Did you know?
Inksome is entirely funded by paid features and services! Please help out and upgrade!
| Lynx, demi-domestiqué chatte ermite ( @ 2009-10-09 07:11:00 |
| Current location: | Santiago, Chile |
| Current mood: | /o/ |
| Current music: | Pajaritos matutinos. |
| Entry tags: | original: cuento |
Original: Un minuto a la Vez (Parte 2)
El cuento es el siguiente: Para todos comienza como curiosidad la cosa.
Si estás en una población callampa, es de tanto ver a los más mayores.
Si estás en un liceo de esos del centro, quizá, de pura rebeldía porque cómo cresta tanto escándalo en los medios, y cómo va a ser tan malo.
Si eres una burguesita internetera en edad de merecer, tu historia comienza al toparte con los foros alcalinos de SixthChan.
Cliché, pero simple y efectivo.
De tanto leer historias y reportes de enajenados jurando que habían alcanzado el Nirvana chupando jarabe para la tos, ¿cómo no tentarse? Tanta descripción burda pero sincera prometiendo un escape harto mejor y más duradero que el del porno.
(Y no era difícil de creer, aquello. Después de años deslizándote por los rincones pegajosos de la red, tu muñeca se cansa con facilidad y las Girls Gone Wild ya no hacen gran cosa por ti de todos modos.)
Por cierto que sobra decir que la gente del tablero de Opiáceos de SixthChan era un grupito de indeseables inescrupulosos. Capaces de robar en el stash médico de la abuelita agónica con tal de conseguir un cabeceo de dos horas, los maricones. Ni hablar de los threads interminables de discusión sobre el Caballo.
Heroína nunca, es lo primero que te dices al leer los reportes. Porque tú eres tan bacán que si llegas a meterte pastillas alguna vez, va a ser para que lo dejes en consumo ocasional, y nunca nada más fuerte que un 80 de hidrocodona. Si es que. Tu paisito tercermundista parece no tener acceso a la maravilla química descrita por la manga de tarados del foro.
La heroína era caer demasiado abajo, okay. Convertirte en un pobre zombie sin vuelta, esperando a que te caiga el siguiente relámpago en las venas gastadas de los brazos.
Pero el resto… el resto es juego limpio. Y una vez que estás experta en rutas de administración y métodos y valores y efectos, te arrojas en los brazos tentaculares de Google con la premeditada intención de encontrar una fuente que te inicie en los caminos de la amapola.
Pasa una semana antes de que consigas agarrarte a uno de esos avisos que las páginas de clasificados online quitan de la red apenas el primer gil las reporta.
Pasa otra semana antes de tu primer viaje. Y bueno, de aquel ya sabemos, ¿verdad?
Todo un éxito, mija. Quizá hubiera sido para mejor que tus neurotransmisores no hubiesen estado funcionando bien ese día.
Hay una serie de proverbios aplicables a una situación como la que insististe en meterte bajo las patas. No vamos a listarlos en esta ocasión.
***
La saga continúa, valga la redundancia, de la siguiente forma:
Ha pasado un día, y en las manos tienes un sándwich a medio comer. De esos panes con queso que tienen gusto a viaje de carretera de cinco horas, algo duro y con el sabor de la toalla de papel pegado a la corteza.
Y te lo estás devorando como si te pagaran por ello. Después que en el hospital público no quisieran más que darte una curita, para que no abuses de los impuestos de los honestos contribuyentes, te has dedicado a pedir plata por ahí con cara de latina hambrienta. La honestidad es la mejor política, dicen.
Quien te viera y quien te vió, Protagonista. Apuesto a que tu mami nunca pensó que ibas a terminar así. Apuesto a que tu papi sí lo hizo.
(Tu papi, de todos modos, siempre piensa lo peor de todo el mundo por default.)
Entre tus ropas, suena un celular. Te preguntas al oír el ringtone a quién será que pertenece. Habías estado tan convencida que te lo habían quitado en la golpiza. Y que tontería, la verdad. Nadie podría haberse molestado en robar semejante ladrillo. Aquí hasta los delincuentes tienen iPhones.
No das demasiado crédito a tu cordura cuando ves quién te está llamando.
¿Contestas?
El aparato sigue sonando.
¿Contestas?
La gente comienza a mirarte. Mendigos con celulares, parecen decir con desprecio.
La verdad, tu situación es tan desesperada que pese a tu orgullo aprietas la teclita verde del centro mientras buscas un sitio apartado con la vista.
La voz gastada de cigarrillos de El Duque te saluda con tono de poco interés, y sólo por eso, estás ya a punto de mandarlo a la mierda.
Me dejaste botado en Ámsterdam, conchetumadre, le siseas en español.
Las señoritas dicen “botada”, contesta él, acento untuoso, y luego admite que todo se trata de un error lamentable. Puedo hacerte un depósito a partir de mañana, pero necesito que primero me hagas un favor.
Y a ti no te gustan sus favores. El Duque es un cabrón inescrupuloso. Capaz de poner veneno en el stash médico de su abuelita agónica con tal de obtener uno o dos millones via herencia exprés, el muy maricón.
Pero aún así, te parece, como que ya has caído demasiado bajo.
Lo peor que te podrá pasar es morirte botada por la ciudad, te recuerda él.
El cuento siempre es el “cómo”, no le dices, y acabas por aceptar.
(·Previous)
------------
Y continuamos improvisando! Me gusta cómo con cada pedazo los parámetros de la historia se van haciendo un poquito más pequeños, en vez de que sea como en una historia planificada en que están puestos desde el principio.
DISCLAIMER: Porque me quedó dando vueltas después de poner la primera parte - Todo este asunto con las drogas es 70% research (y no de la de primera mano) y 30% Epic Bullshitting Skills ~Imaginación~. No experiencias mías, thank you.

/o/