Soultaker

someway

3/7/09 11:59 am - someway

Título: Y si...
Resumen: Y si no fueran hermanos, ¿cómo sería? Bill piensa en eso.

A veces, pocas, puede dejar su mente volar porque no hay nadie que vaya a interrumpirle y decirle que ya se va acercando la hora del concierto o alguna entrevista.

Se queda en la cama, de costado y abrazando una almohada. Se queda pensando.

Mayormente sus divagaciones giran en torno a Tom.

Dibuja en su cabeza situaciones irreales, sucesos que nunca pasaron o pasarán. Deseos ocultos y no tan ocultos. Anhelados destinados al fracaso. Frustraciones y sueños.

Una ocasión, semanas atrás, pensó: ¿Y si no fuéramos hermanos?

La pregunta le hizo abrir los ojos súbitamente y fruncir el ceño. Bien, si Tom no fuera su hermano… Entonces, ¿qué?

Sería hijo único, quizá.

¿Su apellido sería Kaulitz? Y más importante aún: ¿cuál de los dos hubiera tenido a Simone de madre?… No se lo imaginaba. Gracias a ella los dos habían podido “ser ellos”, tan diferentes como quisieran, tan únicos.

Sin querer eso había hecho que comenzara a morderse las uñas, hábito del que se había deshecho cuando tenía diez años.

Decidió olvidarse de ese… de ese detalle, y siguió pensando

Lo mejor era asumir que ellos eran ellos, pero -evidentemente- con nada de tener un gemelo. Y hubieran conservado la misma personalidad y gustos. La misma individualidad irrefutable.

Pero… si se hubieran conocido, ¿se habrían agradado?

Para ese momento Bill había dejado de masacrar sus uñas y caminaba de un lado al otro de la habitación.

Tom y él tenían un temperamento que difería bastante, sin embargo, se acoplaban a la perfección. Sí, eso sin duda. Pero ¿qué tal si toda esa compresión y aceptación -sin palabras- era producto de tener lazos sanguíneos y de haber compartido desde la matriz materna?

Mierda, pronunció sintiendo un vacío en el estómago, y finalmente resolviendo también olvidar eso.

Tal vez sí se hubieran aceptado, superando el pequeño abismo de diferencias, y habrían sido amigos… y, tal vez, incluso algo más.

Eso le tranquilizó lo suficiente como para volver a su cama y echarse de nuevo.

Ese “tal vez” nada lo quitaba, pero… la posibilidad…

La posibilidad.

Y solo hubieran sido dos hombres que se gustaban, no dos hermanos yendo en contra de todas las normales sociales y morales.

Hubieran podido besarse y acariciarse, sentir el cuerpo del otro, y sonreírse y reír. Compartir muchas cosas. Pero… Mierda -de nuevo.

Quizá hubieran podido tener todo eso, sin embargo, jamás habrían pasado un millón de cosas, como aquellas noches en las Tom se escabullía en su cama cuando tenían seis años porque tenía frío, según decía.

O las travesuras y mentiras, los juegos infantiles como la fortaleza en medio de la sala hecha de cajas vacías.

O… haber descubierto los cambios que traían consigo la pubertad, o las consecuencias de mirar películas para mayores a escondidas.

¿Si no fueran hermanos hubieran sido tan cercanos como en algún momento llegaron a serlo?

¿Podrían tener esa conexión que únicamente ellos son capaces de entender? Que si bien no involucraba nada físico, no importaba.

En ese instante, Bill se limitó a suspirar, y cuando la puerta se abrió y Tom asomó la cabeza y le sonrió como siempre hacía, preguntándole si quería ver una película con él, Bill pensó: No, no podríamos.

Entonces… todo estaba bien como estaba. Sí.

-fin-
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