Soultaker

(Más qué...)

3/3/09 09:22 pm - (Más qué...)

Título: No (más que)
Resumen: Se va a sentir más solo que nunca ahora que su hermano va a tener un hijo. Y únicamente le queda aparentar que estar bien.
Nro. de Palabras: 660

no sé qué pensar
no sé qué decir
no sé que sentir


El choque fue violento, como el de una revelación que sabes que cambiará tu vida irremediablemente y de la que no hay vuelta atrás.

Bill se quedó sin palabras, sin aliento… ni siquiera fue capaz de parpadear y respirar por un par de segundos. Si la copa que estaba entre sus manos no cayó al suelo y se hizo añicos, fue por un milagro.

Su hermano iba a tener un hijo. Un hijo.

Mientras el resto asimilaba la noticia, un terror consumante le recorría cada célula, además de sentir un cosquilleo desagradable en la nariz y ganas de gritar y negarse a aceptarlo.

Ganas de hacer escándalo. De llorar. De ir corriendo hacia donde estaba ésa y pegarle. De cualquier cosa.

La preocupación se extendió por las facciones de Tom, quien a pesar de estar al otro lado de la habitación y estar de la mano con su novia, se acercó a pasos rápidos y le preguntó si estaba bien.

Bill respondió que sí, que se encontraba perfectamente. Mintió para no arruinarle el momento a todos los que le rodeaban, porque a veces podía ser muy egoísta, pero jamás heriría queriendo a sus seres queridos a tal punto.

Tom le sonrió y él se obligó a devolver la sonrisa y a seguir tomando champaña, por más que sentía que realmente había acabado todo, que ahora sí perdió a su otra mitad para siempre.

Simone y Gordon, incluso Jorg, que había llamado para la ocasión, es decir, la anunciación de la gran noticia, estaban felices. Que su hijo de veintidós años fuera capaz de tomar la semejante decisión de tener un hijo y se viera más que decidido a salir adelante, les alegraba profundamente.

La futura madre era felicitada. Estaba resplandeciente y alegre, mostrando su sonrisa contagiosa a todos.

Cuando Tom comenzó a contar a detalle de los planes que tenían, el dolor se afiló. Ese dolor asfixiante que sintió cuando su hermano tuvo su primera novia “verdadera”, cuando tuvo a la segunda y a la tercera… cuando decidió alejase de su lado e irse a mudar con la cuarta a un departamento.

Y ahora que anunciaba que ella está embarazada y que han decidido traer al mundo al niño, aunque “aún” no piensan en casarse, Bill no pudo más que desear correr y lanzarse a algún barranco.

Porque ahora ya no sólo tendría que compartir a su hermano con una mujer, sino con un bebé… ¿y quién es competencia para eso?

Pasaron los segundos lentos, y sin poder involucrarse en la conversación, Bill optó por excusarse y retirarse a la terraza alegando un dolor de cabeza. El dolor en su pecho siguió incrementando y sus ojos amenazaron con deshacerse en lágrimas, sin embargo, la presencia de Tom, le impidió llorar.

— Bill, tendrás un pequeño preguntándose por lo raro que es su tío. —Bill sonrió apenas y terminó lo que había en su copa, antes de decir que va por más, que es una ocasión para celebrar por lo grande—. No me engañas… no estás feliz. —Las palabras le sorprendieron, pero no se atrevió a negarlas.

— No, no estoy feliz, aunque debería. —Admitirlo hizo que Tom le acariciara un brazo y que pidiese que le dijera el porqué.

Estaría solo, más que siempre, porque sin duda ya no habría las llamadas a medianoche, o las visitas sorpresivas... ni nada, pero si eso equivalía a que su hermano fuera feliz, a pesar de que fuera completamente apartado de él, estaba dispuesto a no decir algo, a sufrir en silencio.

Lo peor es que sabía que era su culpa que todo estuviera así.

Había tenido oportunidades para hacer que Tom estuviera junto a él para siempre, o por lo menos saber qué sabor tenía sus labios o qué tan cálidos son sus abrazos prolongados… ahora no le quedaba nada por hacer.

— No, Tomi, no quiero que te preocupes por mí.

-fin-
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