones y se escuchó campanadas en la lejanía, anunciando el servicio de la tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es un caso —explicó David, limpiándose las comisuras de residuos de cerveza con el revés de la mano—. Los recién nacidos de un pueblo están desvaneciéndose luego de ser sustituidos. Lo más curioso es que a los verdaderos no se los roban, sino que son los mismos padres los que los “regalan” y luego no conservan más que el recuerdo de haber dado a sus bebés a una persona extraña a voluntad propia, pero siguen su vida normal, hasta que a los pocos días, el bebé que les ha sido dado a cambio, simplemente se evapora, desaparece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bill contrajo el rostro. Había algo más en el asunto, tenía que ser así. Si fuera simplemente un trabajo, David lo hubiera resuelto él mismo o le hubiera dado los pormenores por teléfono y listo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿En dónde es? —preguntó intentando mantener una voz firme e interesada, y cruzando las piernas con soltura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—En Sundance, Wyoming —respondió David después de vaciar el resto de su bebida en un trago. Afiló los ojos y se apoyó en sus rodillas, inclinándose hacia delante—. Tom está al tanto ya. Le he dado tu número para que te encuentre allá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué? —exclamó, visiblemente contrariado y haciendo una mueca de no poder creérselo. Había sentido como su corazón, casi literalmente, se detuvo al escuchar aquel nombre, y no tenía claro si era una sensación buena o mala. Solo sabía que era lo que menos se había esperado al ir a ver a David, y que no agradecía que le hubiera embaucado de ese modo—. ¿Por qué tengo que resolver esto con él? Quiero y puedo hacerlo solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mira, Bill, sé que cortaron todo vínculo hace un tiempo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, y no tienes ni idea del motivo, ni de nada. No quiero ver a Tom —cortó molesto y sin resentirlo. Guardaba un gran respeto hacia David, pero había ido demasiado lejos, sabiendo que si es que le había pedido que fuera a su casa, era por saber que así sería más complicado que se negase terminantemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Déjate de actuar como un chiquillo —bufó impaciente, arrugando cada línea de su rostro—. Tom me pidió esto, ¿entiendes? No sé por qué el cabeza hueca quiere resolver sus problemas contigo de repente, pero me pidió esto, convencerte de que aceptaras, así que vas a actuar como si tuvieras veintidós años y no diez porque es tu única familia. Y no quiero réplicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué? ¿Él te lo pidió? —Bill sintió que una onda de incredulidad le abatía, al igual que cierta calidez se avivaba en su cuerpo, y el rencor crecía en su pecho; todo en una, intenso, cargante… Mierda, eran efectos que únicamente Tom podía causarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escuchando la versión corta de lo había pasado en la última visita de Tom a David, no pudo más que darle a su hermano todo el crédito que merecía: había caído redondo en la trampa que tendió, usando a David y sabiendo que si aún habían vestigios de sus sentimientos, accedería. Con una curiosidad acuciante y sin saber con precisión qué podría pasar, se volvió un hecho irrefutable que vería a Tom, luego de dieciséis meses y una semana exacta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ignoró la mirada de flirteo proveniente de una mujer al otro lado de la cafetería y adhirió los ojos a la mesa, tamborileando los dedos en ella. Era increíble lo seca que tenía la garganta y como sus entrañas se torcían como si se hubiera subido a una montaña rusa con un trayecto jodidamente largo y jodidamente entramado; toda una mezcla de nervios y ansias de ver a su hermano, pareciéndole increíble que por unos segundos la idea de un recuentro le hubiera parecido tan descabellada y odiosa, si tan solo al oír su voz por el teléfono, se había encontrado sin respiración y con la fuerza suficiente para soltar un débil “sí” cuando le preguntó si estaba bien encontrarse en una cafetería de Sundance llamada Sarah’s, unas par de horas pasado el mediodía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada vez que la campana anunciando la entrada o salida de alguien se dejaba oír, alzaba los ojos y los dejaba caer cuando veía que no era quien esperaba. No podía evitarlo. En el camino de Jackson a Sundance había puesto a todo volumen su ipod, perdiéndose en la letra de las canciones y en su tono, imposibilitándose el pensar más de lo debido. Pero ahora que ya no encontraba en qué distraerse, cansado de la música y de un libro que compró en una de las últimas estaciones de buses, se sentía cada vez más al borde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando al fin el tintineo anunció a quien esperaba, en vez de ahogarse con la emoción, con la furia, melancolía, con todo, o con nada, no pudo más que dejar que una fina arruga se formase entre sus cejas, lo que se había forzado a comer revolviéndose penosamente en su estómago. Tom lo vislumbró y se aproximó en su eternamente indistinto paso acompasado y lento, dándole oportunidad de estudiarlo, viendo qué cosas seguían igual que en sus memorias, como los ojos marrones, resueltos y taciturnos, y el labio inferior con piercing… Ante esto, casi sonrió al pensar en, ¿cómo no acordarse de hasta el más mínimo detalle de los rasgos de Tom, si es que tenía la posibilidad de verlos cada vez que se miraba al espejo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ninguna sonrisa se posó en su boca, porque ahí era donde hacía entrada lo que prácticamente le dejaba atónito, incómodo: las largas rastas rubias a las que se acostumbró desde muy temprana edad, habían desaparecido para dejar en su lugar un estilo de cabello muy diferente: trenzas con brechas entre una y otra, dejando ver su cuero cabelludo. Trenzas negras, para rematarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bill tragó saliva duro al concentrarse en aquello. El cuero cabelludo de su hermano estaba a plena vista y no se encontraba muy seguro de cómo sentirse al respecto. Y no por el mismo hecho, si no por los cambios, como si por magia todo el tiempo que habían estado sin verse, le golpeara directamente en plena cara, dejándole alucinado. Es cabello, se dijo, solo es eso, tranquilízate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bill. —Oh, su voz seguía siendo igual… Los latidos en su pecho se sintieron tan fuertes que se preguntó si retumbaban por el lugar, o si se alzara la camiseta, se notarían—. ¿Estás bien? —volvió a repetir Tom ante la falta de contestación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Te sientes enfermo o qué? —Estaba ahí, estaba ahí, estaba ahí, se encontraba hablándole…—. Estamos aquí para algo importante, no puedo cargar contigo a menos que seas de ayuda, así que deja de poner esa cara que me pones de los nervios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante la efervescencia automática que sintió por la reprenda (apagando todo los ardores conocidos como desconocidos), Bill se permitió respirar a grandes bocanadas, ofreciendo espectáculo, y sintiendo, extrañamente, que podía hacerlo. Era Tom, sería incómodo por toda la historia de traspiés y cariño, y errores, y millón de cosas más; quizá habría ocasiones en los que se quedaría en blanco mirándole y tratando de digerirlo y digerir todo el contexto que tenían sus vidas y sus emociones, pero sobreviviría. Lo haría, se encontraba positivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Desde hace cuánto estás aquí? —preguntó con voz plana, ignorando el regaño, intentado lidiar con lo que pasaba e iba a pasar de a pocos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hace un par de horas llegué —Tom contestó sentándose enfrente—. He estado haciendo un poco de investigación para pasar el rato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pensé que estarías aquí desde ayer, mínimo. Por lo menos eso me dio a entender David. —Lo estaba haciendo genial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me surgió un asunto. —Y casi como si no pudiera evitarlo, sonrió y dijo—: Realmente tenía ganas de verte, Bill.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿En serio? —cuestionó sin acabar de creerse las palabras de su hermano. Jamás hubiera esperado escucharle decir algo así y menos sin indirectas; a pesar de que dudaba de que Tom fuese el mismo de siempre… Había podido pasar tanto en el más de un año que habían dejado de verse—. Tom, me estás poniendo difícil el reconocerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Hablas por el cabello? Me sienta bien, ¿no? —rió, surgiendo un sonido que se asemejó mucho a un croado. Bill estaba por responder cuando una camarera se acercó—. Un café bien cargado, nada más —pidió Tom, sin ni siquiera verla de soslayo, sus ojos clavados en nada en particular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como si el tema imprevistamente se hubiera vuelto imposible de tocar, se quedaron en silencio, evitándose mirar. Bill estaba deseoso de atestar de preguntas a Tom, pero no podía ir sin más, como si un abismo demasiado peligroso se hubiera abierto entre ambos y solo pudieran comunicarse, verdaderamente hacerlo, en determinados momentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Renuente a estar sin hacer algo, cogió su tenedor y empezó a mover de un lado al otro los trozos de pollo que contenía, sumergiéndose a voluntad en sus cavilaciones, lejos de ese Tom con trenzas negras que afirmaba que quería verle, pero no parecía estar dispuesto demostrarlo, y lejos de sí mismo, un chico incapaz de expresar lo que piensa y siente sin titubeos, ya que considera, muy dentro, que está con un desconocido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es que… Tom daba la impresión de ser otro y Bill imaginaba que confirmarlo iba a dolerle en el alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y qué has averiguado? —preguntó cuando un café humeante arribó en la mesa y fue endulzado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Todavía no mucho —dijo Tom, dándole un gran sorbo a su taza y arrugando el ceño por quemarse y sacar la lengua unos instantes antes de seguir hablando—. En la estación de policía leí todas las declaraciones de los padres de los niños sustituidos. Es extraño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Por qué? David comentó que no había violencia en los raptos, que los padres los entregaban a voluntad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí —aseveró Tom, alcanzándole una carpeta, que Bill no se había fijado que puso en la mesa, y alcanzándole varios papeles que sacó de ahí—. Los padres no recuerdan más que el habérselos dado a una mujer desconocida. La descripción de la mujer no coincide más que en tener ojos con tonos violetas, ¿puedes creerlo?, a lo Elizabeth Taylor. Dos padres afirman que tenía piel oscura, tres canela y uno blanca; la descripción del color de cabello y complexión tampoco coincide.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Puede ser un demonio o brujería. Uhm, habrá que entrevistarlos personalmente —dijo Bill echándole una ojeada a los testimonios luego de apartar su plato lo más lejos que pudo. Una ola de normalidad lo conectaba a Tom, y era agradable, como si pudieran fingir por un rato que detrás no había más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me adelanté y entrevisté a una familia, a los Müller. —De nuevo, Tom levantó su café, sin embargo, esta vez cuidó de no quemarse. Bill, sin percatarse, torció la boca formando una sonrisa ante el gesto—. Y ahí viene otro aspecto peculiar del caso… Quita esa sonrisa, me pones nervioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo siento —se disculpó, aturdido—. ¿Qué ibas a decir?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—El señor Müller describió haber sentido alegría al darle su hijo a esa mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Alegría? Sin duda debió estar influenciado por algo. —Tom movió la cabeza, dando a entender que estaba de acuerdo—. ¿Hay algún patrón en las horas de secuestro o parecido? Aquí no registra eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, nada, todos son tan disímiles como la apariencia de la mujer esta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Realmente daba la impresión de que estuvieran en un terreno neutro, y nunca hubiera pasado algo incómodo o inadecuado entre ellos; ambos se daban cuenta de eso, y era una sensación grata y pasajera que se desvanecería cuando menos se dieran cuenta. Había demasiado para resolver, era evidente,  y en especial para Bill, que sabía que Tom había “arreglado” el encuentro, y trataba de tragar las trenzas negras y la herida que significaba la transformación… por no poder reconocerlo como ese hermano que tuvo desde que nació. Estaban en una bomba de tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tenemos que ir a interrogar al resto de padres y averiguar quién o qué podría estar haciendo esto —reflexionó Bill—. ¿Te molesta que haga yo la investigación? Como ya has entrevistado a la primera familia y…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No hay problema —interrumpió Tom, alzando la mano para pedir la cuenta y llevando la mano a su bolsillo para sacar su billetera y pagar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo lo hago —dijo Bill con suavidad, adelantándose a poner billetes en la mesa—. Soy el que más ha consumido. —No estaba muy seguro, pero había sentido la necesidad de impedir que Tom pagara, como si fuera un intento patético de demostrar que podía hacerse cargo. Él y Tom habían pasado gran parte de sus vidas compartiendo, conociendo las costumbre y manías del otro, y el mayor de los Kaulitz, por costumbre, siempre administraba el dinero, pagaba todo. Aquel acto significaba mucho para ellos de lo que jamás nadie podría entender… Tal vez Bill sí se encontraba seguro del motivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Como quieras —exclamó a la defensiva y arisco—. Estaremos en contacto, entonces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bill vio cómo su hermano desaparecía tras la doble puerta de vidrio sin poder hacer nada, a pesar de imaginarse a sí mismo impidiéndole la marcha y exigiéndole que se encerrasen en un cuarto y no salir hasta que hubieran conversado con el corazón en la mano. Pero se quedó quieto e inspiró y expiró profundamente repetidas veces. Y seguía pensando que podía hacerlo, lograr resolver lo que fuera que estuviera sucediendo con los infantes y los padres dementes, y con Tom; sí aunque durante segundos dudara, sobre todo al imaginarse las rastas rubias de vuelta en la cabeza de Tom y recordaba los besos intensos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un rato después, cuando se puso otra vez al mando de sí mismo, sonrió cayendo en cuenta de que el único que podía comunicarse con el otro era Tom, ya que él no tenía números de teléfono ni nada, así que tenía que esperar. Sacó su computadora y la abrió, empezando a navegar en búsqueda de alguna respuesta que les pudiera servir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando su teléfono vibró, Bill había cerrado su notebook media hora atrás, cansado y sin ninguna maldita pista concluyente. Al reunirse con Tom y notar su mirada, pudo decir que había corrido suerte semejante. Necesitaban de más datos para poder llegar a algún lado, o en todo caso, había algo a lo que no estaban prestando suficiente atención. Sea lo que sea, en acuerdo tácito decidieron que esa noche no llegarían a algo importante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tenemos que buscar donde dormir —dijo Tom, fúnebre. Siempre que no había progreso, se ponía tenso… y por más mal que estuviera, Bill casi disfrutó verle así, reconociendo esa actitud—. Ya es demasiado tarde como para lograr encontrar indicios de qué podría ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, ya sé. ¿Vamos a cualquier motel o sigues siendo un melindroso de mierda? —sonrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—En serio —advirtió Tom—, no estoy de humor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso se podía adivinar por su tono de voz, pero la oscuridad de la esquina en la que estaban, provocaba que fuera imposible para Bill vislumbrar la forma del cráneo de su hermano, y eso, por alguna razón, le hacía feliz. Se encontraba de un ánimo muchísimo mejor de lo que había estado en todo el reverendo día. Era genial. Quizá hasta Tom no había cambiado, y él se había hecho problemas por la nada. El cabello era un detalle ridículo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya, ¿y eso qué significa? —Tom masculló unas palabras que le hicieron arrugar la frente—. ¿Qué dijiste? Estoy demasiado cansado para intentar adivinar, vamos, Tom, ten consideración con que he viajado bastante para venir aquí y no he descansado nada. —Necesitaba dormir, algunos de sus músculos se sentían como polvo… y contaba con la tranquilidad obligatoria para hacerlo. Tom se la había regalado, así que Bill, lo que era ya, ansiaba una cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Que melindroso es mi segundo nombre —profirió en un tono que resultó una mezcla rarísima de jocosidad y disgusto—, así que vayamos a un sitio sin cucarachas y agua caliente, y deja de joder, por la puta madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bill se tragó la risa que luchó por abandonar su garganta y, asegurando su maletín en sus hombros, siguió los pasos de Tom, quien caminaba apresurado y justo como si supiera hacia dónde dirigirse. No se impresionó cuando al cabo de unos minutos entraron al pequeño vestíbulo de un hotel muy iluminado y apariencia límpida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estaba cerca de donde dijiste para encontrarnos, supongo que ya habías visto el lugar, ¿no? —Tom evitó sus ojos y fueron hacia la recepción. En ésta estaba una muchacha detrás del mostrador hablando por el teléfono y que colgó al verlos aproximarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Buenas noches —saludó cordial, recorriéndolos con una ojeada, una sonrisa posándose en su boca mientras se sonrojaba por vaya a saber qué razones—. ¿Desean una habitación?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí —indicó Tom.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Una o dos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tom quedó unos segundos en silencio y volteó hacia Bill, consultándoselo sin pronunciar palabra. Antes hubiera estado asumido que dormiría en la misma, pero ahora era incomparable a “antes”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pide una —contestó Bill con tranquilidad—, si es que tú no tienes inconvenientes con eso, claro. —Tom encogió los hombros y viró hacia la chica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Entonces será solo una —dijo ella viendo la pantalla de la computadora y resonando el sonido de las teclas—. ¿Con camas dobles? —Tom asintió con una expresión férrea, como si eso fuera lo más obvio y recibió la llave electrónica luego de decir un nombre falso para el registro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras subían al segundo piso, que era donde estaba la habitación que les habían designado, Bill ya no se sintió tan seguro de querer dormir en el mismo dormitorio que Tom, y la serenidad que había sentido se encontraba evaporándose a medida que los metros se reducían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el momento, había resultado normal. Sin embargo, sabía que no era así. Las cosas entre Tom y él habían dejado de ser normales desde los ocho o nueve años, y todo se había tornado peor aún la última vez, esa noche de alcohol. Sintiendo que las palmas le sudaban, entró después de su hermano y cerró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cuarto era amplio y el mobiliario era agradable, y todo se veía muy limpio. Luego de dar el visto bueno y depositar su mochila en una de las sillas, Tom prendió la televisión y puso volumen medio sin fijarse en qué estaban dando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cuál de las camas quieres? —preguntó por cortesía a Bill que seguía estacionado casi en la entrada, como si requiriera de invitación a movilizarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Cualquiera, me da igual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tomo la de la izquierda entonces —declaró sentándose en ella y apoyando los codos en sus piernas y viendo a Bill—. ¿Qué es lo averiguaste? —Ante esto, el otro chico pareció despertar y resopló audiblemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Nada. Para comenzar tenía pocas pistas y para terminar, también. Estuve indagando en las informes de los últimos ochenta años en la biblioteca, y no hay referencia a algo paranormal, o siquiera asesinatos o desapariciones sin resolver, y mucho menos relacionados con bebés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En tanto hablaba, Bill había sacado de su maletín un neceser, procediendo a despintarse los ojos, ignorando los estremecimientos que le producía tener a Tom mirándole fijamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Este parece un pueblo muy corriente, sin sucesos destacados —suspiró, terminando de desmaquillarse y atándose el largo cabello negro en una coleta. Su padre, cada vez que lo veía, siempre preguntaba cómo era que se las arreglaba para tener una apariencia tan arreglada y aún así combatir pesadillas vivientes—. También busqué alguna relación entre las familias afectadas y, de nuevo, nada. Ni siquiera el sexo de los bebés desaparecidos es el mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tal vez haya algo que no estamos notando —dijo Tom, desviando la vista en cuanto su hermano giró, y jugando inconscientemente con su piercing, así como lo hacía cada vez que estaba meditando o se sentía inquieto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sin duda, pero qué, es la pregunta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo sé, lo sé. Voy a ducharme… ¿o quieres ir primero? —Bill negó con la cabeza, arrepintiéndose al instante en el que Tom se agachó para soltar sus hileras, y preguntándose si su gemelo iría a desnudarse delante de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tom… —intentó decir, luchando contra el nudo en su garganta que se tensó mucho más en cuanto el chico que estaba a unos metros, y cuyo cuerpo moría por recorrer con sus manos, lengua o lo que sea, se quitó su camiseta sudada, dejando a la vista su pecho y abdomen tonificados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tú… —No dijo más, no pudo, porque era como si pusieran un gran peso encima de su pecho y se ahogara. Bill se mordió el interior de la mejilla lo más fuerte que pudo, en un intento de ahogar cualquier ruido extraño que quisiera hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Olvídalo. ¿No hay algo más? —intentó regresar al tema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Solo algo, todos los padres me describieron lo mismo que los Müller, júbilo por dar a sus hijos a esta mujer que nunca antes han visto en sus vidas, y no tener recuerdo de nada más. El bebé que les dieron a cambio, era idéntico al suyo, pero más pálido —dijo Tom ya en la puerta de baño, con un pie prácticamente adentro—. Fue… casi como escuchar una y otra vez los mismos testimonios. Y no había nada en sus casas, ni alguna mancha extraña ni olor, ¡nada de nada!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bill sopló con fuerza y movió las manos de un lado al otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mañana vemos qué hacer y revisamos todo de vuelta. Ahora hay que descansar, no podemos hacer nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, Umh, oye, Bill, Me enteré por Georg de tu trabajo con las brujas de los bosques Riley, lo hiciste genial —comentó con una sonrisa pero en tono neutro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Gracias —contestó parpadeando seguidamente, sintiendo que algo en su pecho quema y asombrado por el inesperado halago—. Yo no sé casi nada de ti, Tom. ¿Cómo te ha ido? —Era extraño preguntar eso recién a los tres días de haberse reunido estar compartiendo cuarto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bien. Voy a ducharme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bill suspiró. Había pensando que su hermano intentaba hacer conversación, pero por lo visto había sido una impresión errónea. ¿Desde cuándo se equivocaba en algo respecto a Tom? Era… poco agradable estar frente a su hermano gemelo luego de tanto tiempo y no encontrar nada más de lo cual hablar que no fuera sobre seres sobrenaturales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo siguiente que fue capaz de escuchar, fue el ruido del agua cayendo y un canturreo que lo transportó a cuando podía entrar al baño sin importar si Tom estuviera dándose una ducha. Se echó en la cama y cerró los ojos, dejando que los recuerdos le invadieran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un año y cuatro meses atrás, habían resuelto el misterio de unos asesinatos en Greenville, y antes de ir a otra ciudad, en la eterna peregrinación con eternos reveses, momentos peligrosos y eterna placidez perturbadora, Tom le había dicho que para recompensarle el hacerle quedar en un motel de mala muerte, se quedaran ahí unas cuantas semanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Semanas? —había preguntado, asombrado—. Nosotros pasamos las semanas viajando, difícilmente en un solo lugar. Y, ¡oye!, tuvimos que hospedarnos aquí porque no encontramos un sitio decente con lo que estabas dispuesto a pagar, no por mi culpa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Es que… —había intentado decir Tom, pero callado bruscamente y alzado los hombros antes de seguir cambiando la venda a la gran la gran herida que Bill tenía en uno de sus hombros, producto del último fantasma del que se habían deshecho—. Qué dices, quedarnos un tiempo aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No entiendo, no has parado de decir que esto es un cuartucho que no llena ni tus más bajas perspectivas, ¿e igual quieres quedarte?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No estoy diciendo que nos quedemos aquí —señaló a su alrededor con fastidio—, digo que nos quedemos en Greenville.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bill, sospechando de qué podría tratarse, quedó unos minutos en silencio, entrando en pánico a cada segundo que pasaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tom, dime la verdad, ¿conociste a alguien? —cuestionó con voz apenas audible, mientras se cubría el pecho desnudo y su gemelo lucía desconcertado—. Sabes que puedes hablarlo conmigo directamente y…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Calla, no sé qué a qué mierda te refieres. Solo quiero descansar un poco de las interminables idas y venidas de un lado a otro, y quiero que tú también lo hagas. Si eso no es lo que quieres… pues… No sé, Bill. ¿Qué es lo que quieres? Yo estoy agotado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era como si de repente, Tom le hubiera soltado, sin cuidado, todo lo que sentía desde hacía un tiempo, y de lo que no tenía ni remota idea. Bill pestañeó seguidamente, intentando absorber el significado que cargaban todas las palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estás hablando de ser cazador, ¿no? ¿Por qué no me contaste antes? —Tom se había alejado de él, con una expresión indescifrable—. Pero… —Bill no sabía qué hacer ni qué decir; a él le gustaba esa clase de vida, el estar sin residencia fija y los constantes peligros que enfrentaban y que le hacían sentir más vivo de lo que nunca hubiera podido sentirse se hubiese tenido una existencia estereotipada, matándose estudiando para luego matarse trabajando, esposa, hijos y gran casa en los suburbios que tal vez odiaría tanto como se odiaría a sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, Tom… Tom no se sentía así, y recién se enteraba. Sintiendo un pequeño brote de ira, fue hacia Tom y lo obligó a sentarse en la cama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Qué es lo que quieres —le había preguntado furibundo, inclinándose para sujetarlo de los hombros y haciendo que le mirase directamente, muy adentro de sus globos oculares, muy adentro de su corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese fue el punto de quiebre, por qué motivo se habían alejado, rehuido uno del otro como si tratara de la peste. Lo que Tom respondió le retumba en la cabeza: “Quiero estar contigo para siempre, o nada”, pasmándolo como lo hizo en ese momento y dejándolo sin poder contestar. ¿Pero cómo podía? Lo definitivo siempre le había asustado, y eso se lo dejó muy en claro a Tom.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Discutieron, hablaron, gritaron, sufrieron hasta el amanecer, Tom vociferando que desde que Jörg, su padre, había muerto simplemente no deseaba morirse en una cacería e irse directo al infierno sin vivir. Bill se dio cuenta de que sus conceptos eran muy distintos a los de Tom, al igual que sus ideales; entendió que detestaba el haber podido su futuro, sino ser arrastrado a cumplir con lo que Jörg le había destinado por la muerte de su madre a manos de un demonio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el sol llegó a su punto más alto, ambos no habían dormido y estaban echados en el piso, drenados física y emocionalmente hasta la médula. Bill tomó la mano de Tom y apretó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No podemos seguir, ¿verdad? —balbuceó limpiándose los rastros de delineador que sabía que estaban corridos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y eso había sido todo. Tom se había levantado a los minutos, diciendo que iría a buscar algo para comer, y no había vuelto. Bill no intentó buscarlo los primeros meses, conformándose con saber de él a través de noticias vagas que le decían David o Georg confirmándole que seguía vivo, vivo y errante, pero conforme el tiempo se arrastraba y el hoyo en su estómago se hacía más profundo, empezó a desesperarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué sabes de Tom? —preguntó una noche a Georg. Había llegado a su bar para indagar información sobre su hermano. Estaba perdiendo las esperanzas, Tom era jodidamente bueno escondiéndose, y sabiendas de que lo buscaría, había cambiado todos sus alias y números de cuentas; era casi como si se hubiese cambiado de país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Georg tomó un trago de su vaso cerveza y la dejó ruidosamente en la mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ha vuelto al oficio —informó haciéndose oír por encima de la música y griterío—. Hace poco destruyó un nido de vampiros, según me contó lo hizo estupendo para estar medio oxidado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bill no podía comprenderlo. De algún modo, creyó que luego de deambular de un extremo a otro del país, su hermano eventualmente conocería a una mujer, entablaría una relación y terminaría asentándose en una ciudad para buscar un aburrido trabajo y olvidarse por completo de su pasado, enterrándolo dos metros bajo tierra, así como el tener un gemelo, su única familia, su olvidado todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Esa noche, al dejar el bar de Georg y adentrarse en la noche, estaba medio ebrio y completamente melancólico, decidido a olvidar que estuvo intentando sin resultados ubicar a Tom por dos meses, y sumergirse en cazar cosas sobrenaturales, perdiendo el claro discernimiento entre la sangre, la suciedad, las heridas, la sal y la desolación. Y había resultado, más o menos, hasta la llamada de David. Ahora las preguntas le bullían en la cabeza, intranquilas, sobrecogedoras, pero dispuestas a esperar a que el momento adecuado se presentase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba echado en la cama, pasando los canales y con tedio, dispuesto a quedarse dormido, a pesar de que ni siquiera hubiese atardecido, cuando Tom entró a la habitación y dijo un enunciado que le sacó de su soporífero estado en medio segundo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Otro bebé se ha desvanecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era buena noticia, desde un punto de vista, ya que el día anterior había sido tan o más improductivo que el de su llegada; no habían podido más que repasar lo que sabían sin éxito, y ver cómo se entretenían sin tocar fibras sensibles y manteniendo la conversación al mínimo, reduciendo a estar en la compañía del otro solo para ponerse al tanto de los avances, o la falta de éstos, y para echarse a dormir, nuevamente derrotados por la falta de señales de a qué dirección debían dirigirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bill se incorporó y se calzó inmediatamente mientras escuchaba a su hermano darle los detalles de cómo sabía, y los nombre y dirección de los atormentados padres que no podían entender que lo había sucedido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vamos a verlos ahora mismo. Saca tu identificación de FBI y… —Tom se detuvo y sonrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué ha pasado? —preguntó con el entrecejo contraído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Siempre fuimos poco creíbles como miembros del FBI, policías o cualquier persona de autoridad. —Bill sabía que se refería a sus antiguas rastas, y al largo cabello teñido a negro que él tenía desde los trece años; además que, en general, más parecían de los revoltosos que causaban los problemas, que policías que buscan orden, aun con el uniforme puesto—. Es inaudito como la gente seguía fiándose de nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hey, ten en cuenta de que yo no me maquillo cuando no debo —replicó con falsa seriedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Pero así pareces más chica todavía. Le echo la culpa a las botas que usas cuando dices que estás vistiendo casual… —Como si fuera una ofensa directa, Bill le lanzó una almohada, sintiendo atisbos diminutos de felicidad en su pecho sin querer reconocer la causa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Por lo menos parezco persona y no me pierdo entre mi ropa —contraatacó, refiriéndose a las prendas de gran tamaño que utilizaba Tom comúnmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bueno, en serio —carraspeó Tom—, ¿tienes tu traje?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Pantalón, chaqueta y corbata negra? Oh, nunca salgo sin ellos —bromeó sin humor, porque era cierto, era así desde que convirtiese el negocio familiar en su forma de vida, en el cimiento de su propia vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando los dos estuvieron cambiados y el nudo de las corbatas hecho, Bill se puso frente al espejo, simulando arreglarse el cuello de la camisa y mirando mediante el reflejo a Tom, que se acomodaba el cabello al otro extremo del cuarto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Por qué te cambiaste de look? —preguntó intentando parecer casual—. Me pillaste en seco, no pensé que fueras a librarte de tus rastas pronto… o nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Has estado muriendo por preguntarme, ¿no? —Tom dejó ir una carcajada y Bill no entendía qué podría haber puesto de buen ánimo a su gemelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No es cier…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No sé exactamente por qué, la verdad Un día sentí que me pesaban mucho en la cabeza… y me ataban a ti —admitió—, a cuando te fastidiaba para que echaras la cera cuando éramos pequeños o las interminables ocasiones en las que nos encontrábamos viendo tele y me acaricias el cabello. Quise quitarme esa sensación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y nunca las extrañas o te arrepientes? —quiso saber con un murmullo. Tom le había herido, debido a que en su interpretación de haberse deshecho de las rastas, ahora significaba un “quería deshacerme de ti”. De respuesta recibió una espalda y su hermano diciendo firme que debían marcharse de una buena vez, no podían perder tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El camino a la residencia de los Lewis, la nueva familia afectada, fue silencioso y con el ambiente tenso. Bill no se dignó más que a ver pasar sin interés las calles y las Tom conduciendo el auto que había alquilado para su estancia en Sundance, y una melodía de The Smiths en la radio local que sintonizaba la radio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya llegamos —farfulló entre dientes Tom en cuanto llegaron al bien cuidado jardín delantero de una casa con fachada celeste y blanca—. Déjame hacer las preguntas a mí y…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Por qué? —inquirió—. Sé tanto como tú, y no vamos a discutir por eso. Vamos. —Sin más, Bill salió del vehículo y esperó a que se pusiese a su altura para andar hacia la puerta y tocar el timbre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque recibieron miradas desconfiadas del señor canoso en sus cuarenta tardíos que les abrió hasta que dijeron unos apellidos inventados y presentaron sus respectivas placas, pronto estaban sentados en la sala, escuchando como el señor Lewis les relataba lo que había sucedido después de excusar a su mujer que estaba en su dormitorio, echa un mar de lágrimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No entiendo cómo pudo haber pasado esto —dijo afligido—. Un momento estoy con mi hermoso bebé recién nacido en mis brazos y al siguiente, se lo estoy dando a una mujer que no he visto antes y recibiendo un… algo que desaparece ante mis ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Cómo lucía esa mujer? —Era inútil, sabía, pero no perdía nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Era alta y atractiva, con unos ojos extraños… que parecían que tuvieran un brillo índigo o violeta, no sé, y tenía largo cabello pelirrojo. —El hombre suspiró cansinamente—. No sé qué más podría indicarles, este ha sido un día muy difícil y… Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Genial, pensó Bill, ahora es pelirroja. Se encontraba fatigado y seguían en la mismísima puta nada del inicio. Estaba por anunciar que iban a hacer todo lo posible para ver quién había secuestrado a su hijo, rescatarlo, e irse, cuando notó que Tom estaba inquieto y le miraba con insistencia, pidiéndole implícitamente algo que no podía descifrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Señor Lewis, lamento mucho que…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Disculpe —Tom le impidió acabar de hablar—, ¿podría prestarme su servicio? —Sí, en definitiva pasaba algo raro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, claro, por el corredor, es la puerta debajo de la escalera. —Bill vio a su gemelo hacer una pequeña reverencia y desaparecer en la dirección indicada—. ¿Cree que —tartamudeó— mi hijo está vivo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo largo de los años que llevaba cazando, había tenido que estar frente a centenares de personas llorosas y desesperadas, pero no se acostumbraba, siempre le asaltaba misericordia y ganas de infundir un poco de esperanza no verdadera en algunos casos y que a veces no podía controlar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No lo sé —contestó con sinceridad—, pero haremos todo lo que esté en nuestras manos. —Sintiendo que su bolsillo vibraba, sacó su teléfono y alzó una ceja al ver que era un mensaje de Tom que rezaba un escueto: “Nos vemos en el hotel” —. Tengo que irme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Y su compañero?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bill puso su rostro más grave y se levantó, arreglándose el atuendo con movimientos breves y seguros. Y dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Cuestión de hace minutos, se marchó. Gracias por su colaboración, si obtenemos más información del caso, le informaremos. —Con una inclinación fue hacia la salida, resoplando aliviado al ver el auto y evitarse tener preguntar direcciones y tomar el bus hacia el hotel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La actitud de Tom había sido anómala, y más le valía tener algunas respuestas y estar intacto cuando se encontraran. Descartando la posibilidad de llamar al número desde donde le había llegado el mensaje de texto, prendió el automóvil y arrancó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Te fuiste porque seguiste un impulso? Eso es tan tonto —dijo suspicaz—. Tonto y… tan… no tú. ¿Desde cuándo tienes impulsos? O mejor, incluso, ¿desde cuándo te dejas llevar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tom meneó la cabeza y se quitó la chaqueta, desabotonándose los botones superiores de la camisa, como si buscara relajarse. Bill no le quitó los ojos de encima, como si estuviera esperando respuestas que nunca llegaron a él. Al salir de la casa de los Lewis, a pesar de todo pronóstico, dio vueltas al vecindario, buscando indicios de su gemelo, preocupado aunque no lo admitiera bajo tortura, incluso estando a muy poco de tomar su teléfono y llamar. Sin embargo, dominándose, fue hacia el hotel y la recepcionista le había informado que Tom ya se encontraba en la habitación. Después de subir los peldaños de dos en dos, abrir la puerta y preguntar a su hermano qué diablos había sucedido, éste había respondido: “Seguí un impulso”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eres imposible —suspiró en forma derrotada—. Y, bien, ¿qué hallaste?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sé lo que estamos enfrentando —anunció Tom casi victorioso, inclinándose sobre la computadora de Bill que estaba depositada en una mesita en una esquina del cuarto, abriéndola, buscando algo, y luego girándola hacia él, haciéndole ademanes para que se acercara—. Estoy seguro, tuve tiempo de comprobarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una página con fondo de blanco y flores rosadas por doquier; una gran imagen en el centro con una mujer con largos cabellos rubios, una corona de lirios y escasamente cubierta por una túnica verdosa; y un gran título que decía: El Reino de las Hadas. Eso era lo que Tom le había hecho ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué? ¿Una hada? —Si bien había perseguido y matado criaturas sobrenaturales más de la mitad de su vida, habían ocasiones en las que se sorprendía. Era genial, de manera un tanto retorcida. Sin poderlo evitar, una sonrisa se le escapó de los labios—. Wow, wow. Pero… ¿no son inmortales? ¿Por qué está haciendo esto? ¿Podremos deshacernos de ella?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Deja tanta jodida pregunta, espera un minuto —dijo haciendo un par de clics en la computadora, como si buscara algo para mostrarle—. Sé cómo podríamos solucionarlo. —Pasaron unos segundos y Tom volvió a señalarle la pantalla a Bill—. Estamos 21 de junio, la víspera de San Juan es el 23, y justo tenemos luna llena, así que estamos a tiempo para hacer un plan a prueba de fallas para atraparla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿La víspera de San Juan?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bill se sentía un maldito incompetente, y era la culpa de Tom que no explicaba ni daba una puta referencia a qué pasaba o qué eran las estúpidas hadas, y, para colmo seguía hablando, mencionando cosas, sin detenerse a contar qué había pasado cuando decidió abandonarlo. Oh, ahí estaba: “abandonarlo.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Presta atención que…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No me jodas —lo acalló con un grito, apartándose agitado—. Vamos a ir punto por punto, y dejarás de ladrar sin detenerte ni explicar nada, como si yo compartiésemos la cabeza y la información.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tom lució herido por medio segundo. Tomó un par de bocanadas de aire y fue a sentarse en la cama. Quedaron un rato en silencio, únicamente dejándose escuchar sus respiraciones, hasta que Bill se acercó y se puso al lado de su hermano, poniendo una mano en su cuello que estaba sudoroso y pegajoso, y apretó con gentileza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No quise gritarte. Sé que es arduo que volvamos a trabajar juntos después de haber pasado tanto, pero lo estamos haciendo estupendo, ¿no crees? No nos hemos arrancado los ojos y ponemos de nuestra parte para llevarnos bien. Especialmente tú, que mira, hasta has descubierto quién está detrás de los secuestros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bill hablaba como si estuviera haciéndolo con un niño pequeño, explicándole la situación, y felicitándolo; a Tom no pareció molestarle ni agradarle en particular, solo dejó que las caricias de Bill subieran de su cuello a su mejilla, apoyándose en su mano unos instantes antes de voltear, y pocos movimientos, atrapara al otro hombre contra el colchón con su cuerpo, agarrándole de las manos y sujetándolas a la altura de su cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué haces? —susurró Bill, con el corazón en la boca, sintiendo algo parecido a náuseas, pero náuseas buenas, unas que le transportaban lejos de ese momento, de esa realidad haciendo cuando todo era más fácil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Algo que he querido desde hace mucho atrás —contestó en tono confidente, mirando sus labios, pero pasando de besarlos, sino yendo a su manzana de Adán y pegándose a ella con ímpetu, cuidando de no ponerle tanta fuerza como para dejar una marca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando un pequeño jadeo abandonó su garganta, Bill cerró los ojos con fuerza, sintiendo que corrientes de electricidad le recorría desde la raíz del cabello a la punta de los pies; excitándose contra el estómago de Tom, que no hacía más movimiento que las lamer y tratar de absorber su cuello. No había pasado tanto tiempo desde la última vez que había dormido con alguien, sin embargo, era tan jodidamente diferente porque estaba con Tom, aquella persona que era su otra mitad, sin importar cuán alejados pudieran haber estado, qué tan separados emocionalmente se encontraran en ese momento, o cuántas preguntas estuvieran aún sin responder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bill, no podemos —dijo separándose y subiendo a la altura de su cara… pidiéndole disculpas con los ojos—. Tenemos que hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenían que hablar, claro que tenían. Empujó con cuidado a Tom de su encima y rodó un poco hacia un costado, fijando cierta distancia. De pronto, el recuerdo del abatimiento del señor Lewis, el sufrimiento que seguramente estaban atravesando todos los padres que habían “entregado” sus hijos, pequeñitos e indefensos, le hizo ver en todo su esplendor lo egoísta que sería dejarse llevar, haciendo caso omiso a las responsabilidades que se echaban en las espaldas; si no eran ellos, ¿quién más podría ser?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Cuéntame qué pasó cuando me dejaste esta tarde —pidió Bill sosegadamente, levantándose y yendo hacia su cama y sentándose sin hacer ruido. No iba a dejarse llevar, ni a hostigar con cuestionamientos que no tuviera que ver con el caso que tenían que remediar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tom llevó se pasó las manos por la cara y el cabello, y resopló. Bill sospechaba que los besos desesperados que todavía podía sentir en su cuello, no habían sido algo planeado, por el contrario, se habían salido del control de su gemelo. Interiormente, se preguntó si volvería a pasar. No, esa no era la pregunta, si no “cuándo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Salí por la ventana del baño y corrí hacia la mujer que había avistado caminando mientras estábamos interrogando al señor Lewis. Como te dije antes, lo hice por impulso, sentí que ella sería una respuesta de alguna forma. La perseguí por unos cinco minutos hasta que llegué a un gran parque, en donde la perdí. Ahí fue cuando te envié el mensaje, y estaba dispuesto a venirme con la cola entre las piernas… —el pensamiento hizo que Bill dejara ir una sonrisilla—. Hey —se quejó, el aire visiblemente más relajado. Ese era uno de los distintivos Kaulitz: cambiar de humor de un milisegundo a otro, apenas parpadeando y dejando espacio para un gesto o un vocablo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo siento, sigue. —Raramente, su hermano se extendía, siempre limitándose a decir un par de oraciones y listo. Bill no sabía qué tan bueno era oírle tanta sucesión de palabras juntas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Estaba por irme, cuando la volví a ver, pero era diferente. Era como… como la mujer que siempre había deseado. —Por algún motivo, las mejillas de Tom se tiñeron de un rojo levísimo y Bill resopló—. Me quedé quieto y ella se me acercó, vi que tenía los ojos medio violetas, así como habían descrito todos los padres, y er — dudó—, eso. Sé que es una hada por el embrujo que podrí definir, y la apariencia, Bill, ella lucía como… No importa. Tenemos que ir al parque, fácilmente podría estar ahí su escondite, aunque dudo que logremos algo hasta el 23, que es cuando su magia se vuelve nula y no pueden esconderse. Los bebés pueden estar vivos. Uhm, ¿Bill? ¿Me estás escuchado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había algo que Tom no le estaba contando, mejor dicho, muchas cosas. Cruzó sus brazos, dando a entenderlo. Otra vez se sentía egoísta, importándole más Tom, él, y su relación llena de desniveles en los que los secretos parecían esconderse en cada rugosidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí te he escuchado. Lo que no comprendo es cómo llegaste a la conclusión, suena ilógico, Tom —dijo áspero—. Esto es más que una simple suposición, ¿no? Porque hay inocentes… —Era un hipócrita de mierda, lo sabía—. Además, hasta donde sé, las hadas no son malignas, ¿qué la podría haber llevado a encantar y llevar a los bebés, sustituyéndolos por otros? ¿Con qué fin?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Esta hada debe ser gregaria —explicó, no como si intentara convencer a Bill, si no señalarle lo obvio—, y ha sido expulsada de su comunidad, por eso ha venido a desquitar todo su agravio en este pueblo. Ya sabes, tenía que ser mujer y descargar en cualquier inocente su estado de ánimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Carece de lógica! —alzó la voz—. Parece que dijeras cosas que se pasan por la cabeza, o no me estás diciendo todo. Mierda. Me abandonas en esa casa sin explicaciones y ahora vienes a decir una sarta de imbecilidades, lo peor es que te las crees.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tom lució una expresión incrédula.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Yo no te abandoné, Bill, y no tomes esa actitud de princesa del drama. No podemos hacer esto, no ahora que estamos enfrentando algo. Tenemos que ver cómo hacer que la hada…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Hada? ¡Las putas hadas no existen! —gritó.  Tom negó con la cabeza, conservando la cama, contrario a él, que estaba tan molesto que sentía los latidos furiosos de su corazón directamente en sus oídos, impidiéndole escuchar, procesar información—. Tienes razón —dijo finalmente entre dientes, interrumpiendo a Tom que no había parado de hablar, a pesar de que no le había oído una sola sílaba—, no podemos hacer esto ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin agregar más, tomó su notebook y salió dando un portazo, gruñendo incoherencias que se tornaron murmullos lastimosos en cuanto se dio cuenta de que Tom no le iba a perseguir y detener. Que era demasiado tarde para eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando amaneció, Bill seguía tomando café tras café en una de esos cafetines abiertos las veinticuatro horas, ojeras profundas rodeaban sus ojos que se mantenían pegados a la pantalla. No había permitido que el sueño le dominara ni la extenuación de su cuerpo y su mente. La noche anterior, después de la discusión unilateral que había sostenido con Tom, vagando por la oscuridad y el frío, se había dado cuenta de lo pueril que había sido su actitud. Y no podía ser así, mucho menos cuando terceros estaban involucrados, y olvidándose de algo que sabía que era un hecho: su hermano era buen cazador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tom —suspiró sacando su teléfono y buscando en su lista de llamadas recientes el número que precisaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La llamada fue concisa, dio la dirección del lugar en el que estaban y un “por favor, ven”. Tom había respondido desanimado, diciendo que estaría ahí en pocos minutos, y cuando entró al local, no llevaba mejor cara que él mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Dormiste? —preguntó con cuidado, casi innecesariamente, ya sabiendo la respuesta de antemano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No mucho —contestó, no antes de tomar de un trago la mitad del expreso que Bill pidió para él y le esperaba cuando llegó—. Vaya show que armaste ayer, Bill —agregó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Lo siento. —Tom en vez de enfurecido, estaba sereno. Por una vez, uno de los dos era el maduro; era un cambio rotundo—. Desde que nos vimos estoy en constante estado de frustración. A veces siento que vuelves a ser mi alma gemela, y entonces pasa algo, te miro las trenzas, veo… veo… te veo el maldito cuero cabelludo, Tom, y me desmorono. —Bill tomó aire—. Solo quiero que me contestes algo, y de ahí hablaremos del caso, de nada más, ¿sí? Dime por qué volviste a cazar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tom guardó silencio un rato, al parecer eligiendo las palabras, cavilando y viendo derecho a sus ojos todo el rato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Porque no pude continuar sin ti —dijo finalmente con una sonrisa lánguida que se esfumó tan rápido como se puso en sus labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tomi —balbuceó, sensaciones dulces y cálidas esparciéndose por todo lado y mordiéndose el interior de la mejilla con fuerza para no desahogarse y gimotear que fueran a otro sitio, relegando otra vez a segundo lugar el misterio, y la hada, y los bebés… pero se contuvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hace mucho que nadie me decía así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Qué dices, si soy el único que tiene el derecho de llamarte así. —Tom ratificó con un movimiento ambiguo de hombros—. Solucionaremos esto, y entonces seremos tú y yo, mis miles de preguntas y los millones de besos que me debes. —Al recibir un asentimiento, sonrió y alcanzó la mano de su hermano que estaba encima de la mesa y la estrujó—. Bien. Hasta donde he estado viendo, las hadas no seres malignos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Sí me crees que son hadas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Seh, lamento haberte puesto en duda —se disculpó dejadamente. La mano de Tom se sentía tan bien que retiró la suya—. Estuve investigando —señaló con vaguedad su computadora— y creo que podremos contrarrestarla sin daños esta noche, y rescatar a los bebés para devolverlos a sus padres. Sé que están vivos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No era una noche fría ni calurosa, sin embargo, mientras más se adentraban en el bosque tupido de la zona norte del gran parque, la oscuridad se hacía más profunda y un frío vientecillo hacía que los vellos de la nuca de Bill se erizaran. Ya conocían el perímetro, habían estado evaluándolo el día anterior. Incluso habían tenido la suerte de cruzarse con la mujer que Tom decía era la hada; Bill no había dicho nada al ver cómo ella era muy distinta de la imagen que su hermano le especificó, la cual prácticamente terminó siendo una descripción de él en femenino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mierda, creo que ya hemos recorrido todo. Quizá si nos separamos, podremos cubrir más terreno —gruñó Tom, impacientándose.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No, nos falta la zona de los sauces y el claro que está por ahí —dijo orientando la luz de su linterna hacia un lado, y avanzando en esa dirección antes de que Tom replicara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminaron sin oír más que hojas secas y ramaje crujiendo bajo sus calzados, y un ocasional búho. Ni Bill, ni Tom tenían certeza de exactamente qué estaban buscando, pero no les cabía la duda de que iban a encontrar algo, lo que fuera, y ahí estarían la hada en su estado natural, sin adoptar la apariencia de que conviniera, y los bebés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué hora es? —preguntó Bill ligeramente jadeante por el paso rápido en el que andaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Las 12:25 —contestó alumbrándose la muñeca en la que llevaba su reloj. Estuvo a punto de perder el equilibrio tropezando con una raíz sobresaliente y maldijo entre dientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No puedes torcerte el tobillo o romperte la pierna o un brazo, no soy tu príncipe azul para cargarte en mis brazos —amonestó Bill divertido, pero se puso serio con cabal rapidez al notar como la luz de la luna parecía intensificarse a unos cuantos metros de donde se ubicaban—. Creo que llegamos —anunció apagando su linterna e intentando no provocar sonidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habían pasado horas navegando por internet en busca de información sobre hadas, leyendo tanto páginas que trataban el tema con gravedad como las burlescas, vieron considerable cantidad de imágenes, cuadros y representaciones. Pero nada les preparó para lo que vieron cuando asomaron sus cabezas con cuidado para no ser avistados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Magia. Luces de hermosas tonalidades amarillas y rojizas en pequeñas y alargadas estelas que rodeaban un árbol viejo con tronco nudoso y copa tan alta que se perdía en la oscuridad de la noche, y daba vueltas sin parar sobre su propio eje, como si danzara, un ser de no más de un metro con formas de mujer y que expedía una luz dorada. Era un espectáculo sobrecogedor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vaya, creo que nunca he visto algo tan bonito —susurró Bill sin contenerse, y alertando con su voz a la hada que se detuvo y giró rostro a su dirección—. Mierda. —Tom y él corrieron hacia la hada, pero antes de que llegaran, ésta se había mimetizado con el árbol—. Mierda, mierda, sigue ahí…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Los bebés no están —dijo Tom dando una mirada al lugar—. Hoy su magia no podría…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bill, que había visto un gran hoyo hueco en el tronco del sauce, y se había acercado con cuidado para asomar la cabeza, interrumpió y urgió a Tom que fuera a su lado. Dentro del árbol, en una especie de colchón de hojas secas cubiertas por una manta, estaban alineados seis bebés pequeñitos e indefensos y profundamente dormidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Están vivos  —susurró Bill, arrodillándose en el reducido espacio—. Ella los ha estado cuidando, ¿no? Parece que estuvieran en estado inconsciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Tenemos que sacarlos de aquí. Si la hada interviene, nos encargamos de ella como sea —dijo Tom manoteando el arma que tenía en sus jeans—, ahora lo principal son los bebés. —Bill asintió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dar explicaciones era algo que querían ahorrarse, algo que siempre se ahorraban, pero no pudieron esa ocasión por la seguridad de los bebés. Así que diciendo que su hermano y él estaban en un paseo nocturno y habían hallado repentinamente a los bebés, recibiendo las respectivas miradas desconfiadas y contestando en tono laxo las preguntas, Tom condujo a unos guardias hacia la zona de sauces donde Bill aguardaba para que fueran llevados a sus familias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Pasó algo mientras no estaba? —preguntó en cuando se libraron del cuestionamiento de los guardias y esperaban a que estos se marcharan para buscar a la hada. Debían de lograr asustarla o eliminarla, no podían dejar que siguiera reemplazando bebés, por más que no les hiciera daño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No. Pero Tomi, dudo que vaya a aparecerse ante nosotros ahora. —Bill suspiró—. ¿No dijiste que no podía ocultarse de nosotros?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No es magia —negó con la cabeza— lo que ha usado, son sus dotes. Es una mierda no tener información verídica. —El bullicio fue alejándose progresivamente, hasta el final solo quedar dos guardias registrando el lugar—. Este es, por lejos, el caso más sencillo que he tenido, no me agrada mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Oh, no te quejes —Tom asintió, y Bill sonrió—, sabes que así es esto, a veces estás a punto de perder la vida en una cosa estúpida, otras quieren abrir el infierno y sacar a todos los demonios, y otras… solo ves muchas luces bonitas junto al idiota de tu hermano y hay hadas que se vengan de cosas tontas, y que luego desaparecen. No hay límites, y eso es para todo sentido, Tom.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bill, quiero que…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Hey —le silenció—, no hemos terminado aquí, y debemos hacerlo antes de hablar de cualquier  otra cosa, ¿te acuerdas? —Tom cerró su mano en torno a su cintura y lo pegó a él—. Uhm, eso se siente bien. Oye, Tomi, ¿crees que podríamos volver a cazar juntos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso no se pregunta. —Ambos chicos sonrieron y aguardaron, amparados por la penumbra, a quedarse solos y terminar lo que habían empezado. Las hadas, la brecha entre ellos, el que a Bill le disgustase el cabello de Tom, que las preguntas estuvieran acuciándolo desde lo más profundo, seguían existiendo. Pero todo estaría bien, todo se solucionaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-fin-</description>
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  <pubDate>Wed, 16 Sep 2009 23:08:01 GMT</pubDate>
  <title>El porno, reveses y una promesa [2]</title>
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  <description>&lt;b&gt;El porno, reveses y una promesa&lt;/b&gt; ~Tom/Bill; 1200 palabras, aprox. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bill, con sus diez años bien cumplidos, no podía encontrar algo más emocionante que ver películas pornográficas a escondidas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que escabullirse a la habitación de sus padres, cuando la niñera creía que Tom y él estaban profundamente dormidos, y se entretenía besuqueándose con su novio en la sala, se había vuelto una de las travesuras más perfectas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche tenía planeado que no sería la excepción de todas las veces que Simone y Gordon salían a cenar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con eso fijo en su mente, salió de su cama, intentando no hacer ningún ruido para evitar que Tom se despertara, y comprobó Minnie, la chica pelirroja y pecosa que les solía cuidar, ya estaba en la sala con su novio, un tipo horriblemente larguirucho y encorvado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prendió la tele y puso la clave del decodificador, la cual había tenido la suerte de adivinar un día de completo ocio y porque un “1, 2, 3” no era precisamente de genios. Buscó el número del canal que quería y se sentó en el suelo, con las piernas cruzadas y los ojos muy abiertos, absorbiendo lo que veía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sabía por qué, pero disfrutaba viendo toda esa gente desnuda y sudorosa, unos contra otros, escuchando sus gemidos y grititos en volumen bajito. Tal vez por saber que hacía algo prohibido, o tal vez por la muy agradable sensación de bichitos en su vientre… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba tan concentrado en su odisea de morbosidad, que no se cayó en cuenta de que no estaba solo hasta oyó el ruido de pies descalzos contra la alfombra. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Temeroso y sabiendo que era demasiado tarde para hacerse el inocente si había sido atrapado, volteó, y recién se permitió respirar cuando vio que el que había interrumpido su perversión, no era más que Tom, quien cargaba una mirada confusa y su teddy en una mano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Me asustaste —se quejó, sintiéndose avergonzado de que su gemelo le hubiera descubierto con su placer culpable, pero a la vez aliviado de que no fuera Minnie. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué haces? —preguntó Tom mordiéndose el labio, su mirada somnolienta pegada a la pantalla de la televisión—. No deberías estar viendo eso, Bill, creo mamá se enojaría mucho. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ssh —le calló e hizo un gesto con la mano—, no hagas ruido. Mamá no se va a enterar, tú no le vas a decirle, ¿verdad? —Tom negó con la cabeza después de meditarlo por unos instantes—. Ven, siéntate conmigo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su hermano lució dubitativo unos minutos antes de dejarse caer a su costado, estrechando su oso con fuerza y con los ojos como platos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eso luce asqueroso y horrible —dijo con voz baja al cabo de unos minutos cuando una chica, con las piernas muy abiertas, le daba espacio para que un hombre le chupara el sexo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bill liberó una risita. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Espera, va a empeorar —contestó. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era extraño ver en compañía de alguien más películas sucias, sin embargo, Bill se sentía bien con Tom a su lado, siendo capaz de sentir su calor a través de los pijamas por lo junto que se había sentado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sabes que deberías deshacerte de tu oso, al igual que yo. Ya estamos grandes para eso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tom hizo un puchero, apartando la vista de la televisión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No es cierto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Mira, mira —le silenció Bill señalando la pantalla, incluso atreviéndose a alzar el volumen unas cuantas líneas—. ¿Ves? A ella le gusta mucho… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la boca formando una perfecta “o”, el mayor de los gemelos observó como súbitamente la mujer no estaba solo con el tipo del inicio, sino con dos más, cada uno ocupándose de una parte de su cuerpo. Tom sentía que su estómago se retorcía de forma desagradable, lo cual fue empeorado cuando hubo un enfoque directo a la unión de las partes íntimas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Bill, ¿cómo puedes…? —preguntó en tono trémulo antes de que todo, simplemente, se tornara demasiado para su cabeza que hasta ese momento no había visto más que inocentes besos en las telenovelas que su madre veía… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No entiendo por qué te… —interrumpió, pero no terminó porque su hermano se levantó con la mano en la cara, como si fuera a vomitar—. ¿Estás enfermo? —cuestionó, incrédulo al a Tom, repentinamente, caer al suelo como peso muerto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acercó a él y le dio una patada suave con un pie. Sep, estaba desmayado. Sabía que era anormal, pensó frunciendo las cejas la inconsciencia de Tom. ¿Qué haría ahora? No podía ser algo grave, quizá era por el shock o algo así, antes había pasado, sobre todo cuando él Tom y él comprobaban lo diferente que trabajaban sus mentes, como las veces en las que descubrían por error a su madre y Simone teniendo relaciones y se quedaban escondidos, escuchándolos y viéndolos… Lo cual era desagradable, pero que hacían siguiendo un deseo palpitante en su pecho, y que no era para que a Tom se le fuera el aire y sobreactuara al poco rato, haciéndoles marcharse. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su hermano era una nenita. Pero, ¿y qué si se quedaba en ese estado por mucho tiempo? No podía dejarlo así e irse sin más. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Renuente, Bill concluyó que tenía que hacer algo, armar un pequeño escándalo. Quitó el decodificador y puso un canal para niños de esos que no veía nunca porque ser demasiado aburridos y sin acción, y dio un grito que retumbó en toda la casa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¡Minnie, Tom no está bien! ¡Minnie! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escuchó los peldaños siendo fuertemente golpeados y, repentinamente, la presencia de la chica con expresión asustada entrando al dormitorio, la cual se agudizó al ver a Tom echado en el suelo, como si estuviera dormido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Qué le sucedió? —preguntó ella con leve tono aterrorizado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No sé —mintió descaradamente, luciendo inocente—. Estábamos mirando dibujitos y después estaba así. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ay, Dios —dijo asustada—. ¡Patrick, trae agua! —gritó, haciendo que Bill se tapara los oídos con disgusto. Minnie puso la cabeza de Tom en su regazo y le dio palmadas leves en las mejillas, viendo si reaccionaba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el tal Patrick, con su apariencia enorme y desgarbada, apareció con apariencia de no saber dónde se encontraba parado, Minnie le arrebató el vaso y echó unas gotitas a Tom en el rostro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Si no reacciona pronto, tendré que llamar a Simone. Estoy muerta —dijo ella con voz baja, sin embargo, a los instantes y con un poco más de agua, Tom encogió la nariz, y movió los brazos y las piernas, desperezándose. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No hay necesidad de llamar a mamá… —dijo Bill. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Sí, ahora déjalo descansar —dijo Minnie, notablemente más calmada cuando Tom terminó de abrir los ojos y la vio, aturdido—. Ven, cariño, vamos a tu cama —añadió haciendo que Patrick, que había observado toda la escena sin intervenir, lo cargarse en sus brazos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bill les siguió de cerca, cargando el oso de su hermano, con el rostro contraído y pensando que esto era una exageración mortal. Solo había sido un poco de porno, y su hermano no podía ser tan puritano y niñita, vamos, después de todo eran la misma sangre. Sintiendo que una sonrisita malvada se colocaba de sus labios, decidió que haría que las cosas cambiaran, se encargaría de que Tom olvidara el significado de escandalizarse, así le tomara toda la vida, se lo prometía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-fin-</description>
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  <pubDate>Tue, 15 Sep 2009 20:12:36 GMT</pubDate>
  <title>a mano [1]</title>
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  <description>A mano&amp;nbsp; ~Tom, Bill; 900 palabras, aprox. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya estamos por llegar —anunció Bill mientras buscaba un lugar para aparcar—. No quiero que hagas ningún escándalo, ¿entendido? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al no escuchar ninguna respuesta o sonido, vio por el rabillo del ojo a su hermano y tuvo que usar toda su fuerza de voluntad para no curvar sus labios en una sonrisita. La expresión de pavor de Tom era tan acentuada que si a cualquier persona le hubieran dicho que estaba camino al hospital para pasar directo de Emergencias a una cirugía importante en la que podría perder la vida, le creerían sin pensarlo dos veces. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Oh, vamos, ni que te estuviera llevando al matadero. Además, ¿qué edad tienes? ¿Seis? —preguntó buscando que no se notase la sorna que cargaban sus palabras—. Contrólate, sabes que puedes ponerte muy mal si es que no te dan la inyección pronto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apagó el motor y sacó el cinturón de seguridad. Bajó y le dio la vuelta al auto para abrir la del copiloto, no por algún acto de caballerosa burla, sino por saber que si no lo hacía, había buenas probabilidades de que Tom no descendiera del vehículo jamás. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Va a ser rápido, te lo prometo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Extendió la mano y sonrió cuando Tom, con la lengua tres o cuatro veces su tamaño normal, se la rechazó y caminó hacia la entrada del gran edificio plomizo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se podría decir que culpable total era Bill del estado en el que estaba su gemelo. La noche anterior, encontrándose muy aburrido, sin la perspectiva de algo interesante en la televisión y con Tom en el estudio de grabación junto a Georg y Gustav, decidió probar algo nuevo, y había terminado horneando galletas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con orgullo podría decir que le salieron bastante buenas, sin embargo, la tragedia sucedió cuando su hermano regresó a la casa y entró a la cocina buscando algo para comer y vio unas cuantas galletas de buen aspecto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Estás bien? —había preguntado con una ceja alzada escuchando a Tom hacer sonidos con la garganta una y otra vez. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No… no sé —contestó esforzándose por pronunciar bien—. ¿De… qué eran las…? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—¿Galletas? Yo las hice, me salieron bien. Es una lástima que… —Bill se detuvo, notando que el plato solo contenía migajas, e instantáneamente palideció—. No las comiste, ¿verdad? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tom sentía la lengua inflamada, casi sin poder moverla, y la sensación de tener en su garganta algo atascado en ella, así que únicamente solo podía significar que… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Eran de avena —Bill confirmó su sospecha, haciéndole remecer—. Mierda, ¿no te detuviste a saborear un poco? Tenemos que ir al hospital ahora mismo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante el trayecto el ambiente se había sentido tenso, hasta que Bill se las arregló para convencer a Tom de que se lo recompensaría, sin hacerles trampas y con creces. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, todo estaba lejos de estar bien. El mayor de los gemelos Kaulitz había sido alérgico al gluten gran parte de su vida, y temeroso a las agujas de todos los tamaños, desde siempre. Tener que ser inyectado para remediar su reacción alérgica, se asemejaba a tener que enfrentar a fuerza su peor pesadilla. Estaba aterrorizado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Ya está por acabar —lo reconfortó Bill cuando entraron a un pequeño consultorio en espera del doctor. Como recibió un bufido por respuesta, añadió—: Eres imposible. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuvieron unos minutos en silencio, escuchándose solo el tamborilear de sus largas uñas, hasta que Tom, murmurando algo que no pudo interpretar por la falta de “ese” y “emes” bien articuladas, decidió que prefería sufrir las consecuencias de su alergia y perecer en el proceso, a seguir en esa lenta agonía, y se levantó de la camilla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No puedes irte —exclamó Bill. No había podido entender qué había dicho Tom, pero no le hacía falta ser muy listo para saber que si cruzaba la puerta, hacerlo volver sería una tarea titánica. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron forcejeando unos instantes, hasta que Tom empleó más fuerza y logró sacarse de encima a Bill, pero por su empuje provocó que este perdiera el equilibrio y se golpeara el rostro contra el filo de una repisa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Por la grandísima puta —maldijo Bill llevando las manos a su nariz que le dolía como mil demonios y había empezado a sangrar—, ¿tenías que empujar? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de que Tom pudiera hacer algo para ayudarle o intentase decir hablar, un doctor canoso entró a la estancia y alzó ambas cejas al ver sus aspectos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Vaya, ¿qué pasó aquí? ¿Estás bien, jovencito? —cuestionó viendo a Bill—.¿Tú eres el de la alergia? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—No —negó y señaló a Tom que, nuevamente, lucía atemorizado—. ¿Podría inyectarlo de una vez? Esto realmente duele y estoy ensuciándome todo. —Y no añadió que dejar a Tom para irse a revisar si tenía el tabique desviado o similar, no estaba dentro de las opciones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dudando de que fuera conveniente entrometerse, el doctor asintió e hizo sentar a Tom en la camilla y procedió a preparar la jeringuilla y lo necesario. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;—Dios, tanto escándalo por una pequeña aguja —gruñó Bill intentando detener la hemorragia y deseando que la nariz no se le hinchara demasiado y le hiciera parecer un monstruo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con esto, Tom y él estaban a mano. Él lo había envenado, y su hermano le había roto la maldita nariz. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-fin-&amp;nbsp;</description>
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