Soultaker

part of heaven

3/7/09 05:55 pm - part of heaven

Parte del cielo

Tomi, sonríeme
Tomi, mírame
Tomi, necesítame
Tomi, siénteme


Sólo me miras sin hacerlo y sonríes a alguien más, ignorándome. Probablemente sea un maldito egoísta, y sé que lo que siento tú ni te lo imaginas, pero... estoy consumiéndome.

¿Cómo me explicaría? Me lo imagino y mis músculos se tensan y mis labios que están curvados fingidamente hacia arriba, se congelan. Tal vez comenzaría con decirte cuándo empezó o cómo.

Tal vez lo haría pero la verdad es que no hay un comienzo determinado al cual poderme apegar.

Aunque a veces, cuando más hundido me siento, no tengo dudas de que se engendró conmigo, que está entretejido entre mis fibras cardíacas.

Otras veces, pocas, cuando te alejo a propósito y razono -o intento-, lo veo como un fantasma obsesivo y ávido

Tomi, acércate.
Tomi, nota todo lo que hago, pienso, siento por ti.
Tomi, préstame atención
Tomi, regáñame por sentir lo que siento
Tomi, date cuenta de que te extraño -y no solo eso-


Lo que sí sé es que es un punto de partida, una génesis de mi propia personalidad. Que todo lo que existe -en mí por ti- es casi tangible.

Que es amor. Que es instinto. Que es una totalidad que se enaltece desde dónde quiera que esté ubicado. Que, sobre todo, es una pulsión que aún sigue creciendo, que carece de límites y es incontrolable, violenta; arrastra todo a su paso sin ningún freno.

O casi todo. Todavía no se lleva consigo la última bisagra que sirve de contención y que en los lapsos durante los cuales no existo para ti -verdaderamente- hace que no muera.

Una sonrisa. Tu sonrisa. Te salvas -nos salvas- con una... siempre, al final, cuando creo que ya no puedo más.

Es como si liberaras magia contrita y todo el núcleo mismo de esta dinámica que vivo, siento y pienso, se aplacara con una lucidez irrebatible.

Me haces creer que no todo está perdido por un segundo y me basta, a pesar de que no me hayas sonreído a mí, de que tus labios sean parte de una expresión que jamás me regalarías a conciencia.

Tomi, juguemos a que tenemos otra vez diez años
Tomi, toma mi mano
Tomi, anhélame como yo lo hago
Tomi, ya no me rompas... aún sin saberlo


¿Sabes? Todas las madrugadas me despierto, a la misma hora e irremediablemente siento el deseo de poseer cada filamento, cada centímetro de tu piel. Durante esos momentos todo se convierte en una necesidad esencial, fundamental, irreprimible. En algo tan fatal como el instinto.

Pero llega la mañana y las sábanas están manchadas y, entonces, no sólo me duele el alma por la fuerza de contenerme, de no acercarme a ti.

Sé que si sucumbo, que si una noche no me controlo y me arrastro hacia donde estás, me hundiré en picada y me ahogaré.

Me asfixiaré por este amor completo, saturado de dilemas. Por mi amor delirante. Una pequeña concentración de amor que eleva al cielo y hunde en el infierno.

La perfecta motivación para bajar con una sonrisa en el rostro hacia el infierno… para sumergirte conmigo en la lujuria, en la pasión, en el amor, sin pensar en más.

Que si ya no hablamos ni pasamos el tiempo como antes es por lo ajetreadas que se han vuelto nuestras vidas
Que si ya no buscas mis ojos es por temor
Que si ya no me sonríes como lo hacías hace años es porque olvidaste cómo hacerlo
Que si me ignoras es porque... porque...

Tomi, piensa en mí.

Tomi, tócame.


Observa… Sálvate.

Sálvate y sálvame de este magnífico amor. De la sorprendente relación-circular-cerrada representante de un modelo operatorio perfecto de narcisismo.

Tomi, ámame.

Observa mi sonrisa, observa mis ojos que te gritan. Observa mis movimientos.

Hermano, amor, Tom, mírame.
Mírame. Sálvame. Sonríeme.
Sálvate.

Ámame.
Tags: ,
Powered by Inksome!